Ganamos esta ley y vamos a defenderla

Foto: Ojo Nómade

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Por Zuleika Esnal

“Estas pañuelo verde que esperen nomás, si total ya no se van a morir”, dijo una enfermera.
Aun siendo legal, seguro y gratuito muchísimas personas son recibidas de este modo a la hora de decidir practicarse un aborto en todo el territorio nacional.
Esto pasó en Río Cuarto pero podría ser en cualquier sitio:
Para empezar las reciben diciendo “Hola mami”. No soy mami, ni lo quiero ser.
“La enfermera ni siquiera se puso guantes a la hora de sacarme sangre. El médico que me hizo la ecografía quería obligarme a mirar el monitor, lo llamaba “bebé” y hasta me dijo la posible fecha de parto sin mi consentimiento.
Yo miraba el techo pensado ‘Basta, dejame en paz’. Después supe que hay otras a las que obligan a oír los latidos”. Esta chica pidió no dar su nombre. “Es que no se lo conté ni a mi familia”.
Muchas me escriben pidiendo ayuda a escondidas como si fueran delincuentes y no ciudadanas con derechos.
—Zule estoy desesperada, ¿adónde puedo recurrir?
— AL ESTADO. Tiene la obligación de protegerte aunque pretendan que creas lo contrario.
El 24 de enero de 2021 entró en vigencia la ley 27.610 de aplicación OBLIGATORIA EN TODO EL PAÍS que dice que las mujeres y personas con otras identidades de género tienen derecho a interrumpir su embarazo hasta la semana 14, inclusive sin tener que explicar los motivos de su decisión, y sin embargo SE NOS SIGUE PIDIENDO EXPLICACIONES.
Siguen hurgando en nuestra intimidad y juzgando nuestras decisiones.
Aunque todas las personas tienen derecho a la atención post aborto, más allá de si se produjo en las situaciones previstas por la ley, siguen asustando a la gente con sus mentiras y su saña hablándoles de raspajes que les vaciarán el útero y que para ser más efectivos se deben hacer sin anestesia.
Antes de preguntar ¿Pero cómo te vas a creer eso? Les pido que recuerden que el señor Abel Albino, MÉDICO, aseguró durante su exposición en el Senado que el semen traspasa la porcelana y el preservativo no protege. Y que la senadora Silvia Elías de Pérez trató al síndrome de Down como una enfermedad incurable y hubo que explicarle que no se considera una enfermedad, sino que es un síndrome.
Que a las personas gestantes nos compararon con marsupiales y perritas en adopción.
Que llaman madres a niñas de nueve años perpetuando el consentimiento a la violación y le dicen “milagro de la vida” a lo que es lisa y llanamente tortura: forzar a las personas a gestar y parir.
La ley dictamina que tengo derecho a recibir un trato digno y respetuoso de mi autonomía pero me atienden sin guantes, que debe garantizarse mi privacidad en la consulta pero gritan mi apellido en la sala de espera acompañado de la pregunta “¿Venís por el aborto, no?”
Hipócritas que predican la vida deseándonos la muerte.
Psicópatas de rosario y padre nuestro.
Mafiosos que se creen por encima de la Constitución.
Ingenuos que creen que van a lograr adoctrinarnos.
No, querido.
Ni pudieron antes, ni van a poder ahora.
El aborto es un derecho.
LO VAMOS A HACER VALER.

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