Lala Pasquinelli: “estamos bombardeadas por mensajes que dicen que vos solo valés por tu apariencia”

Hermana, soltá la panza: una pedagogía para liberar nuestros cuerpos, es el último libro editado por Mujeres que no fueron tapa, grupo de arte y activismo que intenta hackear estereotipos y mandatos sobre el cuerpo de las mujeres y diversidades sexuales. Según sus fundadoras nace como ​”el deseo profundo de construir entre todas una pedagogía para liberar nuestros cuerpos. Queremos liberarnos de los discursos que nos siembran la vergüenza y el odio hacia nosotras mismas. Esos discursos que nos dicen que ser mujeres es ser agradables a la vista, encajar en un ideal de belleza que nos exige pieles blancas y perfectas, juventud, delgadez y una gestualidad sexualizada y sumisa. Nace también del impulso que nos da la alegría de habernos encontrado en los cuerpos y las historias de tantas, las que a lo largo de los meses transcurridos entre octubre de 2021 y Marzo de 2022 se compartieron, permitiéndonos a muchas de nosotras validarnos, legitimarnos y saber que no estamos rotas ni falladas, que valemos y tenemos derecho a existir sea cual sea la forma de nuestro cuerpo”. En diálogo con Lala Pasquinelli, pudimos charlar sobre el proceso de este libro y todas las acciones que se están llevando adelante a partir de su materialización.

Por Natalia Bericat

Este libro nació primero en las redes, luego pasó por la muestra, y ahora se convirtió en una acción concreta fuera de la virtualidad. ¿Cómo se fue materializando este libro que contiene el testimonio de tantas mujeres?
El libro surgió como el anterior, con la idea de que hay algo que aparece en estas historias, textos imágenes. El año pasado se convirtió en la muestra de Hermana soltá la panza que ahora empieza a girar por el mundo. Esa sensación de que hay algo que no se puede perder en la virtualidad, que tiene que atravesar las redes y convertirse en materialidad, en libro, en papel, en algo que pueda circular de otra manera. Nosotras hablamos mucho esto de construir pedagogías desde abajo, colectivamente, poner en común esas experiencias para que decanten saberes que todxs podamos ir apropiando. El libro de Hermana Soltá la panza tiene mucho de eso. Se llama Hermana Soltá la panza, una pedagogía para liberar nuestros cuerpos porque fue lo que les pasó a muchas de las que habían participado de la campaña y siguiéndola. Cuando empezamos fue un esfuerzo grande para que empezaran a llegar las primeras fotos y aparecían muchas sin cabeza, hasta que después llegó una etapa de ponerle la cara a esas panzas, esos cuerpos que nos dicen de todos lados que es un cuerpo incorrecto, uno que no puede disfrutar, ir a la playa. Empiezan también a aparecer las historias, la campaña duró cinco meses y pasaron un montón de cosas y a muchas les pasó poder verse en los cuerpos de las otras y decir pará, hay miles de minas como yo. Esto que es una obviedad, la mayoría somos así, pero estamos tan tomadas por esta representación tan unilateral y homogénea de cómo deben ser los cuerpos de las mujeres para gozar, para ser elegidas, amadas, que parece que hay que negar nuestros cuerpos. Y encontrarnos en otros cuerpos, logró que muchas mujeres digan cosas como “yo no sabía que había cuerpos como el mío”, “yo no sabía que había panzas como la mía”. Eso fue de una potencia enorme. Años de mirar esas imágenes, con las publicidades de las bikinis y las influencers con cuerpos que no se nos parecen. Vernos incorrectas, y al exponernos a otras imágenes nos trae normalidad, saber que no somos las únicas, que no estamos rotas. Eso generó mucho lío y después empezó a haber esto de animarse a cosas. En libro hay una secuencia narrativa que cuenta esta historia de cómo aprendimos que nuestros cuerpos estaban mal, a meter la panza, y después qué va pasando con eso y como podemos ir liberándonos, aprendiendo de las que ya están en el camino, de nuestras propias experiencias e historias. 
Nosotras queríamos que eso sucediera en un libro y salir de la virtualidad. Obviamente que en esos espacios de las redes circula de manera tan opresiva en el sentido de cómo se construye lo femenino como sumiso. Eso en estas redes es lo que más circula, por eso es necesario estar acá para decir estas cosas. Pero también hay que estar en otros lugar. Nosotras registramos que cada vez tenemos menos visibilidad, cada vez se ve menos, se recomienda menos, cada vez hay más banneo, entonces no alcanza porque tampoco nos dejan. 

