“Busco entrecruzar las lenguas que habito y donde voy construyendo”

Sandra “Chana” Mamani construye su identidad poética a partir de su activismo. En Erótica Yarawis Aymara (Ed. Marronada Cuir), la lengua aymara y la española se entrecruzan para cuestionar a la sexualidad y al lenguaje colonizados y denunciar al racismo estructural.

Por Jacqui Casais

ELLAS con sus polleras y awayus,
ama sua, ama llulla, ama quella,(4)
tienen partidas de nacimientos.
Ocupan hormigas.
También son,
obreras y empleadas.

La “india” transforma el amor en Independencia.
De Eva a Juana, de Juana a Eva


En tu poesía tomás la decisión política y estética de utilizar palabras en aymara. ¿En qué radica esta decisión y cuál es la importancia de mezclar las dos lenguas para vos?
Cuando decidí hacer este libro en el 2018 y 2019 fue con la intención de que sea algo más que un poema o una narrativa, busqué entrecruzar las lenguas que habito y donde voy construyendo. Por un lado está la lengua aymara, que es indígena, después está la otra lengua que es migrante y después la otra que va de la mano del erotismo, también como una identidad. En el libro Erótica: Yarawis Aymara habitan las tres formas como tres espíritus. Por momentos se mezclan y por otros aparecen de a una a la vez. Yo venía siendo activista en espacios migrantes y por otro lado venía escribiendo. Necesitaba un momento de pausa y manifestación sobre lo que tiene que ver con ser parte de la racialización de los cuerpos que hace el sistema mundo. Y dónde ubican a las mujeres indígenas, sobre todo a las andinas, en el lugar de no deseo, o de objeto o de exótico. Tiene que ver con eso y con el amor político que le tengo a la escritura que me da a mí existencia y me permite mostrarme desde esta identidad que tiene que ver también con el deseo.

Fue en ese instante,
se acercaba japt´aña,
los canteros anunciaban
la llegada de
buitres-galopantes-uniformados,
io sacudía de latidos.
Espacio público volaba
y retiran la manta de Juana.

Del libro “Erótica: Yarawis Aymara”

Identidad marrón es un colectivo al cual pertenecen varixs artistas de distintas disciplinas, ¿Cómo influencia tu obra el activismo y el trabajo de pensarse como colectivo?
Identidad marrón es una semilla de una construcción que tiene un tiempo corto pero intenso. Con una propuesta de pensarnos como un espacio colectivo y un presente dónde contamos también un pasado. Somos la primera generación que pudo acceder a determinados espacios que nos fueron negados históricamente por culpa del racismo. Este espacio colectivo se construye con las diferentes biografías políticas de raíces indígenas, rurales, migrantes, campesinas, villeras, urbanas. También las compañeras trans potencian este entretejido.

casi las 3 de la tarde me levanté 
y mi bombacha también 
ella estaba toda abrazada 
con la parte más muscular 
sumaywassy
voluptuoso y oculta me detuvo un instante
esa especie de rasgueo-continuo,
me llevó a entender nada
y vivir
Del libro “Erótica: Yarawis Aymara

En tu poesía el erotismo lésbico se rebela como una resistencia ante la imposición de que solo ciertos cuerpos pueden tener y expresar deseo. ¿Qué  lugares ocupan el deseo y la sexualidad en tu poesía?
Deseo y sexualidad son el corazón de la pulsión y la potencia. Lo que me permite poder manifestarme de distintas formas con el lenguaje. Es poner en escena no solo mí historia, sino el pasado que está vivo y dónde está el racismo. Este libro tiene que ver con confeccionar estas formas de habitar donde lo central es el deseo y la sexualidad como un punto donde nos silencian e imponen determinados cuerpos para denunciar al sistema mundo patriarcal y al colonialismo que nos dice que es bello y que no.  En esta clasificación están el deseo y sexualidad, cuando no hay censura hay formas de invisibilizarnos. Por eso es importante para mí descolonizar el deseo. El placer se encuentra con la naturaleza, y con la energía que tenemos y el cuidado de la vida. Las compañeras y hermanas que están en otros territorios en disputa, se refieren a esta relación sobre cuidado de la vida y la naturaleza. Ahí hay un horizonte que tiene que ver con el deseo de vida y eso es un aprendizaje. En lo personal tiene que ver con construir el deseo desde estos lugares.

Piernas
Inquietas
golondrinas 
buscan que no emigres
-tantito- de ese
escondite hasta,
Cha’rant’ata, 
es una saya tocadora
Del libro “Erótica: Yarawis Aymara”

¿Encontrás una cosmovisión o puntos en común en la poesía actual de escritorxs de pueblos originarios? 
Por supuesto. Los encuentros de comadres tienen que ver con la escritura vivencial desde el cuerpo. En esta construcción propia bibliográfica, me puedo encontrar y desencontrar con otrxs escritorxs. Hay una raíz donde el cuerpo sabe, late y siente, y hay otras formas, que tienen que ver con el tiempo en el que estamos y con que habité el mayor tiempo de mi vida en contextos urbanos. Mí propuesta tiene que ver con darle corporalidad a mujeres indígenas aymaras y bolivianas en vez del lugar más pachamesco, turístico o romanticón. Estas nuevas formas se imponen como rupturas necesarias y es desde dónde decidimos escribir. 

CHANA MAMANÍ es licenciada en Trabajo social de la UBA. Especialista en Estudios migratorios y de asilo (UNLA). Maestra en Estudios y políticas de género de la UNTREF. Coordinadora de mujeres, campesinas, rurales migrantes y dos espíritus del colectivo Identidad Marrón. Publicó estudios académicos y periodísticos. En el año 2018, lanzó la primera edición de Yarawis erótica Aymara (Ed. Marronada Cuir). En la actualidad, se encuentra en proceso de un nuevo proyecto sobre la literatura erótica desde una perspectiva antirracista, indígena, marrona.

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