La niña que fui

Por: Nina Ferrari

La niña que fui
aún me habita
se sienta a mi lado
y me mira
curiosa
cada vez que no me eligen
cada vez que no me quieren
cada vez que me despido.

Me visita
en las tardes vacías
cuando rozo con mi mano
el cuerpo del dolor
y me inunda
esa sensación de ahogo
casi sin dejarme respirar.

A veces me parece escuchar
el eco de su llanto
en las noches.

Pero también
es ella
quien me enciende
cada vez que juego
cada vez que sueño
que arriesgo
a ciegas
y me responde con sabiduría
cada vez que me enredo
en la madeja mental
que no da tregua.

Ya no estamos en disputa
ya nos hemos abrazado.

Sólo que algunas veces
como hoy
quisiera viajar al pasado
y regalarle
las palabras
que la defiendan
de todo eso que sabía
que le dolía
que la lastimaba
y la desprotegía
pero aún
no podía decirlo.

(*) Es poeta y narradora, su último libro es Sustancia.

¿Querés colaborar con 100 pesos? Hacelo en este link.

Compartí en tus redes favoritas

Leer anterior

Insignificante

Leer siguiente

Seguro que Gonzalo se lleva la pelota