“Las islas en el manicomio”: una obra sobre Malvinas, la locura y la poesía

A 4 meses de la partida de Vicente Zito Lema se realizará un homenaje con un ciclo de teatro presentando su obra Las islas en el manicomio. Esta obra condensa la realidad de un ex combatiente en el espacio cerrado de un Instituto de Salud Mental, luego de volver de la Guerra. La historia de Miguel, su primera persona en la voz y el cuerpo del personaje, ira narrando esos hechos que son tan necesarios reparar y mantener vivos en la memoria. Ante el horror y la violencia, la poesía entra en escena para dejarnos respirar y alcanzar eso que tanto buscaba Zito Lema en sus versos: la belleza. En diálogo con Sudestada, conversamos con Nara Carreira, actriz que encarna el personaje de Miguelito en la obra.

Por Natalia Bericat

¿Cómo es volver al escenario por primera vez sin Vicente en una presentación de tres días seguidos?
A mi la cosa de la seguidilla es algo que me gusta. Si. Hay algo que pasa, que muchas veces no se toma en cuenta, que cuando tenemos una carga de tanto texto hay que tenerlo presente permanentemente, sino es como que se va atrás en la memoria. Entonces, hacemos un doble esfuerzo: por acordarnos el texto y por llevarlo adelante. Sobre todo en esta obra que es tan textual. Cuando hay una acción es diferente. La acción dramática te marca, podés cambiar una palabra. Acá no. Si cambias algo es como una bifurcación: te vas para otro lado. A eso se le suma además el paso por el cuerpo.
El personaje original es un personaje varón y cuando vi Gurka me dieron muchas ganas de hacerlo. Me daba pena que no iba a poder hasta que Vicente me lo propuso y me encantó. El texto es una maravilla. La posibilidad de trabajar el horror con poesía y con humor hace que una pueda ver todo eso. Si hacés una cosa muy directa, corrés el riesgo a que el público se defienda, que diga “esto no lo quiero ver”. Vicente encontró la manera de hablar del horror y convertirlo en belleza. Es encontrar momentos de sol, de respiro, de inocencia que tiene el personaje.
Vos me decías ¿Cómo es ahora que no está Vicente? Vicente, el peso que tenía, es que hablaba de todo su tránsito histórico y político. Eso se hacía incluso muchas veces después de la función. Eso pasaba con Eva Perón resucitada, por ejemplo. Hay gente que la vio más de seis veces. Pusimos un espacio al final para dialogar porque la gente lo necesitaba. Era un espacio de unión y de esperanza, de pensar qué carajo hacemos con este gobierno neoliberal porque fue cuando había asumido el gobierno anterior y necesitábamos juntarnos a debatir.


Se conjugan en esta obra varias cosas: la guerra, la locura, la violencia …
Tiene una forma que ayuda que es muy humorística como cuando dice “Si. Los gurkas nos estaqueaban, después nos violaban de cara contra la nieve… Pero yo no ehh!! Jajaja Pero hubo compañeros que si, que tuvieron que soportar…”. Te lo cuenta como si nada. “De cara contra la nieve” es saber que sucedió. Hace una construcción densa, y aliviana. Este proceso ayuda al artista a decir lo que quiere decir y el público a la vez pueda soportar y conocer sobre eso.
Es muy importante conocer. Como dice Vicente es importante construir la memoria para poder construir el futuro. Este es el horror de todas las guerras. La obra hace un paralelismo entre la situación de guerra, la opresión hacia la pobreza y hacia lo marginal y la institución psiquiátrica también como una opresión. El personaje incluso lo dice: “la vida en las islas era igual que acá: pasar hambre, bañarse con agua fría, hacer caso a todo, para que no te apliquen el shock o te revienten a pastillas” o dice ” lo peor es cuando tenía que arrodillarme sobre maíz”, ahí está hablando de un instituto de menores, porque el personaje se cría en un Instituto. Vicente habla acá de todas las instituciones de encierro. “Yo estaba en la calle y no quería ser soldado. Me obligaron” , dice Miguelito.
Son las instituciones y también la sociedad que oprime y no incluye. Me sale la palabra tortura en relación a eso. Eso pasa hoy cuando el Estado no toma como un par, como un ser humano, a esas personas. Ocurren todos esos paralelismos al mismo tiempo en la obra. Este ser pasó por todas estas situaciones. Es el huérfano, el abandonado por sus padres, por la sociedad y por la guerra.
Hay una condensación de todo eso. Algo que el autor nos quiere decir…
Si. Para decirnos que estamos en guerra permanente. Mas allá de Malvinas y la falta de amparo que tuvieron los excombatientes. Por algo la cantidad de suicidados y la realidad que les tocó vivir cuando volvieron de las Islas. El país después tampoco se ocupo de ellos.

El arte y el teatro siempre son una herramienta para eso. ¿Tuvieron alguna devolución de algún ex combatiente?
Lo que pasó es que yo soy muy amiga de Carlos Belloso. Él es ex combatiente y además tiene mucho compromiso social, político. La última vez que hicimos la obra con Vicente, Carlos vino y se paró al final de la obra a agradecer. Nos decía que no podía creer que estuviésemos haciendo esta obra. Se empezó a acordar de cosas que no se acordaba. Fue muy fuerte. También nos hace pensar en la capacidad que tiene el teatro de evocar, de llevarte a lo íntimo. Les debemos el reconocimiento social y público a todos los que fueron a Malvinas.

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