Liberar nuestros cuerpos, esta cuestión que plantea el libro de que “no es fácil” ¿Qué pasa cuando hablamos entre nosotras sobre estos temas?
Todas estas conversaciones las empezamos a abrir. Inmediatamente el sistema patriarcal capitalista toma estos discursos, agendas que tenemos para convertirlas en otra cosa. Hablamos de diversidad corporal y empiezan a aparecer un montón de discursos que tienen que ver con que vos te tenés que aceptar. Todo ese sufrimiento de una vida diciéndote que no vas a encajar, en realidad se va a solucionar cuando vos te aceptes a vos misma. El problema no es ya que hay un sistema de opresión sobre los cuerpos construida a partir de las imágenes que funciona de manera eficiente, sino que el problema sos vos que no te aceptás porque cuando vos lo logres nada de esto te va a importar, y las violencias en el trabajo, en tu familia te van a resbalar. 
Me parece súper importante hablar de esto y cómo se construye colectivamente. Las que han logrado con su compromiso trascender la incomodidad o el miedo, que no quiere decir no atravesarlas, lo han hecho gracias a la acción de otras mujeres. Me veo, me escuchó en esas historias y me doy cuenta de que no soy el problema. No es que soy sensible, que tengo un problema de autoestima, es que afuera hay un contexto de violencia que hace que yo me sienta de esta manera. Estas mujeres se sienten como yo y algunas han podido hacer esto. Pero es con las otras, no es mirándote sola al espejo y decir soy hermosa.  Porque tiene que ver con estos discursos que siguen poniendo la apariencia de las mujeres como el valor, como que “todas somos hermosas”, “todas nos tenemos que sentir lindas”, y es seguir hablando de la belleza como si lo único que tuviésemos para darle al mundo es adornar y ser lo más agradable a la vista que puedas. ¿Por qué no nos educan para que nos sintamos fuertes, inteligentes, ambiciosas o lo que sea, pero no lindas? 

No es fácil, estamos tan atravesadxs por toda esta dialéctica y este discurso de la vida modelo disney donde las soluciones son mágicas y suceden porque vos hacés no se qué, entonces alcanzás la felicidad y te pasan cosas hermosas, que parece que si no lográs sentirte bien con tu cuerpo entonces estás mal. Todas pueden, pero vos sos una boluda que no pudo. No es así, es difícil porque todo el tiempo estamos siendo bombardeadas por estos mensajes que dicen que vos solo valés por tu apariencia. No solo los mensajes, por las circunstancias de tu vida, las experiencias a vivir porque quizás vas a un laburo y te piden buena presencia y eso es que seas joven, blanca, flaca y que tengas estas características físicas. No es fácil liberar el cuerpo, pero tampoco es fácil permanecer en la opresión. Surgen estas conversaciones en el feminismo de “bueno ahora que soy feminista no puedo disfrutar de nada porque en todos lados veo el sexismo, veo la opresión” y como si la ceguera hubiera sido mejor y la verdad es que no. La violencia que vivimos cuando no tenemos registro, no nos damos cuenta que el entorno ejerce violencia estética, como dice Esther Pineda. En el libro hay una parte que habla de esto: de la violencia que se ejerce sobre las mujeres con la excusa de la belleza. Nosotras queremos hablar de la belleza porque nos parece que es el dispositivo político de dominación sobre las mujeres más eficiente de este momento histórico. Es lo que mejor funciona para controlar los cuerpos, las voluntades, las mentes y las biografías de las mujeres. La belleza se usa como excusa para violentarnos. Lo usan parejas, familia,  cualquiera. No importa si estás en la política, el palo va a venir por la belleza. Tenemos un montón de ejemplos en la política local para hablar de esto.  No importa si vas a la luna, te van a preguntar si vas a poder estar 90 días orbitando sobre la tierra sin usar maquillaje. Es muy profundo el tema en el sentido del control que provoca sobre nosotras. Es permanente, por eso es importante ver cómo funciona en nuestras vidas para empezar a liberarnos y eso implica poner límites, un montón de cosas. 

