Microfibras textiles: la contaminación que no vemos

Foto: medio El español

El Banco Burwood, una de las mayores áreas de productividad de la flora y fauna del Mar Argentino, sin civilización cercana, tiene la misma cantidad de contaminación en el agua por microplásticos que China, el país más poblado del mundo y principal productor de este material. Este dato se desprende de la primera investigación realizada en las aguas profundas del Atlántico Sur.

Por: Paula Kaeser y Marcela Laudonio

Un reciente estudio científico realizado por investigadores del CONICET demuestra que el área marina protegida Namuncurá Banco Burdwood, contendría los mismos valores de contaminación por microplásticos que las costas de China, siendo este el principal productor de plásticos en el mundo. El Banco Burwood es una meseta submarina situada en el Atlántico Sudoccidental, 150 kilómetros al este de la Isla de los Estados y a 200 km al sur de las Islas Malvinas. Este banco se ubica en el borde norte de la Placa de Scotia y representa la extensión hacia el este de la Cordillera de los Andes. Esta área protegida tiene tres categorías de manejo: Reserva Nacional Marina, Parque Nacional Marino y Reserva Nacional Marina Estricta. Así se describe en el sitio Argentina.gob.ar.
Para entender más de qué se trata, Rosana Di Mauro, autora principal de la investigación, Dra. en biología, experta en microplásticos, nos explica: 
“Las Microfibras antropogénicas son fragmentos microscópicos de fibras, mayormente de origen textil, que se desprenden del uso cotidiano y lavado de las prendas de vestir. Se podría decir,  basándonos en la bibliografía existente, que son contaminantes pasivos de todos los ambientes terrestres y acuáticos del planeta. El poliéster en particular, que es un tipo de PET (Polietileno Tereftalato), es el compuesto más abundante que se ha encontrado en los océanos de ambos polos y hasta en las profundidades más recónditas del planeta. También hay microfibras contaminantes que están básicamente compuestas de celulosa o algodón, que son igual de peligrosas y persistentes en el medio marino, ya que deben pasar por los mismos procesos químicos que las fibras sintéticas para poder utilizarlas en la composición de las prendas de vestir”.    
El poliéster y la poliamida son las dos principales fibras sintéticas que se usan para la producción de prendas en el sector de la moda, representando el 75% de todas las fibras textiles producidas en el mundo. 
Según datos de Textile Exchange, este material cuenta con una producción anual de cerca de 57 millones de toneladas métricas al año. Su precio varía en función del precio del barril de petróleo. Se estima que para la producción de esta fibra se utilizan 70 millones de barriles de petróleo al año.  
La falta de información sobre los daños que causa el sistema productivo actual, sostenido por el sistema de consumo, dificulta que, como humanidad, tomemos consciencia del impacto ambiental que estamos generando. 
La mayoría de la ropa que usamos está confeccionada con poliéster, por ende contiene grandes cantidades de petróleo. Disminuir la producción de prendas de vestir realizadas con esta fibra, es fundamental para reducir el consumo de combustibles fósiles, principal causante de las emisiones de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático.    
Claramente, esta es un área protegida solo para ciertas actividades, porque como vemos, es imposible proteger de los impactos del plástico a un lecho marino, ya que las corrientes llevan, traen y manejan los movimientos de las aguas y con ellas también los residuos. Nuestros residuos.

Las fibras cortas y envejecidas (nanoplásticos) fueron las más abundantes.
Al ser fibras cortas y envejecidas, se genera una problemática mayor, no solamente son abundantes, sino que están degradadas, es decir, que se van transformando en partículas cada vez más pequeñas. Más pequeñas no significa menos peligrosas, sino posiblemente mucho más nocivas porque son muy difíciles de detectar y la posibilidad de sacarlas del medio es casi nula.
Es por este motivo que cuando hablamos del concepto “diseño sustentable” aplicado a la producción de ropa que se realiza con plástico reciclado, estamos omitiendo que el problema de las microfibras no solo persiste sino que se agrava, ya que esa fibra reciclada, al estar más gastada, desprende más microfibras durante el lavado. Un solo lavado de 6 kg libera aproximadamente 700.000 fibras microscópicas de plástico en el medioambiente.
Ignacio Chiesa, otro de los autores de la investigación, Biólogo, Investigador del CONICET-CADIC, agrega:
“Nuestros hallazgos implican que este ecosistema protegido está altamente expuesto a la contaminación por microplásticos. La corriente fría que corre por el borde de la Plataforma Continental Argentina, primero atraviesa al Banco Burwood, esa masa de agua naturalmente rica en nutrientes, ahora también podría estar transportando microfibras hacia las zonas más productivas del Mar Argentino”  
El Banco Burdwood es una de las mayores áreas de productividad de la flora y fauna del mar Argentino. El daño causado por los microplásticos es irreversible, pero además por la condición de  material no biodegradable permanecerá allí por cientos de años y por ende seguirá dañando esta área protegida.
Si bien podemos de forma individual realizar algunas acciones que reduzcan la producción de microplásticos, tales como la disminución de plásticos de un solo uso o evitar el consumo de fibras sintéticas o ciertos cuidados a la hora de lavar nuestra ropa, lo cierto es que mientras no existan políticas públicas estrictas y a nivel mundial que regulen la producción de plásticos, no habrá solución real a esta gravísima problemática. 
Repasemos entonces el circuito de cómo llegamos hasta acá: de petróleo a PET, de PET a fibra, de fibra a prenda de vestir, de prenda de vestir a microfibra, de microfibra a “alimento” de cientos de especies marinas que después se convertirán en alimento para los seres humanos, en conclusión: nos estamos comiendo la ropa ¡Buen provecho!

*Esta investigación será publicada por la revista científica Environmental Pollution, en el mes de agosto. Link al resumen del artículo:

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0269749122005784

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