“El fútbol y el feminismo se unieron, y no deben separarse más”

Mónica Santino, Tamara Haber y Julieta Ossés escribieron “Pioneras Argentinas: Un pase a la historia”, un libro que narra las historias de las pioneras del fútbol femenino argentino, que relata la autogestión de las compañeras, el estigma que tuvieron que afrontar para poder jugar, primero en el potrero y después en la cancha.
“El fútbol de mujeres tiene una larga historia en nuestro país. Una historia poco contada, casi invisible, porque nos quisieron hacer creer que el deporte más popular de la Argentina perteneció siempre a los varones. Pero nunca fue así. Los primeros registros que encontramos son de principios del siglo XX, y muestran a un equipo de fútbol formado por mujeres en Rosario”, dicen las autoras en la introducción del libro. Pioneras Argentina, editado por Ges (Grupo Editorial Sur)
, retrata los inicios de las futbolistas en nuestro país, las barreras que atravesaron y la mirada que tuvieron los medios de comunicación sobre las mujeres que se atrevieron a jugar. Nos muestra la historia que hicieron Elva Selva, Delia Vera, Liliana Sequeira, Betty García, Carmen Brucoli, Mirta López, Teresa Suarez, y tantas otras que allanaron y conquistaron el territorio, e hicieron historia con sus gambetas. *
Sobre esto, dialogaron las escritoras en exclusiva con Revista Sudestada.

Por Florencia Da Silva

¿Cómo surgió la idea del libro? Tengo entendido que una de las pioneras se acercó a plantear que no había nada escrito de la historia de las mujeres en el fútbol en Argentina.
Julieta: Nosotras trabajábamos las tres en la Comisión Mujer de la Legislatura porteña, que presidía Andrea Conde y que en ese momento era legisladora, y Mónica que siempre fue jugadora de fútbol y siempre militó el fútbol femenino, feminista, se acercó a quien habría sido su compañera de algunas canchas,  Lucila “Luky” Sandoval, que fue arquera de independiente y tomó la tarea de juntar a esas pioneras. Luky creía que era importante que esas pioneras pudieran encontrarse y tener cierta organización para darle visibilidad. Entre las cosas que hicimos en la legislatura para visibilizar el fútbol femenino, homenajeamos a las pioneras, a la selección femenina, que en ese momento había jugado la Copa América. Logramos una Ley Nacional y así fue surgiendo la idea de este libro. Empezamos a hacer las entrevistas, entre las mismas pioneras nos iban pasando contactos y datos para poder ir encontrando más pioneras y tratar de hacer un libro lo más amplio posible. La realidad es que es un recorte, faltan muchísimas historias por contar, un poco la idea fue buscar varias voces. Nos animamos a escribir este libro y luego tuvimos la posibilidad de que una imprenta nos ayude a que este editado por Grupo Editorial Sur.

¿Cómo fue el encuentro con las historias de las pioneras, escuchar en primera persona a esas mujeres que hicieron historia en el fútbol?
Tamara: Mónica fue protagonista de las historias que contamos. Pero lo que nos acercó al fútbol fueron otras formas de militancia vinculadas a los derechos de las mujeres, los feminismos, la política, la injusticia social. Entonces tenemos muy impregnada las experiencias de la memoria en derechos humanos y cómo la memoria es fundamental para fortalecer el futuro y todas las acciones. Fue escuchar estas historias que al principio parecían informales, no íbamos a construir este libro, pero empezaron a aparecer y nos parecieron fundamentales para empezar a desandar, recuperar o reparar todos los años de injusticia. En todas estas historias también nos veíamos reflejadas como jugadoras de fútbol. Lo vimos como un ejercicio de memoria y un ejercicio feminista a flor de piel, porque veíamos como en las historias individuales de estas jugadoras estábamos viendo vida y biografía de nuestras compañeras. Vida y biografía de las actuales compañeras de fútbol. Vida y biografía de un montón de otras mujeres que quizás estaban tratando de romper o quebrar algunos mandatos estereotipados, y hacer algo diferente de lo que se esperaba de ellas. No sé si fue sorpresa lo que descubrimos pero sí una riqueza inmensa de unas luchadoras que quizás en ese momento no se reconocían como feministas, pero sí a lo largo del proceso de construcción del libro, de acompañamiento, de militancia y de reconocerse entre sí. Eso nos llevó a viajar juntas en el 2019 a un Encuentro Nacional de Mujeres.

