Militar el orgullo: Infancias libres

Un psicólogo publicó en sus redes una recomendación a los padres sobre la última película de Pixar que tanto revuelo generó por un beso entre dos mujeres. “No recomiendo que los padres vean Buzz Ligthyear con sus pequeños ya que la escena del beso lésbico puede generarles una confusión muy grande. En todo caso dejen a sus pequeños ver solos la película porque seguro podrán gestionarlo mejor que sus padres homofóbicos”, dijo irónicamente y dejando en claro que el problema lo tienen lxs adultxs y no lxs niñxs.


El homo-odio, como elegimos nombrar a esta actitud de rechazo a la diversidad sexual, es una reacción que se sigue generando en lxs adultxs que se topan con este tipo de escenas. Como bien creemos que dice esta publicación no es algo que esté pasando entre lxs niñxs, ya que para estas nuevas generaciones, no existe una lógica binaria. Las infancias hace rato que naturalizaron las familias de dos papás, de dos mamás, de una mamá, de un papá y de todas las maneras diferentes en que las familias se construyen. Podríamos pensar, entonces, en la pregunta ¿Qué les molesta o cuáles son los miedos de lxs adultxs que intentan ocultar y prohibir? Sin dudas, venimos formateados con el mensaje de la “normalidad” y este tipo de expresiones de odio son parte de todo aquello que sale de la norma o de lo determinado: un mundo dividido entre nenas y nenes, un mundo binario y heteronormado. Nacen las frases como “con mi hijo no te metas”, las teorías conspirativas del adoctrinamiento en las escuelas y el discurso odiante en que todo eso se traduce.
Mientras el homo-odio y los trans-travesticidios ocurren a diario y hay muchas voces que no se escuchan. Mientras Tehuel sigue sin aparecer y el Estado no mueve un dedo para encontralo, el día del orgullo seguirá siendo un día colmado de deudas. Mientras tanto, festejamos los logros y entre ellos a las infancias que son las que transformarán en amor todos esos residuos que lxs adultxs han desparramado por el mundo.

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