¿Qué lugar ocupan los cuerpos hegemónicos?

Oriana Sabatini, la hija de de Catherine Fulop y Osvaldo Sabatini compartió un video para mostrar su cuerpo “tal cual es” y contar algunos problemas que tuvo por querer ser flaca.

¿Quién de nosotras no se ha sentido frustrada por no tener un cuerpo “perfecto”? ¿Quién de nosotras ha sufrido por pasar ratos mirándose al espejo y sentir que alguna parte de nuestro cuerpo estaba mal? ¿Quién no se angustió por identificar que la celulitis invadía nuestro cuerpo? Seguramente todas las mujeres podríamos levantar la mano y responder “yo” ante estas preguntas. ¿Esto nos permite estar en el centro de la escena? ¿Es lo mismo ser flaca que ser gorda? ¿Por qué el cuerpo siempre se relaciona con el amor propio? ¿Qué importancia tiene en los espacios públicos la “silueta”?

La conocida artista Oriana Sabatini, hija de Catherine Fulop y Osvaldo Sabatini, subió un video a su cuenta de instagram para contar los trastornos alimenticios que sufrió a lo largo de su vida y para mostrar ante la cámara del celular las imperfecciones que ella siente tener. Seguramente, cualquier mujer podría hacer este tipo de publicación en sus redes sociales si le despiertan ganas. La presión ejercida por la cultura patriarcal sobre nuestros cuerpos no es una noticia y nos afecta a todas.

A lo largo de la historia los distintos consumos (moda, cine, música, televisión, revistas) moldearon nuestra figura a su gusto e interés y desilusionaron al gran porcentaje de mujeres que no encajaban en él. La publicación de Sabatini logró tener una repercusión pocas veces alcanzada por otros tipos de cuentas y la influencer instaló el tema en un amplio abanico de personas entre las que se encuentran adolescentes y jóvenes que reciben el mensaje.

Las dudas que se desatan a partir de esto son aquellas que nos permiten pensar en profundidad esta problemática y acompañarla de reflexiones políticas. Lo que debe quedar claro es que no es lo mismo tener un cuerpo hegemónico que ser gordx y que sufrir trastornos alimenticios no debe banalizarse.

Pensar algunas preguntas, tal vez, sea la puerta para abrir y desandar el camino entre todas sin caer en censuras, críticas a individuos, totalitarismos y definiciones que cancelen la reflexión: ¿Por qué estas cuestiones siempre surgen alrededor de los cuerpos de las mujeres? ¿Quién puede hablar sobre los cuerpos? ¿Quién regula lo que un individuo publica en sus redes sociales? ¿Qué significa exactamente tener un cuerpo privilegiado? ¿Tiene las mismas implicancias que tener un cuerpo gordx? ¿Sabemos cuál es la realidad de los cuerpos gordxs? ¿Qué impacto tiene mostrar un cuerpo hegemónico como un cuerpo que “también tiene problemas”? ¿Cómo impacta en los cuerpxs gordxs estas imágenes? ¿Y en aquellas que tienen trastornos alimenticios? ¿Ayudan o perjudican estos relatos? ¿Es genuino dar este tipo de mensajes cuando muchas veces son esas mismas personalidades las que reproducen los estereotipos?

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