Baño de damas: la escritura del goce

 No importaba cuántos años o cuántos kilos tenían,
las carnes se sacudían para un lado y para el otro en el baño de damas.

La segunda novela de la escritora Natalia Rozenblum fue publicada por Tusquets en 2020 y trata un tema que no parece ser tan frecuente en la literatura: el cuerpo y el deseo de las mujeres en la vejez.

Por Mariela Gurevich

En una sociedad donde los adultos mayores son tratados como descarte, Natalia Rozenblum recupera esta etapa de la vida en los personajes de su novela para mostrar vitalidad y deseo. 
Ana Inés, la protagonista de la novela, es una mujer de más de 70 años que tiene vida social en un club de barrio. No se pierde por nada del mundo sus clases de aquagym con sus amigas y se divierte incluso cuando van a visitar a alguna al geriátrico. 
La clave de la novela es el presente como tiempo rector en la historia de la protagonista que no se va en melancólicos recuerdos de sus años de juventud. La vida de Ana Inés es el aquí y ahora, sobre todo su nuevo proyecto: ser candidata para las elecciones a la presidencia del club 25 de mayo donde pasó casi toda su vida.
Fuera de reforzar estereotipos, Natalia Rozenblum nos muestra que hay múltiples formas de vivir una etapa que siempre fue asociada con la pasividad y la degradación del cuerpo. 
Las mujeres que se pasean por los vestuarios se describen con belleza, el cuerpo en la vejez también es digno de ser narrado, retratado y sobre todo admirado. Pliegues, panzas, arrugas, estrías, conviven en las duchas y en las piletas del club. Estas imágenes chocan con la presencia de un grupo de WhatsApp de dietas y viandas de bajas calorías donde circulan los típicos discursos alentadores para conseguir cuerpos hegemónicos irreales. 
Las escenas eróticas ponen sobre la mesa lo que sistemáticamente se trata de ocultar: el deseo no es solo para algunos cuerpos, sino para todos. Esta revalorización se ve muy bien descripta en el vínculo que Ana Inés tiene con Antonio, su amante y actual presidente del club : “Él le agarró la mano y se la llevó a su pantalón; ella lo tocó con confianza y sintió el pito que crecía sin llegar a endurecerse
Otro gran estereotipo que derriba la novela es el de la madre sobreprotectora. Es en este caso la hija de Ana Inés la que invade sus espacios de intimidad y se mete en sus cosas, los roles de esta forma se invierten construyendo una protagonista que puede de a poco romper con preconceptos instalados socialmente. La novela de Natalia Rozenblum, con agilidad, frescura y humor, nos hace encariñarnos con estos personajes y volver a pensar el goce como un derecho en todas las etapas de nuestra vida.      

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