Te iba a preguntar justo sobre los límites¿Cómo se ponen esos límites con las dificultades y la violencia que tenemos enfrente?
Está el autocuidado y la autodefensa. Nosotras como mujeres que somos educadas para funcionar, que recibimos una educación para estar al servicio, cuidar, querer y amar abnegadamente sin reciprocidad. Nosotras somos educadas para dar ilimitadamente, entonces nos es muy ajeno poner límites. Además nuestra autoestima está basada en esa valoración de los otros para nosotras. Está ese reconocimiento de que si nosotras somos buenas, y la belleza tiene mucho que ver con esto porque exige una determinada gestualidad sumisa que tiene que ver con el silencio, la amabilidad, que todos se sientan cómodos con nuestra presencia y para eso es privilegiar siempre los sentimientos ajenos a los nuestros, privilegiar siempre el confort de los otros. Nos encontramos muchas veces en situaciones en donde estamos siendo violentadas y no decimos nada porque “no quise generar un mal momento”. Y vos decís ¿y mi mal momento no vale nada?. Entonces en esa educación, los límites son extraños, no tenemos idea que es. Nuestra valoración en ser agradables, estar disponibles, hace que nos dé miedo poner límites, que no nos quieran, quedarnos solas. Por eso es muy importante ver ¿Cómo se hace? ¿Cuál es el límite? Recibí muchos testimonios hablando de esto y esta confusión de que poner un límite es explicar que lo que me hacés me hace mal. Entonces caer en esta idea de que el otro me está violentando porque en realidad no entiende lo que yo le digo, porque no soy lo suficientemente buena explicando, entonces sí buscar mejores argumentos entonces me va a entender y el abuso va a dejar de existir. Por eso, salir de esa lógica y convertirnos quizás en las malas, las que dicen hasta acá, la loca, la exagerada, la feminazi, quizás tiene que ver con poner límites y es decir “hasta acá”. Es decir basta. Cada una sabe cuál es su límite o lo va descubriendo. En el capítulo recopilamos testimonios que respondían a la pregunta ¿Cómo hiciste para ponerle límites a esas personas que te hostigan con tu cuerpo? Era en relación al libro pero se puede expandir al restos de los temas. Y es muy contundente. Es algo que nos cuesta un montón y hay puntas para tirar, para ejercitarnos con esto de que no es fácil, pero ser mujeres en este mundo es difícil. Hay que escaparle a esa dicotomía. Es super importante entender que hay otros posibles en términos de vivir más dignamente, construirnos -no de forma idílica- pero sí construir contextos porque nadie lo va a hacer por nosotras. Si podemos empezar a registrar, hay algo diferente que pueda pasar. No quiere decir llegar a la felicidad. No creo en eso, es complejo. Pero sí podemos liberar nuestros cuerpos, poner límites,  habitar espacios, conversaciones, hábitos, que no son parte de lo hegemónico pero es para nosotras una acción concreta. 

¿Qué pasa con las infancias, Lala?
Nosotras, como feministas que nos movemos en muchos ámbitos con personas que piensan parecido, creemos que como vamos adquiriendo nuevas conciencias, esa conciencia avanza en el mundo. La verdad es que no es así. Y hay números: la bulimia y la anorexia no paran de crecer sobre todo en niñxs y adolescentes. A veces parece que exageramos, me dicen mucho que eso era algo que pasaba en otra época, pero ahora es mucho peor. Nosotras veíamos las modelos en las revistas o en la tele, ahora es 24/7 en el celular por todas partes. Los consumos culturales de les niñes, yo sigo varios canales, y te querés morir. Canales con millones de seguidores en todos los idiomas. 
Por eso es tan importante hablar de la belleza. Es un mecanismo de control muy sofisticado en la vida de las personas. Los ideales de belleza que tienen un componente de racismo enorme, discriminación, clasismo, todo está ahí. Y esto en las infancias es algo que no podemos ver. Están pasando muchas cosas. Las mujeres contaron en la campaña que a partir de ver a sus hijas, de 7 u 8 años, que en la escuela ya le dicen “sos gorda” o “tenés panza” o porque la nena se agarra la panza delante del espejo porque un compañerito le dijo que era gorda. Con estas situaciones, ellas revisan su cuerpo y su gestualidad. Me pasa mucho que me cuentan que le dicen a sus hijas que todos los cuerpos son hermosos y que todas valemos. Pero la verdad es que no importa mucho lo que le digas, importa que si te ve agarrándote el rollo en el espejo, importa si tenés una balanza en el baño, que te cambia el humor cuando te pesás. Es parte de nuestra propia gestualidad gordo-odiante, que le estamos transmitiendo a lxs niñxs. 
Hubo compañeras que me contaron que se borran de la foto, que no tienen fotos con sus hijes y es de una crueldad tan profunda y a su vez tan sutil que muchas veces nos cuesta ver porqué vivimos en un contexto altísimo de crueldad y de violencia, que me parece que es complejo el tema con las infancias y no lo estamos abordando adecuadamente. No es un tema de discursos, sino de acciones concretas que exigen una responsabilidad del Estado y políticas públicas que no hay en este momento. 
Otro tema que me preocupa mucho es el de la sexualización de las niñas, cada vez a edades más pequeñas. Es un tema que cuesta muchísimo hablar, porque no hay voluntad y un movimiento a favor de esto. Lo vemos todo el tiempo en la televisión y en las cuentas de influencers. Y tiene que ver con el cuerpo, con esa valoración de nosotras por seducir y agradar. 
Me asusta creer que las nuevas generaciones vienen con otro chip, porque necesitan de nuestro cuidado, nuestra atención política y nuestra responsabilidad porque están expuestas a consumos y cosas que ni siquiera tenemos en claro cuales van a ser sus efectos.  
Necesitamos nuevos consensos sobre estos temas. Tenemos que tener registro de lo que está pasando, cuáles son las consecuencias. Me cuesta comprender esta relativización de las cosas, cuando hablamos de niñxs que no tienen conciencia de las consecuencias, que están aprendiendo. 
El libro tiene un capítulo que habla de cuál es nuestra escuela para aprender que estamos rotas. 

