“Los abusos contra las mujeres indígenas son crímenes de odio”

Imagen: Telam

Mujeres indígenas pedirán al Estado que el abuso contra las mujeres indígeneas sea considerado un crimen de odio, con penas de máxima, imprescriptible, con embargo de los bienes del violador y un resarcimiento económico desde el estado a las víctimas. Esta decisión se tomó en el Tercer Parlamento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir, ya que es histórica la violencia sexual contra las niñas de pueblos originarios. Esta violación correctiva, marcada por el odio, el machismo y el racismo, comenzó con la llegada de los españoles y sigue vigente en la actualidad en provincias como Salta, Jujuy y Formosa.

Sobre este tema, Tujwayliya Gea Zamora, activista y médica wichí,  habló en exclusiva con Sudestada y expresó: ”Reclamamos las violaciones en grupo que perpetúan los varones criollos hacia las mujeres indígenas. Son crímenes de odio, crímenes contra el cuerpo de las mujeres y su territorio. Están basados en el patriarcado y el racismo. Esta decisión colonialista de marcar los cuerpos de las mujeres indígenas y someterlas es para mantener la situación histórica de nuestros pueblos: en el silencio, en el miedo”. 
También, apuntó al origen de esta lucha: “Hay un proceso previo a este pedido. No es algo de ahora. En la provincia de Salta esto sucede hace más de 20 años, con mi madre Octorina Zamora. En el año 2006 golpeó las puertas la facultad de  Antropología de la UBA solicitando que los profesionales que avalaban que los abusos sexuales contra infancias indígenas y decían que eran consentidos y naturalizados en la comunidades. En ese tiempo  hubo varias denuncias que no fueron escuchadas en el sistema judicial, ni tampoco acompañadas por diferentes poderes en lo social, en las iglesias. A partir de eso, se hizo un reclamo de mucho tiempo en donde se empoderaron muchas mujeres cansadas de que haya otras voces que hablaban por ellas”. 
Además, Tujwayliya agregó: “Uno de nuestros reclamos históricos es la no culturización de la violación. Se ha dicho que para nosotras es natural que abusen de nuestros cuerpos. Pero lo queremos desmitificar, porque dentro de nuestros valores ancestrales eso no entra. Lo que sí podemos pensar, tal vez, es que hay una naturalización de la falta de acceso a la justicia. 
A las niñas indígenas siempre nos criaron para el cuidado. Sabemos que hay edades en donde suceden determinados eventos en nuestros cuerpos y nuestras vidas, pero aprendemos a tomar ciertas medidas porque sabemos que existieron muchos casos desde la avanzada estatal hacia nuestro territorio en los que se condensaron los abusos. Aprendemos que no podemos estar solas, que si vemos a varios varones criollos juntos pasamos corriendo, en no ir a ciertos lugares, no confiar en ciertas personas. Pero también hay una realidad, y que es nuestro territorio y siempre vamos a querer recorrerlo”. 
El “chineo” es el abuso sexual perpetuada por criollos hacia a las niñas que están comenzando la pubertad. En un comunicado, Moira Millán, weychafe Mapuche sostuvo: “He caminado estos territorios, conversado con algunas de ellas que me han contado que cuando menstrúan muchas lloran porque saben que su hora está cerca, ya que pueden ser una de las elegidas para ser violadas. Algunas incluso al menstruar dejan de ir a la escuela, eligen desertar de su derecho a la educación para disminuir los riesgos. Estos criminales criollos tienen poder, influencias, protección de los gobiernos de turno y de las instituciones que deberían proteger a las niñas”. 

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