Lo que teme la noche: un montaje sobre las ruinas

 De noche aletea
buscando, con sus garras,
algo para amar.
Sylvia Plath.

Lo que teme la noche nace a partir del intercambio (una especie de correspondencia digital) entre la poesía de Diego Capusotto y la imagen fotográfica de Daniel Berbedés. Como en un ritual, a la misma hora de la tarde, con vino y una libreta donde escribir versos, los autores construyeron una corteza firme durante tres meses. Este ida y vuelta, en medio de la pandemia, se materializó de la mano de Ediciones Lamás Médula durante el 2020.
Recorremos este libro en un doble ejercicio de lectura y contemplación de un mundo que, por un instante, parece derrumbarse y por otro, como nos dice Reynaldo Sietecase, asiste a los destellos de luz, esos que relampaguean sobre la oscuridad y la tierra de los difuntos. 
Los efectos de contraluz, en la palabra y en la imagen, producen un efecto de fuga, un mareo en el cual no es posible hacer pie. ¿Qué pasa con lo que da vueltas? se pregunta Diego Capusotto en la entrevista realizada en Librería Sudestada por Martín Latorraca, Ignacio Portela y Gabriel Rodríguez Molina. El escritor afirma que hay un vínculo entre ese movimiento inestable y la poesía que traza en las páginas de este libro. Leemos esta unidad artística sin tener certezas. Las preguntas retóricas que se repiten no hacen más que generar incertidumbre; nos incomodan como esos gestos en primer plano que parecen salirse del marco de la foto. 
No hay linealidad en Lo que teme la noche. Una mirada oblicua lo atraviesa, como ese lente que se posiciona tras un cartel para mostrarnos la otra cara de lo visible. Las palabras se vuelven golpes que bombardean en medio de la tormenta, en el epicentro del huracán. La escritura y el lente de la cámara son un tobogán hacia el destierro, un trampolín hacia la intemperie. 
La muerte y los miedos se vuelven protagonistas de los escenarios que Diego Capusotto y Daniel Berbedés representan. Hojeamos esta obra desde los temores de la infancia, desde el refugio contra el cuco debajo de la cama. ¿A qué le teme la noche?, se preguntan. Un interrogante que conduce directamente hacia la propia mirada, hacia el caos que habita en el interior de los vivos. 
Frente al dogma, que intenta controlar los impulsos y el deseo, los versos se apropian de los rezos, eternamente repetidos, para pulverizarlos, para dar batalla a lo establecido. Padre ¿por qué te has abandonado? leemos en una de las poesías. 
Hay una trinchera desde donde la voz de los autores se hace fuerte; una guerra contra los fantasmas de la noche que llegan de madrugada. El libro es un tuco que se va espesando, sentencia Berbedés. Asistimos a una textura que se va haciendo cada vez más densa; una trama, un montaje con lienzos oscuros, pero que da luz sobre las ruinas de una sociedad que se va ahogando en su propio naufragio. 

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