Qué importante que estos materiales entren en las escuelas. Todos los caminos conducen a la ESI siempre... Hay una Ley que no se aplica en todos lados y a veces dependemos de la buena voluntad de lxs docentxs para trabajar estos textos. Es muy importante lo que hicieron con el Festival Hackeo y esos materiales que están disposición, como los propuestas pedagógicas que compartimos de Esther Pineda y Marianela Saavedra
Nosotras hacemos el festival hace 5 cinco años y compartimos materiales con docentes de todo el país y de otros países. Un poco es lo que decís vos, más allá de la vigencia de la ley, sobre todo en pandemia hicimos talleres para docentes y sucede lo mismo que con la sociedad:  el docente que cree que “con mis hijos no te metas” no quiere la ESI en la escuela, y no hay manera. Me escribió una docente que se había anotado, que había empezado a hacer las actividades en una escuela privada y le dijeron que dejara de hacerlas y que siguiera los lineamientos que tenía que seguir. Esto pasa en todas las escuelas y en todo el país. La aplicación de la ESI depende de la voluntad de lxs docentes que piensan que es una herramienta para la libertad y los derechos. Sabemos que gracias a la ESI han aparecido informaciones de abusos, violencias intrafamiliares, es muy peligroso esto para un montón de gente que quiera que esto siga como viene siendo. Está claro que las iglesias se han opuesto a la aplicación de la educación sexual integral, y en estas alianzas que tiene el estado argentino con las iglesias, que sostiene el culto católico. No hay nada en contra de las religiones, sino con que no se cumplan las leyes y que les niñes no puedan acceder a un derecho, una educación que tienen que recibir para su integridad física, su dignidad. Entonces estamos complicados en este sentido. Hay una corrección  política con decir sí a la ESI, pero a la hora de controlar el cumplimiento de la ESI Y la hora de analizar esos contenidos en las escuelas que no son laicas, me parece que está flojo de papeles el Estado. 
Es necesario construir pensamientos críticos sobre lo que estamos consumiendo. ¿Cómo te hace sentir seguir a toda esta gente que no se te parece, que es rubia, que vive en mansiones, que dice que viaja por el mundo gracias a tus clics? Poder mirar críticamente, porque no nos educan para un consumo crítico de la cultura, de los bienes, de ninguna cosa. Entonces dejar nuestro granito de arena para algo de esto es lo que intentamos hacer, siempre en alianza con otrxs. Valorar los saberes locales y construir conocimiento desde abajo, también es esto. Puede estar buenísimo lo de la academia, lo entendemos, pero no es el único. Hay conocimiento desde otras prácticas, sistematizable en los saberes que podemos extraer de nuestras propias historias. Hay un montón de saber en este pensar cómo nos autocuidamos, cómo vamos a cuidar a las otras.

*Entrevista completa:

Podés conseguir los libros de Mujeres que no fueron tapa en su página o en Librería Sudestada. Todos los libros estarán disponibles además en el stand de Editorial Sudestada en las calles del Encuentro Plurinacional en San Luis el 8. 9 y 10 de octubre.

Compartí en tus redes favoritas

Leer anterior

Matanza envenenada

Leer siguiente

Cómo es ser migrante y estudiar en otro país