“En el ambiente del rock vamos conquistando derechos que nunca tuvimos”

Lula Bertoldi es cantante y guitarrista de Eruca Sativa, banda que suena hace 15 años en la Argentina y que viene creciendo con una fuerza potente donde se fusiona, además del rock, varios géneros. Lula es madre y feminista y en diálogo con Sudestada conversamos sobre su carrera, las mujeres y todo lo que en este contexto nos toca desaprender.

Por Natalia Bericat

Son una banda con una energía increíble. Los pienso como una caja de resonancia donde podemos encontrar un montón de sonidos, desde el susurro a la explosión arriba del escenario. Hay algo en tu voz ahí que logra ir de ese extremo al otro. ¿Cómo laburan eso entre los tres? ¿Cómo componen las letras?

Trabajamos de muchas formas distintas, depende la época, componemos mucho Brenda y yo, Gaby está más en un rol de productor, de arreglos. Pero por lo general las canciones las componemos Brenda, yo o las dos juntas. Eso va llevando a que la composición de un disco sea super diversa, genera distintos tipos de composiciones por eso los discos son bien variados como nos gusta que sean, discos bastantes eclécticos también. Si bien son dentro del rock, dentro de un abanico de texturas que se distinguen dentro del marco de rock, hay un montón de cosas que van haciendo que el disco sea como una montaña rusa, no son algo monótono, buscamos tener todo el tiempo lugares para descubrir y sorprender al público y a nosotros mismos. Y con la voz es un recorrido largo. Aprendí cantando no sólo con Eruca Sativa, sino con mucha gente con la que fui cantando en el camino. Eso va logrando que puedas ir adaptándote o viendo como meter tu voz en distintos géneros o con distintas composiciones, eso me dio mucha escuela cantar con mucha gente, en discos, en vivos y en colaboraciones. Para diversificar la paleta de colores de mi propia voz se aprende así, cantando.

Con el disco Seremos primavera y en particular con el tema Creo ocurrió algo fuerte ahí ¿no? Se ha convertido en una especie de himno. Transmite un mensaje profundo de lo colectivo. Me parece poderoso y político…

Es como un manifiesto el disco en sí completo, de un pensamiento, de una forma de ver el mundo y la realidad que nos atravesaba en ese momento y que nos sigue atravesando, pero que necesitábamos decirlo urgente. No podía esperar. Por eso el uso de muchos elementos que lo caracterizan, cierta forma de escribir esas letras, cierta forma de musicalizar esas canciones. Nada fue azaroso, ni por suerte ni de casualidad. Todo está pensado y siento que también alejarnos del rock en este disco era toda una declaración, por lo que en ese momento estaba pasando, los escraches en el rock por ejemplo. Dijimos “nos vamos a alejar del rock porque sentimos que hay que renovarlo”. A nivel musical, a nivel lírico, a nivel de puesta, desde muchos ángulos queríamos decir lo que dijimos en “Seremos primavera”, que era como esa renovación a todo nivel para nosotros.

La escuche a Brenda decir que el disco había servido para despojarse y desaprender. Mencionabas el tema de la denuncia. Que importante en esta era que haya dos mujeres como ustedes arriba del escenario para las pibas, para la juventud. ¿Cómo vivís el feminismo?

Todo es por un motivo, nada es casual. Nosotras es como vos decís, teníamos muchos referentes varones, muchas referentes mujeres, pero en el momento en que Eruca Sativa empieza a crecer, o mas bien en el momento que nos formamos que fue hace 15 años, la realidad era otra, la realidad del rock era otro. Todo lo que fue pasando nos pegó de frente a nosotras también porque en el camino tuvimos que deconstruirnos nosotras y empezar a sacarnos todos esos machismos que también teníamos. Los prejuicios y las formas de ver al rock, a nuestra música y a nosotras mismas que naturalizábamos. Muchos detractores o detractoras del feminismo dicen que no están en contra de los varones, pero las mujeres también somos muy machistas y tenemos macro y micro machismos y cosas que hemos naturalizado y creemos que son así o deben ser así y en realidad son prejuicios y formas de ver a la realidad que lastiman y discriminan muchísimo. Naturalizábamos que seamos dos mujeres en un festival y de golpe empezamos a juntarnos más mujeres, a generar un movimiento, hacer un decreto de ley, una ley de cupo. A mí por lo menos el feminismo vino a atravesarme desde un lugar muy productivo a nivel de querer activar, de querer cambiar las cosas. Ese es el mérito más grande de este movimiento, querer cambiar la realidad concretamente para que las próximas generaciones tengan más posibilidades de tener referentes de todo tipo en el escenario, referentes mujeres, no binaries, trans, de la comunidad lgbt, realmente tiene que haber representatividad.

