Suriana: “Quise rescatar la parte íntima de la Guerra en Siria”

¿Por qué en el mundo tenemos tan poca información sobre lo que sucede en Siria? ¿Quiénes manejan los hilos de esta guerra? ¿Qué buscan? Por detrás de Suriana existe la historia viva de esta guerra. Para Bellum: un viaje a la guerra de Siria es el reciente libro de Suriana Cichero Lalli, un relato que nos introduce en el epicentro de la escena. Editorial Sudestada dialogó con ella sobre su viaje y el proceso de escritura del libro.

Por Florencia Da Silva

¿Por qué decidiste ir a Siria?

Vengo de familia siria. Mi mamá, mis abuelos maternos, hay toda una rama familiar que es de ahí y la realidad es que yo crecí en una casa donde se hablaba castellano y árabe. Un día comíamos milanesas con puré y al día siguiente comida árabe. Me crié en esta órbita un poco allá y un poco acá, sin siquiera haber conocido allá, pero yo sabía que tarde o temprano iba a ir a conocer. Lamentablemente creciendo el país entró en guerra en el 2011 y en el 2018 se dio la oportunidad de ir. Yo pensaba: no se si el día de mañana Siria va a seguir existiendo entonces quise aprovechar la oportunidad de conocer aunque esté en guerra y, una vez estando ahí, sucedió que empecé a ver un montón de cosas, la guerra misma y lo que había dejado la guerra, historias de como hacían los sirios para sobrevivir un día más. Me parecieron formas de sobrevivir y de vivir insólitas, historias que nunca había escuchado, historias que eran durísimas y que eran sorpresivas y fuera de lo común. Así me quedé seis meses. La idea iba a ser quedarme tres semanas, o sea ir de vacaciones básicamente. Yo me había pedido vacaciones, tenía un trabajo de oficina. Me había pedido vacaciones y una vez estando allá me dije: necesito quedarme y resolver tanto cosas de mi identidad como entender por qué hay una guerra. Empezás a ver un montón de cosas, empezás a ver el lado imperialista de la guerra, cosa que por acá no conocemos, escuchar cómo vive la gente y eso me instó a escribir el libro y a quedarme.

¿Cómo entendés el difícil acceso a la información sobre la realidad en Siria?

Es bastante intencionado el difícil acceso, de por sí entrar a Siria territorialmente es complicado porque hay una guerra y porque todavía no terminó. Pero además, el acceso tan dificultoso que se hace a la información, lo poquito que nos llega siempre es muy amarillista, o vemos noticias aisladamente, o vemos que hay una guerra civil en Siria y se explica que es por cuestiones religiosas, cuando la realidad es mucho mas profunda. Es sin dudas por una cuestión geopolítica, por los recursos naturales. Recordemos que en Siria está la reserva de gas más grande del mundo, y también hay una reserva de petróleo, y un montón de recursos de la tierra. Ahí entonces se explica un poco la guerra y por qué en realidad hay una invasión y como todo forma parte de una guerra planeada y organizada seis años antes de que la guerra en Siria comenzará. Se hace muy difícil entender el por qué, y obviamente los grandes medios hegemónicos, las cadenas de información, CNN, BBC, Reuters, y a su vez los medios occidentales hegemónicos que agarran la información de esas grandes cadenas, obviamente no cuentan toda esta parte que en realidad esta faltando a nivel mundial, la geopolítica.

¿Cómo decidiste contarlo de esta forma, escuchando a la gente?

Al principio el libro iba a ser mas informativo, obviamente con historias plasmadas, quise hacerlo como forma novelada, con personajes, personas que hablan para de esa manera sentir al otro, y no sólo leerlo e informarse. Hay un montón de libros de historia y ensayos periodísticos, pero creo que la manera con la que más nos hacemos carne, tanto de una guerra como de lo que sufren las personas, es del relato en primera persona. Así se puede transmitir un poco mejor el minuto a minuto dentro de una guerra, entender cómo se vive, la parte íntima de la guerra, la que no vas a escuchar en ningún programa de noticias, eso es lo que quise rescatar.

¿Cómo viviste el escuchar a esas personas y vivir esas experiencias inevitables por estar en un país en guerra?

