Hasta el fondo

Mirá ante todo quiero que sepas que al que más le cuesta tomar esta decisión es a mí.
Son tantos los recuerdos, tantas anécdotas que vivimos juntos, que te lo juro, me cuesta muchísimo imaginar la vida sin vos.
Pero no me queda otra, y lo voy a hacer.
Lo estuve charlando en mi terapia, con mis amigos. Todos coinciden en que lo mejor es hacerlo de manera drástica. De una.
Ya tuvimos varios intentos, idas y venidas, y siempre termina en lo mismo: yo roto y humillado, vos como si nada.
Te repito: no es una decisión fácil. No es como decir “listo no viene el bondi, me tomo un taxi”. No. Te tengo metido más adentro  de lo que imaginaba. Acá me la estoy jugando, sé que me va a costar, porque entre otras cosas, a partir de ahora, lo voy a tener que asumir en voz alta.
¿Qué cambió esta vez? La mirada de mis hijos. El fin de semana me internaron. Pico de presión. Dicen los médicos que mi riñón y mi hígado, ya no quieren más lola. Nunca, te lo juro, me lo voy a olvidar. Esa imagen. Mis hijos entrando a la habitación llorando, preocupados. Esa mirada diciendo “papi no nos dejes”. Y en ese momento dije “chau, hasta acá llegué. Toqué fondo”.
Por eso cada vez que me tiento, cada vez que estoy con la guardia baja, que flaqueo, pienso en ellos. Y de ahí saco la fuerza.
Hasta acá llegué. Se termina para siempre nuestra relación. Hasta nunca, alcohol. 

Colaborador: Adrián Velázquez 

Un relato de Nina Ferrari
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