Bajada de línea

Foto: Germán Romeo Pena

—Tu maestra es una pelotuda, mirá la tarea de mierda que les manda, para eso pago la cuota, será posible, yo voy a denunciarla a esa forra, se la pasa bajando línea —le dice el señor al nene, mientras le tira por arriba de los asientos, los auriculares.
Por la mirilla de sus lentes oscuros, apunta y dispara quejas. 
Al costado del semáforo, hay un niño mendigo, con mirada de adulto, y manos de lija, contando monedas. 
Más allá del semáforo, hay un bache.
—Pero cómo es posible —dice el señor, mientras golpea el volante. Arroja con furia la colilla del cigarrillo por la ventana, chasquea los labios, aprovecha la luz roja para twittear , indignado  el hashtag ‘basta de barbarie’.
Luz verde. Acelera rumeando furia, mientras el nene saca la mirada un instante de la pantalla y ve, a través del vidrio, al niño mendigo. Por un momento, cree el señor que se confundió y pudo, por fin, mirar, y entonces pudo verlo a él, y al niño mendigo, al trapito cansado, al perro lastimado, a la piba asustada, al obrero desocupado, a la maestra agobiada, al comerciante endeudado, a la madre afligida, al  ciruja quebrado, al viudo vencido, a la enfermera apurada, que deambulan orbitando el semáforo. 
Pero no, el señor mira el bache. Se indigna con el bache, se enfurece con el bache: para el señor, el problema es el bache.
Y cuando el niño intenta avisarle, que afuera del coche el aire se está oscureciendo, el asfalto incendiando, y los cuerpos, derrumbando del otro lado del vidrio polarizado, el señor lo calla, le grita que no lo desconcentre, que está manejando, que quiere acelerar para llegar a casa lo más rápido posible, para gritarle a su mucama a dónde está el pedido; te dije que lo quería etiquetado, ¿no ves? este país está perdido porque no hay voluntad de trabajo, hay que rajar cuanto antes, de esta puta ciudad, antes de que se termine de llenar de negros y de baches, y a ver si lo ayudás al nene, que no sé qué mierda le mandaron a escribir en la escuela sobre los valores y la empatía.

Un relato de Nina Ferrari
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