La violencia mata

Por Editorial Sudestada

Una reflexión sobre la vida de un pibe arrebatada en Santa Teresita

Tomás Tello, se llama el pibe de 18 años asesinado en la localidad costera. Hincha del Millo, albañil, festejaba el año nuevo cuando una “patota” le arrebató la vida a golpes. Porque la violencia sigue sucediendo, en cada barrio y ciudad, en boliches y fiestas, como cuando mataron a Fernando en Gesell. Porque la violencia no tiene freno, y no importa cómo sucede, qué comienza la rosca, quién dijo tal o cual, sino que una pelea puede, y muchas veces termina, en una muerte, en un asesinato, en un homicidio que es muy dificil de comprender. Porque que la violencia se impregne tanto que se termine matando solo por “una pelea”, que pibes -incluso menores de edad- sean responsables de la vida de otro pibe de la misma edad, merece una reflexión generalizada de nosotros como pueblo, como una generación que pareciera no estar a la altura de las circunstancias para poder frenar una escalada de violencia que continúa y se profundiza. Sean rugbiers o una patota “amiguera”, hinchas de fútbol con el barrio como “escudo y lanza”, tribus de rock o de moda, o el “piñas van piñas vienen” como una especie de “diversión” que cuesta asumir y que siempre termina mal.
A Tomás lo asesinaron cuando festejaba el año nuevo. Hay 9 pibes detenidos. Una familia arruinada. La Costa sufre y la memoria de Fernando Báez Sosa nos pega de nuevo una piña. Esperemos que esta vez ese golpe lleve a la conciencia, el diálogo, la reflexión, las maneras de comunicarnos y de construir, de no mirar al costado y asumir lo que cada uno tiene o no para ofrecer, y podamos ser ese espejo de lo que queremos y no estamos haciendo. Porque si no entendemos que cuando pibes salen y matan a otro pibe, somos todos responsables, y si sobre eso mismo no hay reflexión -y solo hay sentencia- lamentaremos más violencias y más vidas arrebatadas. Lamentaremos incluso el hecho de creernos afuera de algo que nos mete cada día más adentro.
Fuerza a la familia y amigos de Tomás. Que la violencia no nos arrebate más a ningún pibe/a.

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