Contracuentos: narrativas para el aula e infancias libres

es posible que cuente con el silencio
de los animales del bosque.
Pero le aseguro que no podrá callar la voz…

Fernanda Felice

Contracuentos: las historias que no nos contaron, es el libro de relatos, recién publicado por Editorial Sudestada, de la autora y docente Cecilia Solá. El texto, y cada uno de sus cuentos, están acompañados por ilustraciones del dibujante Matías de Brasi, quien termina de completar el sentido de estas historias para infancias. Utilizando la estructura de los cuentos clásicos, como así también su vocabulario y temáticas, Cecilia desarma el discurso tradicional, transmitido por varias generaciones de manera oral, para construir algo nuevo, algo que ella denomina en el título como Contracuentos.

Por Natalia Bericat

Varias generaciones han acumulado, en su historia de vida, narraciones de los denominados “clásicos” que han perdurado hasta la actualidad. La historia de Caperucita y el Lobo, el relato de las princesas atrapadas en grandes Torres esperando por la salvación de algún Príncipe Azul, los cuentos de brujas malas y hechiceras que solo merecen el castigo de la sociedad y tantas otras que han pasado de abuelas a madres y de madres a hijas sin preguntarse, hasta ahora, por el sentido “pedagógico” que han tenido esos relatos en las infancias a lo largo de los años. Y decimos hasta ahora porque gracias a la lucha del feminismo, y a la visibilización de la violencia hacia las mujeres, hemos entrado en una nueva etapa en la cual la Literatura a ingresado con mucha fuerza.
¿Cómo se deconstruyen los mandatos de los cuentos clásicos? nos podríamos preguntar. Este libro, Contracuentos, es sin dudas un hilo para entender esa posible respuesta: creando una escritura que ponga en primer plano esos esquemas patriarcales para luego construir algo diferente para las nuevas generaciones de niñxs que se preguntan y repreguntan por aquello que parece dado e intocable, pero no lo es. “No había princesas que se parecieran a mí, en nada. En mi formación docente me dijeron que hay cosas que es mejor no decirles a las infancias. El silencio, otra vez, como respuesta a las preguntas”, dice Cecilia Solá al inicio del texto cuando nos da los motivos de la escritura de este libro. La experiencia personal de la autora, y su rol en el aula, son el puntapié inicial para enhebrar estas historias que se construyen sobre una base conocida, pero nos vienen a mostrar y a decir otras cosas.

Leemos este libro escuchando a los personajes decir cosas que hemos repetido hasta el cansancio. “No me parece buena idea que Valiente pase tanto tiempo jugando con flores y dibujos. Esas no son cosas de príncipe”, dice uno de los parlamentos de los cuentos. El lenguaje se imprime en la hoja para hacer visible algo que hasta ahora estaba oculto.
Vemos actuar a cada unx de ellxs en los mismos ambientes, pero lo que Cecilia cambia es la acción de estas infancias. Lejos de conformarse con los mandamientos de los cuentos clásicos, estxs niñxs son protagonistas reales de sus vidas. La acción aparece como un elemento fundamental a la hora de decidir. No hay finales predeterminados, hay vidas que suceden y cada unx puede decidir y ser libre en su elección. Sin dudas, un elemento clave para trabajar la ESI en las aulas y que permite el reconocimiento de esas infancias en el relato y en las historias que se cuentan.
Las imágenes de Matías de Brasi aportan el color y la magia que los niñxs necesitan cuando lxs docentxs o las familias narran cuentos a sus hijxs. Un soporte gráfico que abre la imaginación y nos nutre de una realidad diferente. Ante la oscuridad de los libros tradicionales, muchas veces cargados de crueldad y sombras, el dibujo nos entrega un mensaje positivo, alegre, otro mundo posible. Ver ahí a las Madres de Plaza de Mayo, a los docentes que luchan, a las Princesas que se revelan, a los dragones buenos, es observar un universo donde todxs estamos incluidxs.
Contracuentos es un libro para leer en el aula, como así también en cada ronda que se forma para escucharnos, para sentir esos ecos que vuelven y, como en un conjuro, transformarlos en un encanto, en un hechizo para nuestras infancias. Leemos estas páginas con el fuego que crece en el medio del círculo, ese que nos abraza y nos cuenta que todavía quedan historias que aún no nos han contaron.

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