CinWololo: “Este libro es el viaje de cada persona que me lee”

Loca, cósmica y otros viajes es una marea de palabras e ilustraciones de CinWololo. Los relatos buscan trascender la experiencia personal para que se las apropien quienes naveguen en sus páginas. Una odisea que se propone abrir ventanas y repensar cada emoción, desde una perspectiva poética y compañera.

Por: Agustina Lanza

Un libro que busca ser un paisaje. Así podría definirse Loca, cósmica y otros viajes de CinWololo, editado por Sudestada. El punto de partida es el saber aprendido de la experiencia propia, la vuelta sobre los pasos firmes en el camino que deja ver las marcas de las zapatillas. Entre tropezones, luces, marcas musicales y fílmicas, la autora acerca reflexiones con la intención de despertar en los y las lectoras aquello que estaba dormido. Las palabras que componen el texto pueden ser un sacudón o un soplo de aire fresco, pero están pensadas en forma de caricia.

La autora se hizo conocida por su proyecto “canciones ilustradas”, que combina letras con dibujos. “Nací en el 78 cuando todavía estaba Entel, pero no le debo nada […] En 2013 participé en una película de zombies, cine z por demás”, se define a sí misma.

−¿En qué momento comenzó a gestarse este libro?

−La idea comenzó a darme vueltas en la cabeza porque muchas veces lo que escribía en la red me lo pedían en libro y eso me dio bastante confianza. Así que fue animarme a juntar todos mis textos y dibujos y armar algo que tuviera ambas cosas.

−¿Qué es lo que busca transmitir?

−Creo que el mismo mensaje que me recuerdo a mí misma todos los días. Siempre se puede renacer y ser feliz a pesar de las cosas que nos hayan pasado. Siempre podemos cambiar algo aunque a veces parezca difícil. Hay que intentar ir por la vida, siendo lo más uno mismo posible, creciendo, sanando viejas heridas, aprendiendo y, como siempre digo,: tratando de no joder a nadie.

Los textos de CinWololo son un mensaje en una botella:

Hay personas tristes que lo reparan todo,
hay personas rotas que vuelven a armar, que vuelven a amar.
Las he visto sonriendo a la vida, con una mueca torcida, mezcla de me duele hasta el corazón pero no vale la pena dejarse vencer.
Las he visto con el alma golpeada dándole un abrazo a alguien más, curar desde el dolor.
Dicen por ahí que la gente que no es feliz rompe mucho las pelotas, sin embargo no estoy de acuerdo, la gente resentida y que odia rompe mucho las pelotas, y rompe muchas cosas, pero hay gente triste que ama con toda el alma, que no jode a nadie, que se levanta cada día tratando de dar pelea, que hace reír a alguien más aunque no pueda consigo misma.
Esa gente, la que ama desde ese lugar, ama bien a pesar de todo, esa gente, cuando te hace feliz, te da mucho más de lo que puedas imaginar.
Sí.
Hay personas tristes que lo reparan todo y encima te ayudan a armar el mundo.

Dos mundos que se cruzan

Flores, pájaros, ventanas, lágrimas, casas que anhelan ser hogares, hojas del otoño, recuerdos que asoman en el pecho, fueguitos, corazones abriendo paso dentro de un frasco, gotas de lluvia que contienen un mundo, pensamientos que brotan como en primavera. Esas son algunas de las ilustraciones que acompañan a Loca, cósmica y otros viajes.

Su autora tiene un recorrido por el mundo del arte: estudió en el Profesorado Superior de Artes Visuales en la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes, expuso obras de Pintura Informalista en varias oportunidades y trabaja en el campo de la ilustración y diseño desde hace más de diez años. Por sus obras recibió premios y menciones.

−¿De qué manera dialogan las ilustraciones con los textos?

−A veces dibujo algo espontáneamente y me recuerda a una situación. Entonces me pongo a escribir. Otras veces pasa al revés: escribo primero y después dibujo una parte de la historia, lo mismo me pasa con las canciones, que fue lo primero que empecé a dibujar, escucharlas muchas veces me hace querer dibujarlas.

−¿Cómo se entremezcló ese mundo del arte por el que transitaste con escribir?

−La verdad es que nunca lo pensé como idea original. Yo solía subir dibujos de canciones y de vez en cuando me daban ganas de escribir algo sobre mí, sobre mi vida, que me estaba pasando o que me había sucedido antes. A medida que fui escribiendo más cosas sentí que muchas personas se identificaban. Así fue como sentí la necesidad de hacerlo cada vez más seguido. Para mí es un cable a tierra, es poner en dibujos y palabras lo que siento. Y si además de eso alguien me lee y le gusta, es más de lo que puedo pedir.

