Jóvenes de Andalgalá a Alberto Fernández: “Bajen las máquinas de nuestro cerro”

Foto: Asamblea El Algarrobo

Foto: Asamblea El Algarrobo

“Nos gustaría tener la posibilidad de elegir Andalgalá como nuestro lugar donde vivir, estudiar y en un futuro tener nuestra familia, o no”. Lo dicen jóvenes de esta ciudad al centro-norte de Catamarca en una carta al presidente Alberto Fernández. Allí explican los motivos de la histórica oposición de la comunidad al proyecto minero MARA (Minera Alumbrera – Agua Rica) de la canadiense Yamana Gold y le reclaman que se ponga de su lado en defensa del agua y el bienestar de los habitantes.

Por Valeria Foglia | @valeriafgl

“A nosotros nunca se nos consultó con respecto al tema”, explica a Revista Sudestada Albana Matesich (19), una de las jóvenes que participó en la elaboración de la carta. “Nunca se nos escuchó ni se nos dio la oportunidad de opinar. Tenemos todo el derecho de vivir en un ambiente sano, y estas empresas multinacionales instaladas acá nos lo están quitando”. 
Aunque el propio gobernador Raúl Jalil (PJ) habló de la necesidad de “audiencias públicas” y “consenso social” para avanzar en la explotación a cielo abierto, los jóvenes andalgalenses aseguran que se están vulnerando sus derechos humanos y exigen que “bajen las máquinas de nuestro cerro”. 
Once años y más de 600 “caminatas por la vida” después, el drama de Andalgalá sigue abierto gracias a la complicidad estatal, Gobierno tras Gobierno, con la multinacional canadiense, aun ante la flagrante violación de la ley general de ambiente, la ley de glaciares e incluso la Ordenanza 029/2016 que prohíbe toda explotación minera en la cuenca del río Andalgalá.
Dicen que no se trata solamente de la lucha de un pueblo contra una empresa extranjera, sino también contra “sus supuestos ‘representantes’”: hasta los propios informes que presentó la minera ante el Gobierno catamarqueño reconocen la existencia de glaciares y ambiente periglaciar, ya afectados en la etapa de exploración que autorizó el Ministerio de Minería provincial.
Pero los favores estatales a Yamana Gold no acaban ahí, denuncian los jóvenes: el Gobierno provincial dio visto bueno al consumo de 7. 300. 000 litros de agua por año al proyecto MARA, lo que afectaría directamente al río Andalgalá y otras fuentes de agua para comunidades de Catamarca y Tucumán. ¿El uso? “Ablandar la tierra” que planean perforar. 
Con la emergencia hídrica declarada en diciembre y ante los desafíos climáticos por delante, la apropiación de este bien común no perjudica solamente el consumo humano, sino también la agricultura, actividad de subsistencia en una región donde se cultivan nogal, membrillo y vid, y se producen conservas vegetales, aceite de oliva y dulces. “Hay mucha escasez de agua por el uso continuo de la empresa en el cerro. Nos están agotando nuestra fuente vital”, explica Albana.
Pero no solo está en juego el agua en Andalgalá: también el aire libre. El polvo en suspensión ocasionado por la perforación de al menos once pozos y la destrucción del cerro a solo 16 kilómetros del pueblo también es señalado con preocupación. Algunos de sus efectos ya se sienten con las obras de exploración: “Hay muchísimo polvo y tierra en el ambiente”, dice la joven activista. 

Ilustración: Luciana Guerrero
Ilustración: Luciana Guerrero

Esta generación que hoy reclama por su futuro ante el presidente se formó al calor de la lucha y la resistencia de sus familiares a los planes megamineros. Hace poco empezaron a organizarse en un grupo de adolescentes y jóvenes en defensa del agua. Así lo expresa Albana: “Puedo decir con mucho orgullo que formo parte de esta nueva generación de la lucha. Prácticamente me crié en las intervenciones de El Algarrobo. Era una niña cuando empecé a ir con mi madre, mis abuelas y mis hermanos. Toda mi familia está en contra de las empresas estas que nos vienen a romper todo”.  
Hoy denuncian que en Andalgalá sufren “una dictadura minera”. Desde la brutal represión del 15 de febrero de 2010 a la fecha siguieron las amenazas, la persecución, los allanamientos y las detenciones, como las que ocurrieron en abril de este año, cuando Policía y fuerzas especiales irrumpieron violentamente y provocaron destrozos en domicilios, deteniendo a decenas de activistas de la Asamblea El Algarrobo tras una de las caminatas por la vida. 
Desde diciembre de 2020 la comunidad catamarqueña estaba en alerta: un fallo de la Corte provincial declaró la inconstitucionalidad de la Ordenanza 029/2016, mientras Yamana Gold se asociaba con Minera Alumbrera para usar sus viejas instalaciones, por lo que Agua Rica empezó a llamarse proyecto MARA. En marzo El Algarrobo emprendió bloqueos informativos en los caminos y recrudeció el hostigamiento policial. 
El pueblo de Andalgalá no está solo, como lo hizo saber el enorme apoyo que reunió a nivel nacional e internacional. Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel, el Frente de Izquierda Unidad, Raly Barrionuevo, Ricardo Mollo, científicos del Conicet, organismos de derechos humanos y asambleas socioambientales de todo el país, entre otros, se solidarizaron con su causa. También la ONG canadiense Mining Watch. Ahora “la idea es que el comunicado llegue al presidente”, cuenta Albana, que celebra que mucha gente lo haya compartido en redes sociales. 
Desde su asunción, el Gobierno de Fernández ha sido duramente cuestionado por comunidades cordilleranas y organizaciones socioambientales por su inocultable agenda extractivista. En Mendoza, San Juan y Chubut se ubicó del lado de las multinacionales, y durante la campaña electoral ya se había reunido con Yamana Gold. Con su Plan Estratégico Minero apuesta a lo que denominan “minería sustentable”, que para las asambleas de vecinos y vecinas es simplemente un oxímoron, habida cuenta del consumo exorbitante de agua, los químicos contaminantes que utiliza y la voladura de cerros que conlleva. 
Consultada sobre si funcionarios del Ministerio de Ambiente los contactaron, Albana fue categórica: “No recibimos ninguna respuesta aún. Ojalá que alguna vez la recibamos, ya que siempre se nos da la espalda. Genera muchísima bronca porque es gente que ni siquiera sabe la condición en la que está nuestro pueblo y la contaminación a la que estamos o podríamos estar expuestos. Es un acto inhumano. Rogamos que mucha gente conozca lo que nos pasa”.

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