Fue muy duro. Ya en el vuelo necesitaba empezar a mentalizarme un poco de todo lo que me iba a encontrar, porque sabía que no iba a ser fácil, incluso era el país de mi mamá y de mis ancestros, de la persona que me parió, necesitaba protegerme de alguna manera, de todo lo que me iba a encontrar, desde ciudades derrumbadas, como estas historias que relato, no todas pudieron entrar en el libro porque fueron un montón, algunas incluso ni siquiera las puedo contar con la voz, porque todavía no las puedo procesar de tan fuerte que fueron, algunas siguen adentro mío.
Una vez que estas ahí, empezás a convivir y vas escuchando estas cosas todos los días, vas acostumbrando la cabeza. Está bueno no caer en el morbo y lo amarillista y traer la cuestión de la resiliencia. El decir,  estoy acá, te estoy contando esto, pero secuestraron a mi hijo, me mataron a mi hijo, fui secuestrado, me obligaron a pelear en la guerra. Lo cuentan desde un lado de orgullo de sí mismos, de decir bueno estoy acá y lo estoy contando y tengo ganas de que vos te lleves estas historias a tu continente, la cuestión del no derrotismo, me parece bueno de recalcar.

Es muy interesante lo que plenteás respecto a las personas que viven en guerra, salís de eso de etiquetar de héroe o pobrecito…

Estando ahí, en el día a día, ya no estás palpando esto del heroísmo, la victimización o el derrotismo. Estás viviendo con gente que por ahí te está contando algo y tiene que irse a comprar pan, y sigue su vida. Son historias que terminan estando re integradas en cada uno de los sirios, y lo cuentan como algo natural. Está bueno mostrar la parte más real de las personas, ni de un lado ni del otro, lo mas íntimo, lo más cercano a uno mismo. Creo que lo más interesante es saber cómo las personas tienen que desarrollar sus instintos de superviviencia, o formas ingeniosas para sobrevivir, aún sabiendo que por ahí van a comprar pan a la esquina y por ahí no vuelven, es algo a lo que ellos están acostumbrados, y por eso lo cuentan con tanta intimidad y tanta tranquilidad o como una cosa natural.

Hay muchos relatos de mujeres. Acá en Argentina se mira con el ojo occidental también…

Vivía con esa contradicción 100% porque no dejo de ser occidental y tampoco dejo de pertenecer a esa órbita. Yo creo que siempre va a estar esa contradicción y el tener cuidado de juzgar lo que es distinto a mí y de que yo por ser occidental y vivir en Argentina no tengo ninguna supremacía por sobre el resto del mundo. De repente, me pasaba en el primer día, que caminando tenía un vestido puesto, no sabía los códigos de vestimenta, que también se divide por zonas por una cuestión cultural, y bueno me pasó que todas las mujeres me empezaron a mirar de una forma penetrante que me fusiló. En ese momento, me decía: “qué horrible la estoy pasando”, y después decía: “pero bueno, es la cultura”. Por ahí no la cuestionan porque es su cultura. Yo no vengo a cuestionarles nada, ni a hacerme la que esto no está bien, porque es algo cultural y son los códigos con los que se manejan. Entonces me pasó de tener que adaptarme, si me tenía que poner un pantalón con 45° de calor en pleno verano de allá, lo tengo que hacer, porque es una cuestión de respeto, y está bueno que haya diversidad y que esa diversidad pueda seguir existiendo y no por eso que sea juzgada. Eso es un poco lo que vemos en la televisión, cuando vemos musulmanes que los asocian a terroristas, o cuando vemos mujeres tapadas en la calle o en el subte como he visto y las personas se corren. Es un ejercicio que hay que empezar a dejar de hacer y sobre todo estando allá que estás de visitante.

Se termina corriendo el foco…

La más fácil es caer sobre la cuestión de las mujeres. El machismo no deja de existir pero también se usa para hablar de Medio Oriente, del terrorismo, del machismo, de lo que sufren las mujeres o de la obligatoriedad de usar velo, que no sucede en todos lo países, por ejemplo en Siria no es obligatorio. Yo estuve así los seis meses y nadie me juzgó por no taparme porque no ejerzo esa religión. A lo que voy es que muchas veces desde occidente se termina cayendo en esos lugares comunes que no son reales, pero para no hablar de temas muchos mas profundos, que tiene que ver con por qué Estados Unidos tiene bases militares en muchos países de Medio Oriente como Siria, Irak, Arabia Saudita y que Estados Unidos no deja de ser parte de la política del día a día de Medio Oriente. No es que prendo la tele y escucho eso. La realidad es que cuando se habla de Medio Oriente en la televisión escuchamos de mujeres, de machismo, de terrorismo, musulmanes, bombas. Hay una cuestión bien tapada que tiene que ver con la geopolítica que tenemos que prestarle mucha más atención.

No es casual…

Para nada es casual. Es occidente en general y la manera de tratar la información, es escasa y premeditadamente así. Medio Oriente está lleno de recursos naturales, petróleo, gas. Hay mucha gente que lee el libro, llega a esa parte y manda mensajes y te dice que no lo sabía. Y no, no se sabe que en Siria está la reserva de gas más grande del mundo y que la guerra es por eso, no por una cuestión religiosa. Usan la religión y el fanatismo religioso, le incentivan eso para tapar eso otro. Que el porvenir de buena parte del mundo dependa de toda esa reserva de gas da cuenta de lo tan importante que es y de lo importante de saber por qué hay una guerra en Siria, por mas de que estemos a 13 mil km. También por eso nació la idea de hacer el libro, para traer esta información intencionalmente oculta y que a mi entender es importantísima saber, tener la conciencia.