Desde hace meses, Maru Leone, autora de los libros Morite de amor, cagón y Mientras nada, tanto comenzó a construir un vínculo con CinWololo. “Me pusiste tu obra en las manos y me dijiste que le ponga el broche. Me hiciste sentir libre de escribir lo que me pareciera y de la forma que quisiera. […] Todas esas palabras envueltas en líneas, en colores, en canciones, en cine, en flores, en semillas, en quilombos, en caminantes blancos, en gomitas de uva, en teléfonos que nunca sonaron, en abrazos que llegaron a tiempo y en tus pelos despeinados y en tus bailes exóticos y en tu locura única, tienen que dejar, casi que como deber, a este libro abierto. Porque lo que tenés acá no sólo es inagotable, sino que es contagioso”, escribió en el epílogo de Loca, cósmica y otros viajes.

−¿Qué peso tiene la importancia de la “sencillez” en los textos? ¿Fue una elección consciente la de contar de ese modo?

−No sé escribir de otra manera. Es la forma en que soy, en que hablo con mis amigos, en que le cuento algo a alguien frente a frente. Sé que no tengo conocimientos de escritura, que muchas veces erro en la puntuación y que escribo palabras que quizá para mucha gente no queden muy bien, pero si cambiara eso seguramente estaría contando otra historia. La mayoría de las cosas que escribí y hoy están en el libro las escribí directamente en la red. Así como salían. Me siento más libre y más yo haciéndolo de esa manera.

Lo que se comparte

En los muros de las redes sociales se cuentan historias. Esas historias viajan y muchas veces llegan al puerto indicado: a alguien que la necesitaba en el momento justo. Como Cin, Lorena Pronsky, autora de Rota se camina igual, acerca sus experiencias a quienes puedan resultarles un consejo. Es licenciada en Psicología y vive en La Plata. También escribe y mantiene un intercambio con sus seguidores.

“Siempre necesité salvarme y mi intuición me dijo cómo. Y escribí. Y seguí escribiendo porque adentro de mi corazón estaba la huella ya instalada de que siempre hablar salva. Y yo hablaba. Escribiendo me hablaba. Le hablaba. Decía. Me estaba sanando. Hoy, nada cambió. La palabra me sigue dando forma y me estructura cuando no entiendo de qué se trata lo que me pasa”, había escrito en su perfil de Facebook.

Lorena integra el libro de CinWololo: hizo su aporte en el prólogo. “En la lectura de cada texto, que acompañan el arte indiscutible de sus ilustraciones, se ven dos cosas: el mundo y ella. La transparencia de su lenguaje y de sus dibujos no lo vuelve sencillo, lo hace honesto. Verdadero. Emocionante. Nuestro. Nadie puede no sentirse identificado con estas historias porque, sin lugar a dudas, todos somos capaces de verlas, de contemplarlas y, en el mejor de los casos, de vivirlas. Este libro es una radiografía de las vivencias personales y sensibles que todos tenemos en nuestro historial. Pero es mucho más que eso”.

−¿A quiénes les hablás?

−A cualquiera que se pueda sentir identificado con una partecita de mi vida. Todo lo que escribo lo sentí, me pasó alguna vez o le pasó a alguien cercano. Creo que, muchas veces, encontrarnos en otra historia nos hace sentir más acompañados o comprendidos. Para mí es hermoso poder encontrarme en una canción o en un texto de otra persona. Creo que a algunas personas les pasa eso con lo que yo escribo y para mí es un regalo al alma.

−¿De todos tus textos, cuál es el que más te gustó? ¿Por qué?

−Loca, rota y cósmica es un texto que escribí hace unos años después de una charla con un amigo al que le dije “Yo estoy medio loca y rota” y él me contestó: “Y cósmica, por eso te quiero”. Siento que desde ahí me adueñé de esas palabras para siempre y de una manera muy hermosa. Sentí que muchas mujeres lo hicieron también. Así que es uno de los textos a los que más cariño le tengo.

−Si el libro es un viaje, ¿hacia dónde te lleva?

−Uf… esa pregunta podría tener muchas respuestas. De alguna manera es un viaje a algunas cosas de mi vida que gracias al libro pude compartir con los demás. Pero también es el viaje de cada persona que me lee. A veces las mismas palabras nos resuenan distinto a todos. Cada cual recordará su canción, su amor, su infancia, lo que lo hizo feliz y lo que le rompió el corazón. Así que diría que es un viaje hacia uno mismo: hacia el universo propio que se nos fue armando adentro con todos los recuerdos y todo lo que nos queda aún por soñar.

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