Hernán Casciari: “No hay que tenerle miedo a ninguna palabra”

Hace unos días se supo la noticia de que la Escuela Normal Superior Sarmiento de la provincia de San Juan suspendió al docente Juan Nicolás Esquibel por leer una versión del cuento “Canelones”. El profesor se comunicó con el autor para solicitarle ayuda ante la terrible situación que comenzó a vivir, no solo en lo laboral sino en su vida privada. En Neuquén se vivió una situación similar con el libro “Cometierra” de Dolores Reyes. La realidad nos invita a una reflexión profunda sobre la censura a ciertas temáticas en los contenidos en las escuelas, y si bien el foco en estos casos se puso ahí, en cómo de una mamá o un papá escandalizado se llega a la suspensión y/o al acoso a un docente, los responsables del sistema educativo de la institución como así también del Ministerio de Educación de la provincia, deciden suspender a este profesor que luego de leer un cuento, generó el interés en lxs pibxs para que al llegar a sus casas busquen por internet el texto completo. Desde Sudestada nos comunicamos con Hernán Casciari que entre otras cosas nos relata de manera cronológica lo que fue sucediendo en San Juan, y nos cuenta de un nuevo proyecto muy interesante que a raíz de esto desde Orsai ya están llevando a cabo.

Por Jorge Ezequiel Rodríguez

¿Cómo te enteraste y qué sentiste cuando sucedió todo esto?
Inicialmente me llamó el profesor para pedirme ayuda, me dijo que estaba en una situación de desprotección de su vida privada. A mí me preocupa más lo que pasó con los medios de comunicación locales de San Juan que lo educativo. Voy a contarlo cronológicamente. Un profesor, Juan Nicolás Esquibel, leyó un resumen de un cuento mío, “Canelones” en una escuela de chicos de 2° año, un cuento que incluso leí en Telefé. A uno de esos pibes le interesó mucho el cuento, leyó en su casa la versión original, y esa versión que vale aclarar que es apto para todo público, tiene tres “malas palabras”. La mamá lo encontró leyendo eso, le preguntó de dónde lo había sacado, el chico le respondió que se lo dió el profesor, y la mamá se fue a quejar al colegio. El colegio, en vez de preguntarle ¿Qué pasa señora?, leer el cuento con ella, y que se vuelva a la casa un poquito más educada, eleva la denuncia al Ministerio de Educación, donde tampoco leen el cuento, y continúan con una jueza de menores, y cuando llega a la jueza que pregunta si había un profesor pervertido en la Escuela Normal, la prensa rancia, conservadora, sucia, empieza a titular “Un profesor pervertido les lee contenido sexual a sus alumnos”, y entonces en este teléfono descompuesto, empieza a suceder que otros padres de esa misma aula dicen “¿cómo hay un profesor pervertido?”, se alínean con lo mediático, la prensa se da cuenta que el tema funciona muy bien, y comienzan a buscar en las redes del profesor algo que tenga que ver con lo sexual, lo investigan, y encuentran un video de stand up sobre homosexualidad, que era de cuando este hombre tenía 17 años. Esto pasó en el transcurso de tres días por la sola razón de que el sistema educativo fue incapaz de crear un protocolo para atajar a una persona que viene a quejarse por la palabra “culo”. Juan Nicolás se comunica conmigo, yo de entrada le digo que si salía a hablar de esto iba a tomar otra dimensión mediática, porque quizás lo que él quería era bajar la espuma, y me pide ayuda porque no podía salir de la casa y lo podían echar del colegio. Hasta ese momento lo habían suspendido hasta que se llevara a cabo una investigación, todo por la palabra “culo”. Me comuniqué enseguida con la rectora del colegio que también me pidió ayuda porque decía que no podía hacer nada, que ya estaba todo en manos del Ministerio de Educación. Es decir que la rectora se dio cuenta después de que había patinado. Me comuniqué con la Ministra de Educación, y para graficarte la charla, cuando la subí a mi blog, en twitter puse “escuchen esta charla que es bastante surrealista”. Tomé la decisión de no dar opinión ni de hacer una editorial. Inmediatamente después de que esto circulara, me llegaron un montón de mensajes de profesores y profesoras de nivel secundario de asignatura narrativa, diciéndome “a mí me pasa lo mismo”. Que siempre un papá o una mamá se queja y que a raíz de esa queja al docente se lo suspende, lo apartan, pero sobre todo obstaculizan el proceso creativo. Y todos me manifiestan que se sintieron absolutamente solos. 

Hace unos días sucedió algo similar con un libro de Dolores Reyes
Sí, y lo que pasó sale porque esto tomó repercusión en los medios. Este tema no estaba instalado, no se hablaba de qué hacemos cuando viene una persona escandalizada a quejarse en la escuela por un contenido, por qué no hay un protocolo, por qué no se les explica el porqué del texto, lo que significan las palabras, explicarles que no hay que tenerle miedo a ninguna palabra, a ningún libro. Y como en Orsai somos muy rápidos con la relación con la comunidad y con la cuestión tecnológica, nos propusimos inmediatamente abrir una plataforma para todos los profesores y profesoras de escuelas secundarias de asignatura narrativa, para que ya puedan registrarse durante el mes de  julio, y empezar a trabajar con nosotros.Y es lo que estamos haciendo, utilizando todo este maremoto mediático. Ya hay más de dos mil profesores registrados. Vamos a hacer esto durante las vacaciones de invierno, que es cuando ellos tienen más tiempo, crear un foro interno, generar un diagnóstico cuando pasemos los cinco mil, plantear no solo esta problemática que no estaba visibilizada, sino saber cuántas problemáticas existen, cómo vamos a ayudarnos entre todos, tratar de crear un protocolo para esto, para lo otro, concursos para estudiantes secundarios de todo el país. La base de datos que se está generando es tremenda. Y nos cuentan que nunca desde el ámbito público ni privado los llamaron por una base de datos. Y esta ya es la más grande de Argentina. No entiendo cómo no sucedió antes. Hace 20 años que tenemos internet, cómo no se hizo algo para nuclearnos, profesores, escritores, gente que tiene ganas de hacer algo. Nunca pasó, pero está pasando ahora. Y vamos a trabajar mucho. Los invito de hecho a quienes quieran sumarse a entrar a educacion.orsai.org
Sobre lo que pasó lo importante no es centrarse en el por qué, sino en la solución. Y la solución no tiene nada que ver con el cuento, con el “culo” o la “teta”. Hay que pensar qué hacer con esa persona que viene a quejarse escandalizada.

Sobre Orsai, tus libros, y la autogestión ¿cómo se mantiene hoy el proyecto con el agravante del aumento constante del papel y la situación económica?
Lo del aumento pasa en todos los ámbitos, no es un problema solo de las editoriales autogestivas. La verdad es que nosotros tenemos mucha suerte porque al ser autogestivos podemos tomar decisiones rápidas, cuando más o menos nos enteramos que puede haber escasez de papel, entonces compramos mucho y lo congelamos. Yo no compro dólares, compro papel. Y esto también es parte del aprendizaje. Lo que nos pasa es que no tenemos miedo a que algo no funcione.

¿Cómo ves a la literatura actual?
Hace muchísimo tiempo que no leo. Sí entiendo que el mercado hoy es femenino, y no es masculino, eso lo tengo clarísimo. Me da mucha ternura el varón miedoso, porque hoy las mujeres pueden decir lo que se les antoja y el varón cree que no. Escriben con cagazo y entonces no escriben buenos textos. Los volverá a ver en algún momento, pero lo más interesante hoy es la literatura femenina.

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