Para Bellum: una escritura que se escucha

Editorial Sudestada publicó recientemente el primer libro de Suriana Cichero Lalli donde la autora relata su experiencia durante seis meses en una Siria todavía en guerra. Atravesada por su linaje familiar, ya que su madre nació en aquellas tierras, Suriana nos introduce en el epicentro de la guerra con una advertencia que se desprende del título: Para Bellum (prepárate para la guerra). Una invitación a escuchar los relatos en primera persona de los protagonistas. Un cuerpo que se prepara para sentir como retumban las historias de quienes tienen algo para contar. Una nunca está lo suficientemente preparada para escuchar a los sirios, dice en una de sus páginas.

Por Natalia Bericat

Una atmósfera dolorosa se desprende de la boca de quienes vivieron las balas desde adentro. Explosiones, torturas, secuestros y una vida cotidiana que intenta respirar entre la pólvora y la muerte. En medio de ese escenario, una chica de 25 años (la propia Suriana), removiendo los escombros de una cultura que es ajena y propia a la vez. Un descubrir, un movimiento que saca el velo de una realidad cruda que se deja ver por partes. Un paisaje que dice: mirame, pero hasta ahí.
La escritura de Para Bellum: un viaje a la guerra en Siria, lleva el pulso de la pluma extranjera que observa detenidamente cada pliegue que se deja ver en el espacio de un territorio donde han llovido balas y el hambre se siente en los huesos. Un diario que observa, pero sobre todo escucha todo lo que ocurre a su alrededor. Este libro es ante todo el resultado de poner la oreja en el lugar donde nunca hubo quien escuche. Cada relato se desborda por la necesidad de contar, de que esa argentina que está ahí atenta a todo lo que pasa pueda replicar cada historia al mundo. Yo no voy a ser la misma después de escuchar, dice la autora. Todos cuentan en estas líneas, incluso los ancestros, los muertos apilados en la tierra. Las palabras se sueltan a borbotones para dar luz sobre lo que los medios hegemónicos esconden o disfrazan desde otros lugares del planeta. Hay una veracidad en el testimonio que anuda el estómago y cierra la garganta hasta dejarnos sin aire.
Para Bellum intenta contemplar qué tipo de injerencias hay en Siria mediante el relato de los propios sirios sobre el terreno, dijo Suriana en una entrevista para el Diario Sirio-Libanés.  Hay un terreno que se visualiza en cada descripción. Un olor se despega del papel como esas capas de historia que se van sacando cada uno en las entrevistas: mujeres, ancianas, soldados, jóvenes como ella, personas especiales como Mariam, van destilando su esencia en cada palabra dicha en voz alta. La charla con Alí parece una operación a corazón abierto, sentencia la escritora. Asistimos a lo visceral, a la carnalidad de una escritura que se escucha como un órgano que late.
Leemos también este libro escuchando el murmullo de las mujeres silenciadas por la historia que les tocó vivir. Mujeres obligadas a permanecer en la sumisión y arropadas de invierno en pleno calor de verano. Un territorio tan distinto al nuestro, donde el asombro de la autora nos lleva a esos lugares de la injusticia donde intentamos encontrar respuestas a un sistema que oprime a las mujeres vivan donde vivan. Por que no solo se naturaliza la guerra, sino otras maneras de matar a quienes les han arrancado la voz y los derechos. Suriana nos lleva por el lado A y el lado B de una cartografía llena de ripios y asperezas. Nos rescatamos de nuestros propios miedos, dice este libro mientras intentamos deshacer el nudo que nos ha quedado sellado en la garganta. Si para conocer un país siempre es recomendable escuchar el sentir en la calle, Suriana hace esto con Siria y nos deja una puerta abierta para entrar a ese mundo de guerra, amor y costumbres ancestrales.

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