Ana Prada en Librería Sudestada

La cantautora uruguaya Ana Prada sigue componiendo temas que nos interpelan y emocionan. Su música se expande a un continente que necesita la canción testimonial como escudo y como abrazo. Ayer nos visitó en nuestra Librería con la excusa de conversar sobre su nuevo disco “No”, la gira por nuestro país, y, como si fuera poco, nos regaló algunos temas para que la tarde noche de ayer se tiña de compañía y emociones compartidas. “Qué cosa tan interesante que antes acá había una relojería, porque si algo le gana al tiempo son los libros”, comenzó diciendo Ana y contando además que es lectora de nuestro trabajo cotidiano en redes.

Apuntamos algunas frases de la transmisión que puede verse en nuestro Instagram.

“Durante estos últimos diez años trabajé mucho, y girando, tocando, trabajando, tocando, tocando, y no tenía, no encontraba nunca ese momento de bucear en las emociones, en agarrar canciones dejaste por ahí abandonada, en ver que tenés anotado las notas del teléfono. Siempre estaba con la vorágine del trabajo, y además atravesada por un montón de otras cosas, de pérdidas, mudanza al campo, después fui madre y eso también reorganiza el tiempo de una manera completamente distinta. Entonces, todo eso hizo que, de alguna manera, no pudiera ponerle cabeza al disco. Había gente que me escribía. Y no pude, no pude con todo.Y estuvo a punto de no salir, ni el disco ni yo. 

En un momento apareció Pedro Alemáni y Camila Zapín, que realmente me pusieron nuevamente en un estudio, y dije “wow” esto es lo que me encanta, yo estaba re deprimida porque necesitaba todo este alimento que es grabar, cantar, la gente, sobre todo eso. Hubo un momento en que entré en crisis existencial de la vida de la artista,me parecía que los artistas no servían para nada, ni siquiera me consideraba artista. Y lo que me faltaba era justamente encontrarme con la gente, porque es como que eso es lo que en definitiva te alinea y te justifica y te vuelve una y otra vez a decir esto es lo que te gusta acá, acá tenes que estar, qué bueno estás haciendo esto. Gracias, gracias por la posibilidad de estar acá en el escenario. Si no renovás ese encuentro, a mí se me vació mucho de contenido.. Evidentemente, necesito ese otro alimento para justificar y sostener la creación, no sé, y la aplauso, necesitaré, no sé, el ego. No sé, lo estaré viendo en terapia.

El último disco que es no, arrancan todas con no pero es un no positivo. Explícanos un poco de qué se trata

Yo digo que no positivo porque negativo no tiene marketing. No es no. Puede ser “no” para cosas buenas y puede ser “no” para cosas malas. Puede ser sí para cosas buenas, puede ser ¿le puedo pegar un tiro a este? sí. Ahí tenés un sí de mierda. Entonces no es que sea el no bueno y el sí malo o viceversa, me parece que depende. Yo le he dicho que no a cosas enormes, como al maltrato, a la violencia de género, a la discriminación, a las cosas grandes que podemos estar todes de acuerdo. 

Este disco es bastante íntimo, se mete en emociones que me atraviesan mucho. Se llama No porque todas las palabras empiezan con la palabra “no”. Después me gustó para filosofar y que conversemos sobre el no, a quien le decimos que no, si alguna vez te dijeron que no y no lo respetaste, si alguna vez dijiste que sí queriendo decir que no, lo que cuesta abordar tu propio deseo, de limitarlo y decir realmente quiero esto y esto no. Es tan difícil esa línea.  Nunca tenemos tan claras las cosas. En realidad con canciones que hablan de amor, de pérdidas, de esperanza, de formas distintas de ver las cosas. De decir que no para encontrar una libertad más genuina, un pequeño escalón a decisiones más conscientes en esa búsqueda de lo que querés que nunca se termina.

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