Darío Santillán: una biografía que late

Morimos el día que guardamos
silencio ante la injusticia.
Ernesto “Che” Guevara

Recién salido por Editorial y Revista Sudestada, Darío Santillán: el militante que puso el cuerpo, escrito en colaboración por Ariel Hendler, Mariano Pacheco y Juan Rey, relata la biografía de Darío, un pibe de 21 años asesinado en la Masacre de Avellaneda en el año 2002. Darío Santillán es la figura máxima de nuestra época. Santillán es en sí la época, dice Vicente Zito Lema en el prólogo. Leemos la vida de un hombre al mismo tiempo que atravesamos la realidad insurgente de un periodo que quedó grabado a fuego en la Historia. La biografía de este joven, a quien la policía bonaerense le arrancó la vida, late en el presente para contarnos que hubo una década donde la calle fue protagonista de una realidad con el estómago vacío y los puños llenos de furia.

Por Natalia Bericat

El hilo de esta biografía comienza a desovillarse desde la infancia, cuna desde donde podemos ver los primeros destellos de Darío y de su retrato. Un niño que se inquieta por la realidad que lo rodea y que no se queda solo con el mirar, sino que interviene en ese contexto hostil que le toca habitar. Lector, estudioso, amante de la música, buen compañero y sobre todo un chico solidario se empieza a construir en aquellos primeros años de la década del 80. Darío es narrado en las entrevistas de estas páginas como un inquieto: “de acá para allá”, dice su hermana Noelia e inmediatamente pensamos en el accionar urgente que Santillán realiza en la Estación con la intención de salvar a Maxi Kosteki. No se queda quieto ante la ebullición que tiene frente a los ojos. Piensa y se pregunta por un futuro que incluya a aquellos a los que le sobran sueños y les falta comida en el plato y el mango en el bolsillo. Los relatos de Alberto y Mercedes, sus padres, forman un cuadro para entender la atmósfera en que Darío fue criado. Nos ayuda a comprender lo que de alguna manera es el espíritu de este libro: conocer a Darío por su vida y no solo por su muerte en manos de la policía y el Estado.

Darío Santillán: el militante que puso el cuerpo, conforma una serie de imágenes que arman un lienzo completo sobre la realidad vivida en los noventa hasta el estallido del 2001. Cada descripción, cada detalle sobre la conformación del movimiento piquetero y todas sus vertientes, son, en estas páginas, un material histórico que aporta datos relevantes a la hora de analizar las organizaciones políticas y sociales en la Argentina en las últimas décadas. Este libro deja huella, a las nuevas generaciones, sobre lo que el movimiento obrero, estudiantil y de desocupados enfrentó en un momento donde todo parecía derrumbarse. A todo ello se le suma la discusión política de la dirección y de la estructura partidaria. ¿Quién dirige? pregunta Darío en sus inicios en el MTD. Solo acepta quedarse por que no hay cabezas que manejen las decisiones de las bases. Son estas páginas también una forma de entender la militancia en todas sus formas dejando en claro cuales eran los ideales y las convicciones de un joven que a su corta edad ya sabía lo que quería. Diecinueve años y mirá cómo habla, dijo una vecina cuando lo escuchó en una asamblea. Darío, como lo marca el título de este libro, es quien pone el cuerpo, quien marcó la época de una generación que creció al calor de las luchas, los cortes y las asambleas populares.

Cada una de las seis partes de este texto es un mapa, una cartografía que nos lleva por el camino de la lucha que Darío junto a tantos otrxs iniciaron a fines de los noventa para resistir al neoliberalismo y al ajuste. Cada fragmento es un trozo donde se filtra la poesía y los autores que Darío admiraba. Vemos a Raúl González Tuñón, al propio Che escribir sus versos en estas hojas. Nos impregnamos de imágenes poéticas que ayudan a pasar el trago amargo de la muerte: eran los piqueteros los que encarnaban a los ejércitos de la noche, los condenados de la tierra, el malón ancestral que acecha la civilización, dicen los autores.

Sobre el final: la muerte. La cacería de los verdugos contra el pueblo. Nos van a salir a cazar, nos van a salir a matar. Las líneas de este libro dejan oír los estampidos y los quejidos de la carne. La imagen se completa con la fotografía y la labor militante de quienes en ese momento pudieron capturar el horror, congelarlo para alcanzar justicia para Maxi y Darío. Recorremos trecientas páginas alternando la vida con la muerte, el amor contra el odio de los cobardes. Terminamos este libro conociendo a Darío de cuerpo completo, conociendo su época, como dice Vicente Zito Lema. Leemos este libro recuperando la memoria de quien marcó a fuego la historia y será en cada unx un faro, lucha y resistencia.

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