Las maestras y los maestros también nos equivocamos

Nuria Alonso es una de las docentes que participa en el programa de la Televisión Pública “Seguimos Educando”. Un proyecto donde, conjuntamente con todos los medios públicos, el Ministerio de Educación de la Nación puso a disposición tres franjas horarias llenas de materiales y recursos educativos digitales organizados por nivel y área temática para acompañar las medidas preventivas anunciadas por el Gobierno Nacional respecto de la situación epidemiológica del coronavirus COVID-19. La profe en una de sus clases cometió un error ortográfico y esto fue viralizado en las redes sociales con distintas críticas a la educación. Alonso desde la reflexión responde a las burlas.

Soy la de herbívoros con V.

Empiezo diciendo que no voy a romantizar el error de los docentes ni voy a defenderlos, mucho menos el mío. Valoro y reivindico el lugar del error en el aula, el de los alumnos. Dicho esto y reiterando que no es deseable que los docentes nos equivoquemos en ortografía, en un cálculo o lo que sea, igual nos equivocamos. Las razones son varias y para que las analice otro. Pero fundamentalmente nos equivocamos porque somos personas. ¡Bienvenidos a todos aquellos que se enteran hoy que los maestros y las maestras somos personas que no sabemos todo y que nos equivocamos incluso sobre las cosas que sí sabemos! Creo que el escandalizarse ante un error tiene que ver con décadas y décadas de construcción de un maestro como poseedor de un saber absoluto, por eso bienvenido al que se entera hoy que estamos parados sobre otro paradigma.

Como cualquiera ante el error sentí vergüenza y vuelvo a sentirla cada vez que veo la foto viralizada. El error incomoda sin dudas y nos expone ante los demás, pero esto lo saben todos los que están leyendo porque les pasó en alguna situación laboral o personal. Creo que hasta acá nos entendimos. Que los pibes aprenden del error, que el error no se castiga sino que es fuente de nuevos aprendizajes, que los maestros somos personas, que nos equivocamos, que intentamos evitarlo dentro de lo posible, y que, a veces, incluso nos equivocamos estando preparados y sabiendo sobre lo que vamos a enseñar. Todas las demás cosas que se dijeron (mentiras, verdades a medias, recortes, pretensiones imposibles, análisis sin la más mínima empatía, insultos, etc.) son sin duda injustas con el proyecto “Seguimos Educando”.

Las clases por TV son una respuesta nacida de la urgencia, una respuesta ante la situación inédita en la que nos encontramos. En mi opinión una respuesta creativa, respetuosa de los pibes, de los maestros y de la Escuela.

Montarse en los errores de los docentes y leer el producto solo con esos lentes es mezquino. Y condenar a quien se equivoca como si hubiese cometido un crimen, eso es violento y lo único que enseña es intolerancia”.

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