El paso del diablo: la huella de los vencidos

  Fuego en el pecho (…)
y la noche se llenaba de chirridos.
Los dueños de la tierra. David Viñas.

La novela El paso del diablo del escritor chileno Pavel Oyarzún Díaz, publicada recientemente por la Editorial IPS, da cuenta de las horas que separan la asamblea de un grupo de huelguistas en 1921 y su huida a caballo por Santa Cruz hacia Chile. A cien años de la Patagonia Rebelde, este libro rescata un instante que no había sido narrado por Osvaldo Bayer. El autor nos relata la persecución de los soldados del 10 de caballería al último núcleo anarquista, liderado por el gallego Antonio Soto. Leemos estas páginas como un homenaje, como una búsqueda de poner voz donde tanto tiempo la historia oficial dejó silencio. 
Nos enfrentamos, según el escritor Luis Sepúlveda en el prólogo, a una narración pura y dura que hace visible la lucha en el Sur de nuestro país.  El ritmo del relato se entrelaza con la respiración de los personajes. La montaña y la llanura se hacen visibles en el trote de los hombres que huyen del muro de los fusiles. Iban con la muerte en los talones, nos dice el historiador Luis Philemon Ibarra en una entrevista con Ernesto Zippo. Los lectores sentimos el aliento en la espalda de los que solo buscan mancharse las manos con sangre. Sentimos el precipicio y las palabras rebeldes de la juventud que se juega el pellejo. Leemos agazapados sobre el terreno de la escritura. La palabra se vuelve arma, ponemos el cuerpo, para sobrevivir a los verdugos. La cadencia en cada capítulo, nos introduce en las pupilas de los extremos. Escuchamos las voces de la resistencia, pero también las estrategias de los cazadores tras su presa. 


Las imágenes de cada tramo aparecen como diapositivas. Las descripciones construyen un cuadro que va impregnándose del movimiento que realizan estos hombres para vencer a la muerte. Estas fotos están acompañadas de las ilustraciones de Iara Rueda, quien termina de retratar el paisaje al inicio de cada capítulo. Un trazo oscuro que juega de telón de fondo del cielo nocturno, del frío extremo y la adrenalina que se desprende del texto. 
El paso del diablo nos cuenta la historia a contrapelo, como decía Walter Benjamin. Miramos hacia atrás y encontramos los destellos de los pasos que habitaron nuestra Patagonia; esos que relampaguean sobre nuestro presente cada vez que ocurre otra injusticia. La Literatura, una vez más, toma la voz de la denuncia para rescatar de la Historia a los olvidados, a los enterrados, a los fusilados, a los de este lado de la trinchera. 
¿Por qué los vencedores quieren borrar a los vencidos? se pregunta Cecilia Rodríguez. Para que siempre tengamos que empezar de cero, como si no hubiera experiencia histórica acumulada, sentencia. Una frase que resume lo que el poder ha hecho con las mujeres, hombres y diversidades a lo largo de los últimos siglos. Solo apenas algunas horas de ese silencio, se puede leer en esta novela. Acaso una muestra de toda la sangre derramada que falta narrar. 

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