Vida y tentáculos de la minera que provocará el desastre en Chubut

Foto: Luan- Colectiva de Acción Fotográfica

Mariano Arcioni, gobernador de Chubut, y sus socios políticos abrieron la puerta a una compañía que viene promoviendo auténticas catástrofes ambientales y sociales. La canadiense Pan American Silver ya generó contaminación en Santa Cruz y apuesta al blindaje social mediante el sponsoreo de entidades y deportes.

Por Patricio Eleisegui

Balas y palos como respuesta a un clamor popular consolidado. Porque la resistencia social en ese rincón de la Patagonia no es nueva: así se consiguió, en 2003, la ley (vigente) 5.001 que prohíbe la megaminería con uso de cianuro en Chubut. Aquel fuego que inició en Esquel continuó a través de los años y no dejó de agigantarse. 
A su calor se multiplicaron los argumentos científicos que dan por descontado que esa forma de extractivismo aniquilará las reservas de agua y la vida toda en la región. También, se intensificó la confraternidad entre vecinos que siguieron aunando opiniones y voluntades en contra de esa explotación.
Sin embargo, balas y palos. 
De un Estado, en este caso provincial –pero con anuencia nacional–, que actualiza la conocida tradición del poder político al servicio de las corporaciones antes que alineado con el pueblo que determina cargos y funciones. 
La movida de Mariano Arcioni –quien en algunas de sus campañas supo disfrazarse de ambientalista pronunciándose en contra de la megaminería y hasta tuvo sus idas y vueltas con el glifosato– y el bloque oficialista en Chubut, que sumado a integrantes de la oposición votaron a favor de la rezonificación que activa la megaminería, encuentra sentido en el engorde de la caja política que promete la gran interesada en que se habilite la actividad: Pan American Silver.
La empresa en cuestión, uno de los arietes mineros de Canadá y que se presenta a sí misma como “productora de plata líder a nivel mundial”, elevó casi 9 por ciento su cotización en Wall Street tras el espaldarazo político que recibió en Chubut. Sus accionistas obtuvieron ganancias cercanas a los 350 millones de dólares sólo durante el jueves posterior a la decisión de Arcioni y sus secuaces. 
Pan American Silver aguardaba el cambio de zonificación para encender la extracción de plata y plomo en el yacimiento Navidad, explotación que pretende llevar a cabo sobre una superficie de 12.900 hectáreas que la firma norteamericana adquirió en 2010. 
El emprendimiento se ejecutaría dentro de las zonas alcanzadas por la rezonificación –departamentos de Telsen y Gastre–, aunque el área que Arcioni y sus socios políticos y económicos promoverían para la minería es mucho mayor: comprende el 16 por ciento del territorio de Chubut.
Expertos como Enrique Viale, fundador de la Asociación Argentina de Abogades, entienden a este aval como el primer paso de una avanzada minera que, a corto y mediano plazo, buscará solidificarse en esa provincia.
“Pan American Silver pagó trolls en los medios de comunicación, puso pauta publicitaria, hizo una campaña enorme. Es una empresa muy poderosa y con mucha capacidad de lobby. El problema de la minería es que, una vez que ingresa en las provincias, se devora todo. Y, además, es sinónimo de degradación institucional”, me comentó esta semana.
“En esta primera etapa, Esquel quedó afuera. Pero con este ingreso de la minería, bueno, en unos años de seguro intentarán modificar la ley para que finalmente quede comprendida también esa zona. Recordemos que el proyecto de Esquel lo compró el grupo IRSA, de Eduardo Elsztain, y por muy poco dinero. Apostará a revalorizarlo”, advirtió. 
Flavia Broffoni, politóloga y cofundadora de XR Argentina, me aportó una opinión en sintonía con los dichos de Viale. “Se aprobó la posibilidad de iniciar megaproyectos mineros siendo que Chubut hace muy pocos meses se declaró en emergencia hídrica. Ya, en este momento, se están recortando los derechos de las poblaciones a acceder al agua mientras que, en paralelo, se piensa en habilitar el uso indiscriminado de este recurso para proyectos extractivistas”, dijo.
Para luego acotar: “Navidad es el primer proyecto que se habilitaría. Saldría rápidamente. Pero esto que se permite es un ingreso para que luego las mineras rompan todo”.
Las movidas de Pan American Silver en términos de lobby y pretensión de blindaje social merecen exponerse en este espacio: en 2019, la minera fue uno de los principales sponsors de la selección de básquet que compitió en el Mundial de China. La misma compañía patrocinó el Juego de las Estrellas del mismo deporte en las ediciones 2019 y 2021. 
La firma también juega a lavar su imagen auspiciando actividades de las selecciones femenina de básquet adaptado –también conocidas como “Las Lobas”– y masculina de hipoacúsicos –”Los Topos”–.
Pan American Silver financió parte de la participación de “Las Lobas” en los Panamericanos de Perú, en el 2019, y la intervención de “Los Topos” en el Mundial de la especialidad celebrado en Polonia. También en 2019. 
La minera dice presente, además, en el Foro Argentino de la Mujer en el Deporte (FAMUD) y la Fundación Pateando Límites, organización creada en torno a una plataforma de medios que difunde la actualidad de los deportes paraolímpicos.
En Chubut, la empresa hizo publicidad fuerte de una donación de 12 cascos de ventilación no invasiva que llevó a cabo en octubre del año pasado, en plena pandemia. La minera también repartió algunos camisolines, barbijos, guantes y alcohol en gel, además de leña y productos alimenticios, entre los habitantes de localidades como Gastre y Telsen. Las mismas que, de avanzar el proyecto Navidad, enfrentarán la peor contaminación posible.
Si es que antes no son desplazadas por la misma minera y el Estado-empleado.
Dice Pan American Silver en su último reporte de “sostenibilidad” que en el último año ayudó a “brindar un mejor servicio de internet a la zona de la meseta central del Chubut”. El gigante extractivista no dejará agua ni vida local, pero tal vez sí una conexión firme para el Netflix que mañana proyectará en sus campamentos pro cianuro.