En las películas también nos metieron eso.

Totalmente, el entretenimiento también es político. Ponés Netflix, y lo que estás viendo tiene todo un mensaje cultural y social, toda la propaganda o el contenido que tiene que ver con medio oriente es escaso o la quedan en miradas occidentales.

Historias de vida de mujeres que nunca llegan a los libros.

Esa es la parte del libro que más disfrute, porque generalmente cuando uno lee libros sobre guerra son de historia y por lo general están escritos por varones, entonces me pareció interesante que la guerra la cuenten las mujeres. Incluso la primera sección, se llama “las mujeres” y es una colección de historias de mujeres que cuentan como vivieron la guerra. Es increíble ver esta contraposición de lo que se cree que son las mujeres allá por cómo lo vemos en las pelis o en las noticias de que son sumisas. Que están en las casas y no pueden salir o que las apedrean y de repente todas estas historias van contando algo complemente distinto. Ellas han tenido que enfrentarse a situaciones en las que han tenido que escapar, han tenido ovarios ya sea para escaparse de situaciones de peligro y han salvado gente. Una abuela que conocí en un pueblito, que la entrevisté y cuenta que cuando entró a la casa y vio que tenía 50 terroristas ocupándole la casa y la tipa siendo abuela, los echó y con la familia de varones atrás de ella diciéndole que no haga nada, que se lleven lo que quieran y ella diciendo “¡no! Ya desaparecieron a mi hijo y si también les dejo la casa lo pierdo todo”. Las mujeres son un claro ejemplo de que no siempre tiene que ser sinónimo de sumisión vivir allá y ser mujer.

Y mostrarlas de otra forma

De hecho no están en el libro, pero hay mujeres que se alistaron en el ejército y no tenían la obligación de hacerlo porque para las mujeres no es obligatorio y, sin embargo, están peleando. Muchas son francotiradoras y su misión en la guerra es capturar terroristas. De todo esto no nos enteramos, pero existe porque hay un montón de mujeres en el ejército que se alistan para combatir terroristas o para liberar pueblos.

¿Pudiste entrevistarlas?

No pude porque las protegen bastante. Traté de contactarme y cada vez que estuve a punto de entrevistar a una mujer combatiente no pude. Hay un miedo generalizado con el extranjero. Ven a uno y hay una protección. Incluso me quedé un mes mas porque mi objetivo era encontrar aunque sea a una.

¿Cómo llegaste a esos contactos que hiciste con las personas?

Llegue a las personas por recomendación, por familiares, amigas o amigos que me conocían o me iban conociendo y ahí me abrían las puertas a que conozca a otras personas. Siempre es por contacto porque a los extranjeros los tienen en la mira. Si bien se los acepta y los tratan bien hay una distancia que te imponen porque justamente la invasión terrorista que sufrió Siria y que todavía sigue sufriendo tiene que ver con que países como, por ejemplo, Estados Unidos y países de la Unión Europea y países vecinos a Siria, han entrenado terroristas que son extranjeros. Entonces culturalmente ya quedó una especie de distancia con los extranjeros.

Estabas en territorios que estaban dentro de todo tranquilos…

La mayoría de las veces no tuve miedo porque me moví en territorios que estaban recientemente liberados, o hacía mucho estaban liberados. Siempre tuve la conciencia de saber por dónde moverme y también el moverte por contacto te vas armando una red. Si te vas manejando con cautela, cuidado y cierta red es difícil que te pase algo. Obviamente puede suceder de repente un atentado, pero por suerte no sucedió. Sí me pasó escuchar tiroteos y ataques. Yo alquilaba muy cerca del aeropuerto de Damasco y más de una vez Israel había bombardeado el aeropuerto y eso se escuchaba. Otra vez me pasó en una juntada con gente de mi edad que iba conociendo y, de repente, en una casa en un día de pileta -porque no es todo caos como uno imagina, estando en guerra la gente vive también-, de repente estábamos comiendo y se empezó a escuchar un tiroteo, para mí era como un misil, me dejó shockeada por un montón de tiempo y éramos como veinte personas y lo único que sucedió fue preguntarse: uy qué pasó y nada más. La gente está acostumbrada, ahí empezás a tomar conciencia de donde estás. Estás en el epicentro del terror en el mundo. También te das cuenta de lo que es la guerra, es acostumbrarse a estar en guerra, forma parte de lo que es el día a día, la no novedad.

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