Mónica ¿Cómo fue la experiencia de encontrarte con otras historias, habiendo vivido en primera persona el ser futbolista en un contexto tan machista? 
Mónica: Hay una matriz que se repite en todos los relatos, que tienen que ver con mucho dolor, con una cantidad de heridas. También con un montón de alegría que nos producía jugar y eso lo vas corroborando con cada compañera que habla. Hay establecida una línea de tiempo que por distintas razones nunca se relató: por el patriarcado, porque no se le dió nunca valor a que mujeres y diversidades practiquen fútbol, porque siempre se lo consideró algo inferior. A todas más o menos nos pasó lo mismo. Esa visibilidad que fuimos construyendo tiene fuerza política. Hoy ser futbolista no da vergüenza y para que no de vergüenza tuvieron que existir historias de muchas compañeras antes que eso. Creo que el rescate histórico tiene ese valor que es fundamental sobre todo para salir del lugar de víctima. Concebimos un feminismo que tiene trayectoria por más que muchas compañeras no se hayan considerado feministas. Lo tiene y le da sustento y base ahora que hablamos de un fútbol feminista con mucha mas contundencia. Lo entendemos feminista desde una conciencia de clase. No es lo mismo jugar en algunos barrios que en otros. Las presiones de que lo hacés con una conciencia política porque no te alcanza sólo con jugar, te das cuenta de que es algo que va mucho más allá, una manera de expresar libremente tu cuerpo en un territorio tan tremendo como es una cancha de fútbol que siempre nos fue negado y una conciencia de género por esa compañera que tenés al lado. Es un lazo que se construye con esas compañeras que es inmenso y que no va para atrás. El mejor recuerdo que tengo de cuando jugaba es el vínculo con las compañeras porque no jugábamos por plata, no jugábamos por contrato, ni por nada material, ni tampoco por un sentido de pertenencia a los clubes que militábamos. La pertenencia era el vínculo con la compañera y este libro pone en valor eso. Esto que decimos en la canción “luchar con la compañera les gusta a usted”, bueno creo que va por ahí.

Mónica Santino, Tamara Haber y Julieta Ossés 

En Argentina y en el mundo, los ídolos del fútbol siempre fueron varones. En este libro nos traen un montón de otras astros del fútbol, que hicieron historia, que tienen una habilidad increíble con la pelota, pero que no son conocidas por todas las personas. Hablar de ellas es traer memoria, y tenerlas presente para el futuro ¿Pensaron en esto cuando lo escribían?
Julieta: Sí una de las cosas que siempre conversamos y que traen mucho las pioneras es no haber tenido la posibilidad de conocer a quienes antecedieron. Vivieron la soledad de jugar siempre con sus hermanos o vecinos varones y no pudieron tener referentes en el fútbol. Este libro aporta algo pero hay muchas otras cosas por hacer. Entre pares se tenían mucha admiración y se nombran, se repiten los nombres.

En el libro mencionan el trabajo de los medios a la hora de fomentar ciertos estereotipos en torno a la mujer, sus habilidades, la sexualización de siempre. En gran parte, eso creó un sentido para la sociedad y lo que piensa sobre las futbolistas  ¿Qué análisis hacen sobre esta situación? 
Tamara:  En principio nosotras quisimos mostrar lo difícil o la poca cobertura que había en los medios sobre el fútbol femenino. Nuestro principal material de trabajo fue la historia oral y los archivos privados de las compañeras que habían resguardado en sus casas. Eso nos parece importante contar porque tiene que ver con la invisibilización, con la poca relevancia que se le estaba dando a este tipo de cobertura, cuando reconocemos a través de las biografías de las personas que hay más de 100 años de fútbol femenino en el mundo y en nuestro país. Y segundo cuando aparecían notas en los medios eran notas de color, eran una burla, había como una especie de puesta en escena de la mujer jugando al fútbol y eso para las pioneras lo veían como una posibilidad de jugar a la pelota y no la desaprovechaban y demostraban en la cancha sus habilidades, trayectorias y capacidades futbolísticas en contra de los estereotipos que trataban de reforzar los medios. Ahora se piensa distinto, pasó un montón de agua debajo del puente y sobre todo por los movimientos feministas. Hay toda una historia que recuperar, hoy nos vemos parte de un engranaje histórico. Falta un montón pero está avanzando esta marea que apunta a transformar los estereotipos de género.

