Ese canalla

Foto: Nacho Yuchark

Foto: Nacho Yuchark

—Treinta lucas de tarjeta pago, hermano. Tengo cuarenta pirulos y sigo endeudado hasta la japi. Una vez, loco, por una vez necesito un poco de tranquilidad. De estabilidad. Venía bien con lo del negocio y la puta pandemia me dejó culo para arriba.
Treinta lucas hermano, más el alquiler, la luz, gas, internet.  Hasta la japi endeudado.
Lo que me está costando dormir. Estoy fumando como un animal. Y lo que bruxeo, ni te cuento. Pero bueno, todo eso vos ya lo sabés. Acá el tema es que no sé qué hacer. O sí. En realidad sí sé, pero no me animo.
Cuarenta pirulos, y justo vengo a conocer a esta mina. Si me preguntás de dónde salió, ni idea boludo. A esta movida ni me la esperaba. Me agarró de sorpresa, con la guardia baja. Y quedé culo pa arriba como las olas esas traicioneras  de Punta Mogotes. Viste cómo es: un día, estás boludeando que dele sticker que dele chateo; al tiempo, charlando todos los días, que buenas noches, que tengas lindo día, que pim que pam; después garchando divino todos los fines de semana (porque acá hermano el tema del garche, es fundamental: si fuera la mitad de bueno, esto ni te lo estaría contando, la conexión que hay es impresionante hermano, no sabés, siento que tengo veinte años menos). Cuestión que cuando me quise dar cuenta, ya estaba hasta las pelotas.
Yo que estaba separado hacía tanto, ya no quería más lola. Dos pibes grandes tengo. Pero viste cómo son las minas cuando te querés dar cuenta, ya te tienen engatusado.
Re metejoneado, todo el día pensando en ella. Cuando la veo me siento como en casa. ¿Me entendés? La puta madre a vos te parece, cuarenta pirulos. Y sí, hasta las manos. Para qué te voy a mentir. Esta me gusta de verdad. Es una hermosura de mujer che. Lo único, es que es gallina. Y bueno, algún defecto tenía que tener, ¿no?
Y ahora resulta que la mina me ve tan amargado con lo de las deudas que me dice si querés mudate acá. Y yo qué querés que te diga. Como querer quiero, pero boludo… ¿Sabés lo que es a esta edad empezar de cero? Cuarenta pirulos tengo.
Y por si era poco todo el cajeteo, encima ahora hace unos días que estamos esperando que le venga. La menstruación. ¿Te imaginás? Boludo, éramos pocos y parió la abuela. Pero bueno, eso me tiene un poco nervioso, pero estoy seguro que le va a venir. Debe ser todo de la cabeza.
Pero bueno, acá lo concreto es que yo en dos meses tengo que decidir si renuevo o no contrato y tengo un cagazo padre. Mudarme allá con ella. Qué sé yo. Tengo ganas, pero también tengo miedo. Están uno al lado del otro. Así, agarrado como una garrapata, está el miedo, al deseo. ¿Me entendés? ¿Ves? Esto te hacen las minas. Ahora ya estoy hablando como un goma  ¿Dónde la viste? ¡Qué manera de ponernos boludos el amor, eh!
Bueno, nada eso hermano, en eso ando, gracias por preguntar. Perdoná por el audio largo. Te mando un abrazo grande y a ver cuándo hacemos un asado. Podría ser para ver el super clásico.  Abrazo hermanito, te quiero.  Chau.
—Hola, cómo andás. Che mirá, yo soy Ricardo, el mecánico. Me parece que te confundiste de número. Bueno, espero que estés bien. Se ve que estás re en una. Pero bueno, ya que estamos, déjame decirte esto: para mí no hay una garrapata y un perro. Lo que vos tenés, son dos perros. Entonces, mejor dale de comer al de las ganas. El otro, el del miedo, ese canalla te termina comiendo la mano. Abrazo flaco. Que estés bien. Y aguante boquita.

Un relato de Nina Ferrari
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