“Hay que llenar a los medios de voces disidentes”

Desde septiembre del 2020 rige en el país el Cupo Laboral Travesti Trans en el sector público, que garantiza un mínimo del 1% de la totalidad de cargos y contratos para personas del colectivo. Sin embargo, en los medios de comunicación sigue faltando la presencia del colectivo travesti-trans

Por Camila Brizuela 

Alejandra Malem es una de las pocas periodistas trans que trabajan para un medio televisivo de alcance nacional. Ella hoy forma parte del programa “Esto Recién Empieza”, en C5N y también del programa “Rompiendo Moldes” en Radio 10. Además, es Jefa de Géneros y Diversidad de la Defensoría del Pueblo. “Trabajar en C5N y en Radio 10 es algo impensado, es un sueño cumplido pero sobre todo es un sueño colectivo e individual, por supuesto”, declara Malem en diálogo con Revista Sudestada.

 La periodista recuerda que lo que más le gustó del puesto en C5N fue cuando habló con el gerente de noticias Nicolás Boccaccio y le propuso hacer periodismo general, y no solamente de género. En este sentido, Alejandra afirma que les periodistas trans, con su formación académica, pueden hablar de los temas para los que están informades: “es corrernos de ese estigma de que las minorías solamente podemos hablar de minorías, sin comunicar sobre todo lo que nos creamos capacitades”.

Alejandra Malem

Malem reconoce que existe una gran movida en los medios no hegemónicos de comunicación y en los medios locales, provinciales y regionales que le dan participación a las disidencias identitarias. Pero aún así, ella sostiene que todavía falta llegar a la totalidad de los medios, aunque cree que eso puede venir con el cambio generacional que se está dando: la caída de un paradigma donde antes les trans eran el producto de la burla, el chiste o servían solamente para adornar un sketch, un set de televisión o un estudio de radio, como sujetos ligados al humor. 

La formación periodística de Alejandra comienza en Rosario con su participación en algunos medios autogestivos y luego continúa en Buenos Aires. Allí trabajó en la redacción de una radio, al mismo tiempo que transcurría su proceso de transición, hasta que llegó a escribir en un medio digital. Cuando Malem planteó la necesidad de cambiar su identidad, “de manera directa o indirecta, me invitaron a que me retirara”. 

Alejandra sintió discriminación en los medios, al menos en ese momento cuando aún no se hablaba de la identidad de género, por eso siempre remarca el valor de los espacios que toman voces disidentes, porque según ella, las pocas que hay, es necesario valorarlas. La violencia laboral está ligada al desconocimiento y los medios no están ajenos a esa agenda social. “Afortunadamente y con los cambios políticos y culturales, las cosas fueron cambiando pero los latigazos en el cuerpo, las historias y las marcas quedan y eso es lo que te hace mucho más fuerte”, dice.

A la vez, todavía las temáticas que involucran al colectivo LGBTIQ+ no se encuentran instaladas en la agenda mediática. En este sentido, Alejandra afirma que cuando sí aparecen, muchas veces son abordadas de manera errónea, y por eso ella cree que tiene que haber un apoyo a los medios para la deconstrucción, a partir de una formación con perspectiva de género. Malem, desde su rol dentro de la Defensoría del Pueblo, trabaja en estos temas porque entiende la urgente necesidad de tratar la temática de inclusión laboral en medios y también la capacitación de género para periodistas y productores.

Si bien la periodista reconoce que existe una demanda social, sobre todo en las redes sociales, que intenta visibilizar la temática y la problemática del colectivo, todavía falta que se traslade a los medios masivos de comunicación. De todas maneras, ella confía en que falta poco tiempo para instalarlos en la agenda mediática y también para que cada vez sean más los espacios ocupados por elles. Para eso, según Alejandra, es importante también el rol del Estado, como ejecutor de políticas públicas para que marque la tendencia que permita abrir el espacio a las minorías en su conjunto.

“Más que lo que decimos, es importante que lo digamos, para que nuestros cuerpos se expongan y nuestras voces se visibilicen”, concluye Malem para afianzar ese lugar en los medios, y agrega: tenemos que llenar de nuestras voces la hegemonía heteropatriarcal, heterosexista y heteronormativa que bajan los medios de comunicación, para así militar nuestras causas. 

Alejandra, quien se autodefine como periodista transfeminista, apuesta a un futuro prometedor con la inclusión en los medios, a partir de la llegada de las nuevas generaciones a la gerencia mediática. Ella sostiene que son elles quienes van a pugnar por la inclusión de todas las minorías, para ocupar roles importantes tanto en la comunicación como en los roles de producción de noticias.

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