Mariela Peña: “Para mí escribir es un acto de felicidad”

Mariela Peña nació en  primavera en 1987 en Florencio Varela. Allí pasó su infancia. Estudió Filosofía y letras en la Universidad. Es escritora-autora de una saga de literatura juvenil y poeta. Se dedica a la corrección y coordina talleres de escritura desde Montevideo, Uruguay, lugar donde reside actualmente. 

¿Cómo fue tu llegada a Sudestada y a la Colección de poesía sudversiva?
La verdad que terminar en Sudestada  fue una consecuencia de un montón de casualidades entre comillas divinas que se dieron. Es un trabajo hermoso a cargo de Juan Solá, que es una persona que quiero profundamente. Me acuerdo que siempre hablábamos que es un libro que está gestando con amor, que está trabajado con amor, que está creado con un amor que lo atraviesa de principio a fin, y me parece que se nota en el resultado final. Ni hablar el trabajo que hizo la gente de sudestada, y Juan Chavetta que lo ilustró, todo todo paso así amorosamente con mucho profesionalismo. Y bueno es como un compendio de toda una vida de escribir. 

¿Qué significa para vos haber escrito “Espejos”?
Un libro hecho con amor, para resumirlo, que tiene poemas viejos, que tiene poemas y textos. Hay mucha prosa poética que son más actuales o que están escritos especialmente para el libro, para Espejos. Que se llame Espejos, todo en el libro es muy simbólico, muy significativo para mí. 
El proceso de corrección con Juan fue una de esas experiencias que se que nunca me voy a olvidar, y que cada vez que me pongo a repasar lo que fue, encuentro señales nuevas que me hacen pensar que la verdad no podía haber sido más perfecto. Estoy realmente muy contenta.

Tu escritura atraviesa el amor, lo erótico, lo trágico. ¿Cómo se conjuga todo eso en el libro?
Siempre hay algo de trágico, detrás de lo erótico, detrás del amor. Espejos está pensado, en dos partes bien marcadas. La primera que es luz y la segunda que es prismas y caleidoscopios. La luz no entendida como en ese sentido de medio como autoayuda “el ser de luz” todo lo contrario, la luz como el alimento que tiene su lado oscuro, por supuesto. Y después las cosas que se pueden hacer con esa luz y esa oscuridad. 
Siempre encuentro drama en todos lados. Soy una drama teen, no lo puedo evitar. Hay un costado oscuro en el erotismo también. Yo creo que el erotismo es todo; el erotismo, el amor y el dolor. Es eso. 
Es lo que nos nutre. Lo único que nos deshumaniza es la guita, lo único, los otros tres elementos claves en la composición de nuestra psicología y nuestra humanidad. Nos nutre y nos hace ser quienes somos. Lo único que no nos da nada, más que eso, deshumanización, es la guita. Pero el erotismo, el amor y el dolor es lo que nos trajo hasta acá, es lo que te hace a vos como sos, lo que me hace a mi por ser como soy. 

Esta colección tiene un fuerte anclaje en lo colectivo. ¿Qué significa eso para vos?
Es cómo que te invitan a una fiesta en donde todo el mundo es copado. Fiesta en donde sabes que la vas a pasar bien. Hay gente muy querida, son todos y todas gente muy querida, Nina, Nati, Juan. No quiero nombrar porque sé que me voy a olvidar de alguien y no quiero ser ingrata. Y no olvidarme de nadie especial, pero la verdad que es un grupazo, que te voy a decir. Es un orgullo total, todos los días agradezco que hayan confiado en mí. Formar parte de esa colección es especial y lo tomo como un regalo, como un premio. Como algo divino que agradezco todos los días. 

¿Dónde nació la Mariela escritora/poeta? ¿Tenés rutinas para escribir?
Yo tengo recuerdo en la preadolescencia cuando empecé a escribir y desde ese momento es lo único que nunca deje de hacer. Siempre me encontré mis momentos. Cuando era más joven, en alguna noche a la madrugada, esa cosa de relacionar, esa cosa de la inspiración con lo border, con la tristeza esas cosas. Y hoy, por la mañana porque me quedo dormida, 23.30 me agarra la mimición y me tengo que ir a dormir. Entonces como que desde que dejó de ser un trabajo, como para decirlo de alguna manera es más de mañana. Pero las ideas las estoy cazando todo el tiempo, tengo un cuadernito y voy cazando ahí, el blog de notas del celular es muy útil también. Y después me siento y les doy forma. Un ratito todos los días. 
No al revés. Es como una especie de actividad de purgación yo pienso mucho, pienso mucho, porque trabajo mucho y la literatura desde muchos perfiles forma parte mi vida cotidiana. Soy tallerista, tengo muchos grupos. Tengo muchos  alumnos aparte que los amo, las amo, y tengo ese compromiso de estar siempre en mi mejor versión. Entonces eso es un poco demandante o me llena la cabeza de pensamiento y cuando me siento a escribir, justamente por eso porque me hace feliz y porque me permite jugar, actuar. Juego y cuando juego no pienso. Juego y me divierto.
Para mí escribir es un acto de felicidad, no hay otra; nunca va hacer otra cosa. El día que lo relacione con otra cosa considero no sé, ponerme un parripollo. 

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