70 años de Charly: la banda de sonido de Argentina

“…ahora no estoy más tranquilo
¿y por qué tendría que estar?
todos crecimos sin entender
y todavía me siento un anormal…”
Parece ser el mantra de la vida de Charly. Pasó por momentos muy gloriosos, pero también conoció la oscuridad de tocar fondo.

Por Belén Rodríguez

Charly García cumple hoy 70 años y está más vivo que nunca. Camaleónico, frontal y espontáneo, es el ícono rockstar indiscutido de la Argentina. Claro que el peso de los años se le siente, pero nada lo detiene, porque como contó él mismo ayer en el programa de radio de Petinatto, está preparando un nuevo disco que adelantó, se va a llamar “La Lógica del Escorpión”.
Carlos Alberto García Moreno nació en 1951 en Caballito. Su mamá, Carmen Moreno, era productora del ciclo “Folklorísimo”, por lo que ya desde pequeño Charly se codeaba con grandes figuras del floklore argentino, como por ejemplo Mercedes Sosa, que estuvo muy presente durante el resto de su vida.

Los 70 lo encuentran consciente del amor que la gente le tiene. Son siete décadas de música, un destino evidente si analizamos su infancia. Desde muy chico se le descubrió el “oído absoluto”, esa capacidad de identificar cualquier tono musical sin tener una nota de referencia y que se da en una persona cada diez mil. Como si esto fuera poco, a los 12 años ya era profesor de Teoría y Solfeo. Su formación académica en música clásica está presente en toda su obra, pero él mismo reconoció que esa pasión cambió cuando conoció otra música que para él también era clásica: Los Beatles. A partir de ahí no hubo vuelta atrás. Ahora él haría los clásicos de nuestro rock.

Charly en una audición infantil en el Conservatorio Thibaud Piazzini, 1958.

La sensibilidad es una característica que lo acompaña desde siempre: durante su infancia, sus padres se fueron de viaje por un tiempo dejándolos a él y a sus hermanos con un séquito de niñeras. En ese momento tuvo una crisis nerviosa que le provocó vitiligo, enfermedad que provoca la despigmentación de la piel y es la razón de su bigote de dos colores.
Desde sus comienzos con Sui Generis y los aires folk e inocentes de su juventud, pasando por la Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán en épocas de dictadura, encontró en sus letras la mejor forma de expresar la situación que vivía el país. Una vez lanzado como cantante solista, sus tres primeros discos son fundamentales para su carrera: esa trilogía es la que aún hoy lo consagra en lo más alto del podio de los artistas más populares del país: Yendo de la cama al Living, Clics Modernos y Piano Bar. Cajas de ritmo, sintetizadores: new wave, los 80.

En los 90 su vida y su carrera se empiezan a nublar: en el 91 se produce su primera internación en un centro psiquiátrico y la prensa se obsesiona con él. Comienza su época Say No More. En los 2000 llega Influencia, uno de sus mejores discos de esa etapa. En 2008 Palito Ortega se involucra en su vida, y luego de una internación, lo lleva a su quinta en Luján en donde termina de recuperarse. A sus 60 años usó la música como redención. En 60×60 repasó todos sus hits para retratar toda su carrera. En 2017 nos dejó su último disco, marcado por “la era digital” hecho desde un Ipad según él mismo contó. Llega a sus 70 con una serie de shows relámpagos (antes de la pandemia) que terminaban en sold out en menos de un minuto.

Charly no solo habla con sus letras, sino que también con su música. Cierta parte de su catálogo musical es autoreferencial, por eso es que revisitando su obra también estamos repasando su vida: desde la ternura y la inocencia de sus primeras composiciones en Sui Generis hasta Random, su ultimo disco que lo encuentra mucho más maduro y en un contexto digital. No solo él nos acompaña y musicaliza nuestra vida: nosotros lo acompañamos a él, lo vemos evolucionar y entendemos lo que está atravesando. El crecimiento personal es recíproco.
La vigencia de Charly está clarísima. Sigue tocando, sigue componiendo y sobre todo: sigue llenando nuestros corazones.
Gracias Charly, feliz cumpleaños.

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