“Alemania”: una película sobre la adolescencia y la salud mental

Alemania es una película que se acaba de estrenar en el 38 Festival Internacional de Cine en la ciudad de Mar del Plata. Opera Prima de María Zanetti, y protagonizada por Maite Aguilar, Miranda de la Serna, María Ucedo y Walter Jakob, este film aborda la vida de una adolescente de 16 años llamada Lola en un barrio bonaerense durante los años 90. Desde el ámbito privado de una familia de trabajadores, vemos transcurrir la cotidianeidad de una chica con el deseo de huir de su casa. La oportunidad de viajar en un intercambio a Alemania está latente durante el tiempo que transcurre esta historia. Entrelazado con este objetivo, su familia atraviesa el acompañamiento terapéutico de su hermana, Julieta.

Por Natalia Bericat

Ambientada en la década del 90, Alemania nos lleva por el túnel del tiempo de las emociones. Detalles de una casa en Villa Ballester son parte de un escenario que acompaña la vida cotidiana de una familia con dos hijas adolescentes y un niño. Objetos analógicos, desperdigados por el espacio, dan cuenta de una época pasada: walkmans, casetes, videojuegos, cámaras con rollo, fotografías impresas, teléfonos fijos y cospeles. Yo soy nostálgica. Tengo en mi casa una valija llena de cosas de esa época: mi carpeta de quinto año, casetes y un montón de cosas. Hay algo ahí de mi personalidad. Después con la dirección de arte, hicimos un laburo de querer construir esta capa de nostalgia, pero no quería que distraiga la época como pasa en muchas películas. Yo no quería que te saque de lo importante. Entonces siento que tiene un volumen que está bueno el arte en ese sentido, comentó María Zanetti en el estreno de la película.


Sobre esa atmósfera, que por momentos se vuelve espesa, el personaje de Lola vive su adolescencia mientras desea irse bien lejos. Un calor sofocante está encerrado entre las cuatro paredes de su casa mientras gira un ventilador y una mujer sacude su abanico. Abuelas, madres, hijas y nietas están atravesadas por los mismos ahogos y conmovidas por la realidad que ven en la televisión o escuchan por el parlante de la radio. Sos una cárcel, le repiten las hermanas a su madre mientras intentar romper las reglas de una casa donde cuesta respirar. A la crisis económica se le suma otro elemento de tensión: los brotes de Julieta, protagonizada por Miranda de la Serna, quien controla el ritmo del guion y el estado de ánimo de quienes la rodean. Como al borde de un precipicio, o una caída al vacío en una montaña rusa del Italpark, la salud mental es el péndulo que mide las reacciones de una familia que actúa bajo el instinto del afecto. Vemos Alemania pensando en la carencia de herramientas para la contención y en esa lectura que podemos hacer desde un presente, sobre todo luego de la pandemia, donde poco se sabe de cómo actuar y cómo contener. Cuando tu cabeza es un incendio el amor no alcanza, dice una voz sabia en la película.

Un lente acompaña el ritmo de los personajes tanto en el espacio interno como en el externo de la casa. Una puerta se abre y se cierra para dejar pasar el aire que comprime dentro. Hay un ojo que registra las miradas y los gestos, que revela lo que está pasando, como en esas cámaras de la época que circulaban de mano en mano en las reuniones familiares. Mientras tanto la música acompaña las escenas trayendo esa memoria sonora que nos hace viajar hacia afuera, hacia esa Alemania que se vuelve metáfora y respuesta.

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