Fabian Tomasi, no te olvides de mi

A dos años de la muerte de Fabián Tomasi, luchador contra los agrotóxicos, que falleció producto de haber trabajado durante años en tareas de carga y bombeo en una empresa de aplicación aérea.

Por: Patricio Eleisegui

“En serio te digo”, remarcó. Sonreí. “No es en chiste: no te olvides de mí”. Detrás de nosotros el ida y vuelta de la gente desalojando la sala. “¿Cómo podría?”, respondí. “Vos y yo estamos unidos para siempre”. Me observó con esa expresión severa pero empapada de agradecimiento que, después, le vi en otras oportunidades. Mirada a través de un vidrio turquesa sobre el que acaba de rebotar algo de llovizna. Esos ojos. Sus ojos.

Lo vi alejarse, junto al amor hecho sostén de Nadia, su hija, rumbo a la salida del Centro Cultural Borges. Acá, en Buenos Aires. Un rato antes habíamos concretado la presentación debut de “Envenenados”, el libro de investigación que marcó mi primer acercamiento a la problemática sanitaria derivada del uso de agrotóxicos en la Argentina.

Miércoles 26 de marzo de 2014. Sin que él lo supiera, y yo mucho menos, ese paso inicial activaría un derrotero de batallas que nos vincularía a lo largo de los años. Con los matices que distinguen a las amistades construidas a partir de un accidente o casualidad. En ese transcurrir hubo mucho que no se habló, que no nos confesamos, porque así tenía que ser. Dos años.

Ahora, este lunes. Encandilado sigo, como en nuestros primeros intercambios. Vuelvo a verlo bajar apenas la cabeza, ese gesto de preparación del argumento, para después soltar el diagnóstico perfecto acerca de por qué nos debemos un mejor mundo. Lo veo marcar una senda para nosotros, altruista de alma permanente. Lo escucho. Aprendo. Intento. Y me digo, desde el silencio que muchas veces elijo cuando vuelvo a él, a sus espacios y registros: que el devenir no sea excusa para perder una sola de las palabras que supo compartir.

Presente en el presente, guía hacia el futuro. Mientras cometo errores como cada quien, espero estar cumpliendo de alguna forma con aquello que me encargó en 2014. Hoy, dos años después de iniciado su viaje a través de los tiempos, hago compartido aquel pedido: por favor, no se olviden de Fabián Tomasi.

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