La Selección Argentina en la inauguración del Mundial Femenino México 1971. Archivo personal Betty García

Leyendo este libro nos damos cuenta que hay situaciones que aún se repiten en el ámbito del fútbol. Teniendo en cuenta toda la información que pudieron recabar para este libro ¿Cuál es su análisis entre ese pasado en donde se veía como algo casi imposible y el presente? 
Mónica: No está todo conquistado. A pesar de los avances inmensos que hemos logrado los últimos años, hay cuestiones culturales que todavía persisten. Para nosotras la cancha y el fútbol en particular es un escenario brutal de las brechas de género y muestra desde qué lugar se construyeron las masculinidades y las feminidades. Todo eso está siempre en tensión, hay una cantidad de preguntas donde el deporte del fútbol es un prisma muy interesante para ver las fortalezas del patriarcado, sus flaquezas y sus grandes mentiras donde estuvo construido. Por eso se nos hace un lugar de lucha que abrazamos. Estamos convencidas que deconstruyendo el fútbol daremos un gran avance en erradicar esa violencia de género. Vemos a pibas empoderadas en los barrios, vemos una forma de militancia que está conectada con el poco drama, entra en juego el cuerpo y es un montón. Vemos cómo se paran a jugar sobre ese derecho que nos negaron siempre, durante siglos, porque nos dijeron que la actividad física estaba ligada a lo estético. El machismo subsiste con el profesionalismo que estamos disfrutando, hay dirigentes que ponen palos en la rueda para el desarrollo del fútbol femenino, comentarios por lo bajo, muchísima menos inversión en dinero. La lucha la tenemos muy clara, el fútbol y el feminismo se unieron y no deben separarse más.

¿Qué creen que hace falta en cuestión de políticas públicas para que el deporte tenga una perspectiva de género y que incluya a todes? 
Julieta: Si bien se avanzó mucho, hoy tenemos la semi profesionalización, que falta avanzar un montón en ese sentido, pero fue un paso importante. Tenemos a veces la posibilidad de que algunos equipos jueguen en su cancha y no en las auxiliares, eso está sucediendo de a poco, pero los horarios en los que jugamos no son los que juegan los masculinos. Hay varios aspectos que hacen que el fútbol sea el deporte más popular de nuestro país, pero lo cierto es que hoy en día lo más visto es el masculino. 
Mónica: No hay todavía esa estructura establecida para las mujeres y disidencias en los clubes. Entonces es muy difícil que una niña que desea ser futbolista sea alojada, considerada deportista y pueda crecer como profesional. Se vienen repitiendo casos de niñas que se quedan sin jugar porque las hacen jugar de manera mixta y cuando llegan a cierta edad la liga ya no acepta fichajes, esto sucede en todas las provincias. Para mirar para adelante es importante darle una vuelta de tuerca a eso. Y tenemos que pensar en una liga mucho más federal de la que tenemos. Cuando salimos del AMBA nos encontramos con ligas de mujeres poderosísimas, en general lideradas por mujeres, por montones de compañeras jugando. Pensar una liga nacional no sería ningún disparate. La generación dorada no salió de un repollo, sino de una liga nacional de básquet. Quizás una política pública en ese sentido vendría bien, como también pensar la educación física de manera mucho más integral atravesada por la Educación Sexual Integral.