El rock ha sido muy machista. Somos de una generación donde arriba del escenario y al rededor del rock solo había varones; el tema de las letras, la cancelación de muchos actores que la pifiaron…

Creo que hemos hecho la vista gorda como sociedad muchos años, y por eso pasaron las cosas que pasaron: ver menores en camarines. Todos sabemos, hubo gente presa por tener mujeres menores en los camarines. Era algo visto como “ahh que rockstar, está con las pibas, con las pendejas”. Y vos hoy decís, “claro, estaba naturalizado”, era algo sabido de que en el ambiente sucedía. Siempre me pareció una aberración, pero en el momento estaba tan naturalizado que sucedía. Qué bueno que hemos dado vuelta esa página y hoy ni siquiera ciertas palabras se pueden usar. Es un avance social, más allá de lo lento que es la justicia. Porque la justicia es aberrante, eso si que está podrido, corrupto y completamente vetusta, atrasada años luz de lo que la mayor parte de la sociedad necesita. Por eso el proyecto de ley por el aborto tardó tanto. Habla de las libertades personales. Que el aborto sea ilegal clandestino es un daño tuyo hacia mí, pero que el aborto sea legal y se pueda hacer en un hospital público es un beneficio para la sociedad. Siempre hay una parte de la sociedad que tira para atrás. De a poco vamos destrabando y lentamente vamos conquistando derechos y en el ambiente de la música y del rock también nos pasa, vamos conquistando derechos que nunca los tuvimos. Es maravilloso poder vivir este momento, tener voz es un privilegio por ejemplo para poder estar hablando acá con ustedes con todo lo que implica Sudestada en nuestras vidas que es un medio tan importante que amplifica a esos que no tienen voz. Hay que usar las herramientas que uno tiene para beneficiar a aquellos o aquellas que no pueden tener el micrófono en la mano por muchos motivos, porque no llegan, porque no tienen las posibilidades. Y no hablar por ellos, sino darles el micrófono. Sudestada les ha dado voz a esas personas que necesitan tener una amplificación social para que las cosas sucedan. En eso estamos.

Estos sectores a los que les joden los derechos. Luciana Peker dice “les molesta el deseo, el placer” y le da en la clave…

El deseo de hacer lo que uno ama por ejemplo. Con mis seguidoras y seguidores se armó un debate muy interesante el otro día sobre la vara con la que se nos mide a mujeres y varones en la sociedad. Había un comic que comparaba la maternidad con la paternidad. Y todo eso también tiene que ver con el deseo. El deseo de las madres de querer trabajar, de tener una vida social, de tener una vida individual como una realización personal, y todo eso en la sociedad está mal visto. Está visto como una madre que se va de joda, una madre a la que no le importan sus hijos. Ahora lo hace el padre y es como que está bien es normal. Hay cosas que nos empiezan a hacer ruido y a resonar y empezamos a hacer el camino inverso que es desandar nuestra propia casa, desarmarla. Nos creíamos las grandes feministas y nos encontramos con que en nuestras casas tenemos un soberano quilombo de cosas que no están del todo bien. Montón de mujeres que después me escribieron contándome de casos aberrantes hasta casos cotidianos. Como hacemos para ir de apoco aliándonos con los varones que conviven con nosotras que pamaternan. El enemigo es la sociedad con su lupa desigual. El próximo paso mío, mi militancia será poder ir desandando ese camino, deconstruir mi hogar, mi relación de pareja, los roles. Uno ve que baja esta la vara para los varones y que alta está la vara para todo lo que tenemos que hacer las mujeres en todos los aspectos de la vida. Una vez que empezamos a ver entre líneas de porque está construida así la sociedad entendemos los roles asignados.

El patriarcado se desarrolla y crece en lo cotidiano. Es alucinante esta época que nos toca porque hay una actitud critica…

Lamentablemente dejamos pasar muchas cosas y todo va llevando a una escalada de sometimiento y violencia cada vez mayores en la sociedad. Tenemos que trabajar constantemente en nuestro cotidiano porque el cotidiano construye el mundo. Construimos el mundo con los vínculos que habilitamos o que deshabilitamos. Estoy convencida de que en lo laboral, en las relaciones amistosas, en las relaciones laborales, en las relaciones de pareja, en el rol maternal construimos el mundo. No hay que hacer la vista gorda. El gran desafío es deconstruir el mundo que nos rodea. Hay que trabajar a consciencia, lleva tiempo y mucho autodebate. Siento que los espacios que podemos habilitar para estos debates son claves. A mí me han construido y deconstruido los debates, no hay otra forma que no sea debatiendo, leyendo y trayendo voces diversas de personajes que hayan tenido que salir de esos márgenes para poder reclamar lo que suyo.

La foto es gentileza de Lula Bertoldi

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