La casa de los conejos: una mirada desde el cine

Basada en la novela homónima de Laura Alcoba, el film de la directora Valeria Selinger intenta pensar la infancia en un contexto de violencia política. 

Por Mariela Gurevich

La película de la realizadora Valeria Selinger retrata las vivencias de una niña de ocho años que debe pasar a la clandestinidad junto a sus padres en los meses anteriores al golpe cívico militar de 1976. El film se basa en la novela de la escritora Laura Alcoba, radicada en Francia al igual que la directora, y se centra todo el tiempo en las experiencias de la protagonista. Como ha comentado Selinger en varias entrevistas, la película no pretende ser una más sobre la dictadura, sino que intenta trabajar, al igual que la novela, con la problemática de las infancias en contextos de máxima hostilidad. 
Al pasar las escenas, vemos cómo la familia de Laura debe abandonar su casa y cambiar de identidad al ser perseguida por la AAA. Laura tendrá que quedarse con sus abuelos y luego ir a vivir a “la casa de los conejos”, un lugar donde la organización va a camuflar con un criadero de conejos la imprenta del periódico Evita montonera. Mientras su padre está en la cárcel y la foto de su madre sale en todos los diarios, esta niña tendrá que acostumbrarse a una vida al borde del peligro en la que decir una palabra de más tiene un precio muy alto. Cacho y Diana, habitantes de esta nueva casa donde se instalará la imprenta, serán los encargados de hacerle la vida más llevadera a la protagonista en ese tiempo de angustias. Diana adopta el papel de una madre sustituta y de alguna manera se va preparando para serlo realmente: lleva en su vientre a Clara Anahí Mariani, nieta de Chicha Mariani, que será una de los bebés apropiados durante la última dictadura cívico militar. 


El film de Selinger retrata las vivencias de estos personajes de forma correcta, aunque por momentos hay recursos de verosimilitud que parecen no funcionar en una película con una base histórica tan fuerte. Sin embargo, según lo que comentó a otros medios la directora, su intención fue realizar una película fragmentaria y entrecortada, que pusiera en primer plano esta mirada de niña y quizás desde lo formal se haya intentado lograr esta percepción que no termina de estar lograda. 
Por otro lado, tiene aciertos como la actuación de Darío Grandinetti haciendo del ingeniero que construye el embute para montar la imprenta y Paula Brasca en el papel de Diana Teruggi. La música compuesta por Daniel Teruggi, hermano de Diana, construye climas muy bien encastrados con las actuaciones y acompaña las vivencias de Laura a lo largo de la película. 
Uno de las escenas más contundentes del film es donde se muestra el ataque del Ejército y la policía Bonaerense a “la casa de los conejos”. Durante esta violenta irrupción, se supone por los testimonios de vecinos que Clara Anahí fue sustraída con vida mientras su madre y otros compañeros de militancia fueron acribillados por las balas. Cacho fue asesinado meses después pero su madre, Chicha Mariani, siguió buscando a Clara Anahí hasta el 2018 año en que falleció sin poder conocer a su nieta. 
Tanto la película de Valeria Selinger como la novela de Laura Alcoba nos vuelven a mostrar una de las épocas más trágicas de nuestro país a través de esta narración en primera persona que conmueve y resignifica el horror de la dictadura.
Los horarios de las proyecciones se publican en el Instagram de la película semana a semana.

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