De la escuela de Videla y Pinochet

Por Editorial Sudestada

Dentro del megaministerio -soñado para el séquito empresarial- llamado de Capital Humano, en el que se “nuclea” Educación, Salud, Trabajo y Desarrollo social, quien hoy está a cargo de la transición y que se posiciona como la máxima autoridad educativa es nada menos que Urrutia, negacionista, defensora de represores, y quien está casada con Hernán Büchi, funcionario de la dictadura chilena de Pinochet.
La futura Secretaria de Educación del país reivindica al terrorismo de Estado, en su máxima expresión, y con el Plan Cóndor bien presente. Urrutia a través de informes, ensayos, dichos y declaraciones, se cansó de negar al genocidio propiciado por la última dictactura cívico militar y eclesiástica, hablando de “guerra civil”, de “golpe de Estado pacífico”, de la “gestión del presidente Videla”. Y de la insistente, burda, e intencional idea -que contagia a toda La Libertad Avanza- de confundir el significado de “delitos de lesa humanidad”.
Frente al sistema Educativo, la escuela de Videla y Pinochet. Quienes conocen como nadie lo que es la censura, la persecución, la quema de libros, los textos prohibidos, los manuales “reformados”, la tabla y el grito para que lxs estudiantes no piensen, repitan. No pregunten, obedezcan.
Tal vez el sueño -de privilegios liberales- de privatizar la educación no sea posible, y “los pobres puedan recibir el regalo de estudiar gratis”, pero el fascismo macrista y menemista, se afila detrás de Urrutia para que todo el sistema educativo vaya de la mano con la próxima “gestión”, de la misma manera que los uniformados al Poder, entre “los valores, la familia” para luchar “contra la corrupción y la subversión” en palabras de la Junta Militar de Videla, Massera y Agosti que -desde la cloaca de la historia- celebran.

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