Severino: el infierno tiene nombre

Severino retrata los últimos minutos del anarquista Severino Di Giovanni en el calabozo de la Penitenciaria Nacional (Buenos Aires) antes de ejecutarse su pena de muerte durante la Dictadura de Uriburu en 1931. En un tono confesional cargado de preguntas la obra ilustra algunos pensamientos del tipógrafo italiano y narra hechos pasados perforando así la trama histórica para evidenciar la reflexión sobre el hecho de ser fusilado y, sobre todo, del ser visto morir.
La voz del poeta–una voz atemporal- se hilvana con la carne para reflejar el fervor y el pensamiento de un hombre que no tembló antes del instante final.

Por Editorial Sudestada

Desde Editorial Sudestada dialogamos con su autor y le preguntamos ¿Qué significa para vos que esta biografía de Severino Di Giovani, se materialice en un lenguaje artístico dramático?
“Que Severino tenga su traducción dramática, significa que esa voz, esa voz del fusilado, esa voz que es la voz del Prometeo, va a encontrar un registro distinto, más profundo, tal vez más metafísico. Que esa voz de Severino Di Giovanni, que es una voz olvidada, va a tener la posibilidad de encarnar de alguna manera. Es decir de morir para volver a nacer, para volver a morir. Estar hoy acampanando este proceso también implica volver al fuego, acercarse a esa hoguera eterna de la poesía y quemarse las manos. Significa saltar al vacío e alguna manera. Saltar a esa caja negra que es el teatro y entregarse sin más a los ojos del otro. De alguna manera, también, llevar a Severino al teatro es otra manera de desnudarse. También es la posibilidad de sembrar las preguntas que yo entiendo, el corazón y el alma de Severino en algún momento: ¿Quiénes somos? y somos aquel otro aquel que aceptó vernos morir. También es volver a llevar la pregunta de por qué la muerte se convierte en un espectáculo más”.
Algunas voces ya comenzaron a expresar lo que esta obra dramática genera: “Un relato crudo y brutalmente poético” (Luis Machín). “Rodríguez Molina se suma a los trabajos de Arlt y Bayer para cerrar la trilogía centenaria de Di Giovanni” (Página 12). “Un relato sensible, terso, sin lomos de burro, de un escritor endiabladamente joven” (Pacho O´Donell).


“Severino, el infierno tiene nombre” de Gabriel Rodríguez Molina. (Basada en la novela “Severino” Ed. Sudestada), es una pieza poética que lleva al teatro la voz de Severino en sus últimas horas de vida. En la reseña sobre el libro, Natalia Bericat escribió:

“El texto nos introduce en la letanía, esa que describe Roberto Arlt en su texto sobre Severino. El tiempo no parece transcurrir entre esas paredes que oprimen y que sus compañeros derribarían furiosamente a martillazos. El ritmo de la escritura fluye con la respiración del condenado que lejos de agitar su pecho, levanta la frente para esperar el tiro de gracia. Severino espera a la muerte con la cabeza en alto y el pulso caliente de la poesía. Una voz en primera persona nos relata mucho más que el final de la vida. Nos muestra del juego, pero también del reconocer cuando se pierde.  Una trinchera donde los cobardes usan zapatos de fiesta y se ríen en la cara de los condenados. 
¿Claudicar? se pregunta Severino. Nunca. Esta novela dice de la valentía de los hombres que no le temen al infierno del Dante, de los que solo buscan inundar las calles con poesía rebelde. En las últimas horas escupe pájaros en forma de versos. Busca espacio donde escribir sus palabras que lo recorren en ese aire que se va extinguiendo. Nos llegan sus poesías desde las entrañas y desde un corazón que los cuervos están devorando de a poco. Este libro nos deja una pregunta que gira ¿La poesía afirma que uno ha tenido una vida? Sin dudas Severino Di Giovanni ha dejado las huellas de una existencia impregnada con versos desperdigados por las calles, los muros y por el aire espeso del calabozo. En sus pies con grillos podemos leer su firmeza. En las rosas rojas del día después, un epitafio que anuncia que Severino y la poesía no han muerto”.

Actuación: Juan Manuel Correa.
Bandoneón en vivo: Julio Coviello / Carla Vianello.
Música original: Julio Coviello.
Vestuario y escenografía: Nicolás Nanni.
Iluminación: Ana Heilpern.
Fotografía y audivisual: Segundo Corvalán.
Asistente de dirección: Katiuska Francis.
Asistente de producción: Antonella Fagetti / Sebastián Caneva
Producción ejecutiva: Pablo Silva.
Producción General: Felipe Maimone.
Dirección: Mariano Dossena.

Estreno: Viernes 12 de Agosto | 22:30 | Centro Cultural de la Cooperación – Av. Corrientes 1543.

Entradas por Alternativa teatral o en la boletería del teatro.

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