Los amores urgentes: el circulo eterno de la escritura

¿No son todas acaso
la misma historia?
Medea. C. Maillard

Recién reeditado por Editorial Sudestada, Los amores urgentes, el último libro de Juan Solá, sale al mundo para irrumpir en la comodidad de la Literatura. Una trilogía construida por tres novelas sobre la vida cotidiana de las travas y maricas: La Chaco, Ñeri y Galaxia. Cada historia es un hilo que se va uniendo con la siguiente para construir un tejido crudo y firme donde sostenerse.

Por Natalia Bericat

Escribir esta historia fue como bailar, dice Juan en las palabras iniciales de su novela. Hay una danza que se va escuchando, desde el susurro al grito, donde los pies heridos empiezan a sacar llagas de una sociedad que quiebra las piernas a quienes quieren desplegar sus alas. Solá nos muestra la cicatriz de los cuerpos que supuran, de las infancias que sangran por primera vez cuando les arrancan los vestidos y les ponen botines y camisetas de futbol.  La primera vez que sangrás duele, nos dice Sergio mientras los lectores también vamos goteando el dolor que estas páginas destilan.
Un circulo comienza a cerrarse. Personajes retornan a las historias que les pertenecen para unir las hebras de una mortaja de resistencia. Los hechos aquí narrados, que para la disidencia resultarán poco más que un anecdotario de los ritos de la brusquedad, pueden convertirse en la puerta a lo inverosímil para quienes ignoran el dolor, dice el escritor. Un universo de creación culmina con la belleza de una mariposa desplegando sus colores luego de ser gusano y crisálida. Ser el más delicado insecto/ que camina entre los girasoles, recita Samantha San Romé en el prólogo de Ñeri.

Tapa del libro Los Amores Urgentes / Foto: Kenny Lemes

Los amores urgentes nos lleva a la parte honda del río para protegernos de un mundo descarnado y transodiante. Hay un cuerpo en la escritura que lleva el ritmo de los tacos, esos que se van clavando en el asfalto para afirmarse en un lugar seguro. Las palabras se vuelven brillos y lentejuelas mostrando las imágenes visuales de un callejón oscuro. A nosotras no nos hacen el amor, a nosotras nos violan, dicen las voces de este libro. Una sentencia se clava en las pupilas de quienes nos asomamos a la ventana de una realidad que duele.
El vestido es el umbral que un cuerpo cruza con la decisión de ser y por donde saca la cabeza-con el mismo impulso con el que nace peleando por respirar- por que es desde el escote hacia arriba donde la luz y el aire: empiezan, reflexiona Franco Rivero en el epílogo de Galaxia. Esta trilogía es el hueco que nos permite respirar en un sótano lleno de monstruos que nos atacan por la espalda. Dejaremos de ser crónica policial para ser poesía, dice Susy Shock. Leemos este libro en una ronda de fuego, haciéndonos verso y palabra rebelde.

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