Compañero Mugica

El 11 de mayo del 74 fue asesinado el Padre Carlos Mugica.

Por defender a los “invisibles”, por estar en el territorio y en el barro, por la militancia, las luchas populares, las ideas, el compromiso y el estar donde muchos ni se acercaban y solo miraban desde lejos. Por eso lo mataron. Por el amor y los ideales, por las convicciones y el terror que los cobardes de la Triple A tenían sobre la multiplicación de pensantes. Fueron ellos. A las 8 de la noche del sábado 11 de mayo de 1974, lo emboscaron. Terminaba de dar misa y cuando se subía a su auto Renault 4 junto a su amigo Capelli, lo acribillaron a balazos. 14 impactos de bala recibió. Mugica murió esa misma noche y su amigo quedó herido de 4 balazos. 

Hoy recordamos al Padre Carlos Mugica, el cura villero que se convirtió en ejemplo de esa otra iglesia: la que, sin muros lujosos, dádivas ni privilegios, encarnó los preceptos humanos de lucha, solidaridad y amor por lxs compañerxs.

“Señor: perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece. Señor: perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no. Señor: perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas, de las que puedo no sufrir, ellos no. Señor: perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo. Señor: yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre. Señor: perdóname por decirles “no sólo de pan vive el hombre” y no luchar con todo para que rescaten su pan. Señor: quiero quererlos por ellos y no por mí. Señor: quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos. Señor: quiero estar con ellos a la hora de la luz”. (Oración que solía rezar y qué él mismo había inventado).

Editorial Sudestada

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