Participan ustedes y muchas futbolistas en el Encuentro de Mujeres ¿Cuáles son las discusiones dentro del futbol feminista?
Mónica: En los encuentros estamos hace un montón, pero de manera oficial el primer taller que hubo dentro del cronograma fue en Trelew en el 2018. Ese encuentro le dio origen a la coordinadora de fútbol feminista, ahí conviven un montón de espacios feministas de los clubes, periodistas, directoras técnicas, jugadoras, cantidad de compañeras que orbitan alrededor del futbol. Antes de eso lo que existía en el encuentro era un espacio de mujer y deporte en los talleres oficiales. Nosotras en San Juan en el 2013 empezamos a hacer algo que era contratalleres: cuando los talleres terminaban armabamos un torneo de fútbol totalmente autoconvocado, cualquier compañera podía venir a jugar en una canchita en un espacio público, la que tenía equipo venía con equipo, era poner dos arcos y que las compañeras fueran pasando y después de jugar ponerle una reflexión a eso. Lo seguimos haciendo en el 2014 en Salta, en el 2015 en Mar del Plata, en 2016 en Rosario, en 2017 Chaco y desembocamos en Trelew. Creo que fue una manera de empujar, porque empezaron a haber organizaciones de otros lugares, en Córdoba “Abriendo la cancha”, en Santa Fe “Las Martas”, también compañeras de la Patagonia. La verdad que lo que fue pasando con el fútbol de mujeres en los encuentros fue enorme, fue como una gran cola que nos hizo desembocar en La Plata, formando parte de la marcha de casi cinco cuadras de columnas, era un montón. Eso habla a aguas claras del ingreso de la cuestión deportiva a la agenda del movimiento de mujeres y el feminismo y en particular del fútbol. Es algo que cuando yo era más joven era impensado. Ninguna feminista se acercaba al deporte o lo podía mirar de alguna manera, menos el fútbol que era tan de hombres que no valía la pena poner la mirada ahí, era despreciado. Me parece que es un vuelco muy interesante que se da y ya es intergeneracional. Se da un cruce, la fuerza de las pioneras que venían de antes con las pibas que empiezan a jugar al fútbol porque son feministas y lo encuentran como un espacio de liberación.
Tamara: Discutimos de manera permanente. Una parte tiene que ver con la semi profesionalización del fútbol, no consideramos que esto sea una conquista del 2019, fue la consolidación de los derechos y una avanzada en un contexto en el que el país estaba en retroceso de derechos y estábamos defendiendo los que podíamos. Gracias a la marea feminista de estos años, el fútbol feminista pudo avanzar en derechos pero eso es apenas el punto de partida, no el de llegada. Además, la discusión que estamos dando tiene que ver con las formas de hacer fútbol. No queremos replicar las maneras que resuelve el fútbol masculino, mercantilizado, individualista y exitista. Me imagino que todas pensamos y ponemos el ojo en qué es lo que no queremos reproducir con la pelota. Jugar significa potenciarse individualmente, potenciarnos colectivamente, pero al mismo tiempo sin renunciar a la posibilidad de competir, porque eso te da la posibilidad de profesionalizarte. Quizás pensar si existe un modelo de fútbol mixto. Es muy vasto el horizonte de discusiones. Las compañeras de equipos de fútbol que están en las comisiones de género de sus clubes están dando debates muy interesantes y conquistando, por ejemplo, protocolos en contra de las violencias, y están consiguiendo dentro de los clubes instancia de género para que dentro de la cancha y dentro de las prácticas deportivas de sus clubes también esté la perspectiva de género. Además la conquista de espacios es muy importante para poder jugar. En la ciudad de Buenos Aires hay un déficit muy grande. Cada piba que está jugando a la pelota lo está haciendo gracias a que está yendo todos los días a una cancha pública y disputa territorialmente con varones que se creen dueños. No todas las compañeras tienen la posibilidad de jugar en una cancha. 

¿Cómo ven al futuro del fútbol femenino?
Mónica: Yo soy muy optimista porque creo profundamente en toda esta militancia que ocurre alrededor del fútbol. Es una lucha que tiene montones de sentidos y que tiene claro dónde están los enemigos. Tuvimos cambios que fueron impresionantes en los últimos tiempos, que las más viejas pensamos que jamás lo íbamos a ver. Cada vez que veo una niña de 5, 6 años con ganas de jugar a la pelota en la Villa 31 y ahora a diferencia de hace 15 años viene acompañada por la familia, vestida íntegra de fútbol, botines, short y camiseta y hay una expectativa por verla jugar, me llena de esperanza. Escuchar jugadoras muy jóvenes que quieren ser directoras técnicas, escuchar jugadoras más grandes reclamando que los cursos de directoras técnicas sean mejores, porque son malos y muy atravesados por el machismo. Estoy llena de esperanza y muy orgullosa de lo que se consiguió hasta acá.

¿Cómo les gustaría que se reciba este libro?
Julieta: Recuperar la historia, visibilizar, hacerla nuestra de la historia del deporte más popular de la Argentina, es una reparación. Poder mover alguna fibra que haga que tengamos ganas de seguir buscando, ya sea con el cuerpo o leyendo y buscando más información. Falta muchísimo por seguir escribiendo también. Cada vez hay más pibas que juegan.

*El jueves 12 de mayo a las 18 las escritoras presentarán y el libro en la Feria del Libro, Pabellón azul, Stand 330.

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