Foto: Luan- Colectiva de Acción Fotográfica

Contaminación en Santa Cruz
En Argentina, la operatoria de la canadiense no es nueva. A través de su subsidiaria Minera Tritón, la empresa también controla la mina Manantial Espejo, en la provincia de Santa Cruz. Allí, desde que en 2006 compró el yacimiento a su compatriota Silver Standard Resources, extrae plata y oro de forma subterránea.
Entre 2011 y 2012 la empresa propiedad de Pan American Silver vertió barros con cianuro en esa zona de la Patagonia a raíz de una rotura en los caños del dique de cola. 
“El viernes 27 de enero, a las 7:30 de la mañana, se produjo la rotura de una cañería de la planta de procesamiento. Como consecuencia del hecho, se derramó una pequeña cantidad de colas (barros sobrantes del proceso) tratadas a la salida de la planta de destrucción de cianuro”, reconoció Minera Tritón mediante un comunicado divulgado el 30 de enero de 2012. 
Sendas asambleas santacruceñas expusieron, en ese momento, justamente lo contrario a lo declarado por la directiva de la empresa: no sólo hubo derrame de cianuro “no destruido”: también se liberaron metales pesados en ese territorio, cercano a la ciudad de Gobernador Gregores.
Ese mismo mes y año, Marcelo Serafini, concejal radical en la mencionada Gregores, elevó una denuncia ante las secretarías de Ambiente y Minería provinciales de la cual comparto un breve fragmento: “Es la tercera vez que Minera Triton –recordemos, la controlada de Pan American Silver– tiene un inconveniente serio en el funcionamiento de su planta, y esto merece total atención. En 2011, la minera estuvo tres días con producción detenida por incidentes con equipos de manejo de compuestos cianurado”.
“Esto nos lleva a replantearnos seriamente, a los argentinos en general y en particular a los santacruceños, el modo de extracción minera, repreguntándonos si es que alguna vez nos preguntamos, cuál es el costo de realizar minería a cielo abierto y con cianuro en Santa Cruz, que se vende al mundo como Patagonia Pura. Dónde está la ganancia, si nuestra gente muere y el agua y el paisaje se perjudican”, añadió el por entonces funcionario.

Un desastre regional
Por supuesto que Pan American Silver no sólo hace desastres en el sur argentino: su andar destructivo es bien conocido en México, Guatemala, Perú y Bolivia. 
En el primero, la firma controla el proyecto Dolores, en el estado de Chihuahua, donde extrae oro y plata. En ese territorio, y sólo en la última década, al menos 100 familias debieron migrar de forma forzada por la elevada contaminación con cianuro y otros tóxicos que generó la empresa en el suelo y las escasas fuentes de agua. 
Siempre en México, la canadiense es dueña, además, del proyecto La Colorada, en el estado de Zacatecas. Entre 2013 y 2017, con absoluta venia política, la minera forzó el desalojo de 230 familias cuyas viviendas fueron destruidas con maquinaria pesada. También hubo una apropiación inmediata de toda el agua disponible en la región.
En Perú, Pan American Silver explotó el yacimiento Quiruvilca –plata, plomo y zinc–, en la provincia norteña de Santiago de Chuco, entre 1995 y 2012. Seis años después, la local Autoridad Nacional del Agua (ANA) declaró la emergencia en las localidades de la zona tras constatar la inminente ruptura de diques con residuos tóxicos y la afectación de ríos y manantiales.
En ese país controla, además, los proyectos Huarón –plomo, zinc, cobre y plata–, Morococha –plomo, plata y zinc–, La Arena –oro– y Shauindo –oro–. 
En este último caso, según informes del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL), desde 2016 a esta parte “las agencias regulatorias peruanas han emitido varios informes sobre contaminación por metales pesados de la mina, encontrando que las fuentes de agua no son aptas para el consumo humano. Los pobladores han sufrido la represión y la criminalización por sus protestas sobre la contaminación del agua”.
Ya en Bolivia, la compañía es dueña de la mina de plata San Vicente, enclavada en el departamento de Potosí. En 2017, los obreros del emprendimiento iniciaron una huelga y movilización tras denunciar condiciones laborales cercanas a la esclavitud.
Al sur de Guatemala, en el departamento Santa Rosa, Pan American Silver controla la mina Escobal –plata– desde el año 2019 a través de su subsidiaria Tahoe Resources. Señala OCMAL que, para mantener operativo el emprendimiento, la minera no ha dudado en recurrir “a la criminalización, violencia y militarización para reprimir a la población” en pos de terminar con la resistencia pacífica de las comunidades.
A esta nómina podría añadirse Chubut. 
En potencial, claro, porque más allá de la rezonificación aprobada, al margen de las maniobras de Mariano Arcioni y su séquito de aliados, el pueblo continúa latiendo. Y mientras eso ocurra, se sabe, la historia completa queda aún por escribirse. Así lo han sabido probar Mendoza, Andalgalá, la misma Esquel. Así lo empezó a sellar una provincia toda con la resistencia urgente que volvió a hacerse incontenible, irrefrenable, en el tramo final de la última semana.

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