Gabriela Saidon: “Escribo para entender”

Fotografía: Alejandra López

Fotografía: Alejandra López

Gabriela Saidon es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA), periodista, escritora, editora free lance y tallerista. Publicó los longsellers La montonera. Biografía de Norma Arrostito y Cautivas. Además de Qué pasó con todos nosotros, Santos ruteros. De la Difunta Correa al Gauchito Gil y Yo me hice feminista en el exilio, entre otras obras. Sus cuentos fueron publicados en diversas revistas y antologías y en el volumen El camino de las hormigas. Su novela La reina. El gran sueño de Belgrano fue finalista al premio Espartaco en la Semana Negra de Gijón 2021. El domingo pasado participó del ciclo de entrevistas y conversó junto a Natalia Carrizo sobre su obra y su relación con la literatura.  

¿Cómo nació en vos el amor por la escritura? 
En mi casa se leía mucho, mi papá era un gran lector de policiales y mi mamá era una gran lectora también, tenía todos los tomos de la revolución francesa, era una lectora muy amplia.  Había muchos libros en esa biblioteca y yo los iba agarrando.  Me acuerdo que una vez quise leer a Collet, mi mamá no me dejaba y yo no entendía por qué. Ahí hubo cierta represión materna también, porque había escenas de lesbianismo y me enteré de más grande. También fui lectora de policiales desde muy chica, fue un género que me marcó bastante. 

¿Qué fue lo primero que publicaste? 
Me acuerdo que en el secundario había escrito un poema sobre la ansiedad. Éramos dos que nos gustaba la clase de literatura, teníamos una muy buena docente. De cuando era chica me quedó algo que escribí a los seis años, mi mamá lo guardó, y era: “Mi papá es un león y mi mamá es una leona mansa”. Eso fue lo primero que registró como texto, algo que tenía un sentido.

Has hecho investigaciones enormes para tus libros ¿Qué te motivó a escribir la biografía de Norma Arrostito y cómo fue ese proceso
Me interesaban las historias de mujeres guerrilleras. Había circulado una foto donde hay un supuesto asesinato de Norma Arrostito. Es una calle regada de sangre, en Lomas de Zamora, dónde los militares habían fraguado su muerte. Pero en realidad, era mentira esa foto. La habían secuestrado y la habían llevado a la ESMA. Ella era un bronce, había participado del secuestro de Aramburu. Esa historia me fascinó, saber qué hay detrás de esa foto donde no había ninguna figura humana. 

Quisiste romper esa construcción muy mentirosa de los hechos. Que incluso toca el lugar que ocupó Firmenich en la caída de Norma dentro de la organización
Claro, Firmenich, personaje complejo. La investigación se centró en su vida, entender sus motivos, entender el rol de las mujeres en la guerrilla, por qué aparece el 29 de mayo de 1970 en una vereda de la calle Montevideo en la puerta de Aramburu donde es secuestrado. Ella hizo de campana, una imagen muy pop porque ella estaba con una peluca rubia con una minifalda y un revólver en la cartera. Hubo algunos hallazgos y otras cosas que siguen permaneciendo en la oscuridad.

También sacaste un ensayo “Yo me hice feminista en el exilio”, donde recolectás el testimonio de varias compañeras. Con todo lo que tuviste que investigar ¿Qué pudiste observar sobre el rol que cumplió el feminismo y las mujeres en esa época tan compleja?
El tema del feminismo se pudo ver más en los últimos años, en los años 70 y con las organizaciones armadas. En aquel momento estaba como prioridad la lucha, dependió de las organizaciones. Por lo general, las mujeres que se exiliaron se contactaron con el feminismo en el exterior. En el momento no había organizaciones feministas en Argentina, si hubo antes y después de los 80 con la democracia pero hubo como un paréntesis, aunque había mujeres que traficaban bibliografía porque esos libros no llegaban. Había mucho ocultamiento. A mí lo que me llamó la atención fue ¿Por qué estas mujeres cuentan en 2018 que se hicieron feministas en el exilio? También se mezclan las culpas de los sobrevivientes. El exilio es complejo. 

Siempre digo que los hijos de la dictadura tenemos una huella de silencio en la piel. Que fuimos criados en el silencio. Recuerdo los pozos en la casa de mi abuelo, donde se habían enterrado los libros. ¿Cómo viviste el proceso?
Tu generación me interesa mucho, los hijos que quedaron y los que quedaron en el exilio. En mi caso yo soy una generación que quedó en el medio. Yo también fui criada en el miedo. Tengo un primo desaparecido y asesinado. Mi generación quedó como ¿Nosotros qué hacemos? El rock en mi caso fue un refugio, encontramos un lenguaje común. Una posibilidad de salir, de compartir recitales en el Luna Park.

¿Dónde se encuentra la ficción y la no ficción en la literatura? ¿Y cómo se encuentran con la verdad?
Para mí no hay diferencia en buscar la verdad entre la ficción y la no ficción. Para mí la búsqueda de la verdad es una. No sé si busco la verdad o la belleza. Creo que escribo libros para entender. Para entender el mundo o entender ciertos contextos, por eso también voy a la novela histórica, al siglo XIX. Me interesa ver cómo comenzaron las cosas. Tratar de entender el cómo estamos a partir de cómo empezó. 

Mirá la entrevista completa en @sudestadarevista

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