Jorge Fandermole: “El lenguaje es un campo de batalla”

Imagen: Guillermo Turin Bootello

La música nos marca y acompaña, nos atraviesa desde diferentes lugares, nos identifica, nos interpela, nos conmueve, nos inspira. Hay artistas que van dejando huellas desde aquel primer momento en que la canción se destapa y te aparece para que ya nada sea igual. Este cantautor santafesino, de los más grandes referentes de la música popular argentina y latinoamericana, es uno de ellxs. 

Por Jorge Ezequiel Rodríguez

Desde Sudestada nos comunicamos con Jorge Fandermole que entre tantas cosas nos cuenta sus inquietudes, las búsquedas, sentimientos, nos habla del compromiso, del presente de la música, la visión de la realidad, incluso sobre sus sueños personales y colectivos.

¿Qué significa la poesía en tu vida? 
Pude acceder a la intuición de la poesía por las canciones antes que por la literatura, como creo que le ocurre a la mayoría debido a la popularidad del cancionero como expresión cultural. Ese lenguaje múltiple de letra/música fue el origen de las primeras imágenes poderosas y emocionantes, que luego pude asumir como experiencias transformadoras. Con el tiempo me di cuenta que la poesía no es solamente una particular disposición formal de los lenguajes –de cualquiera, de todos los lenguajes- capaz de generar belleza, sino que involucra también un estado particular de la atención, de la visión del mundo y de la conciencia, que permiten que ese fenómeno de conmoción ocurra y se sostenga. No me parece que la poesía exista en la obra aislada de su condición de fenómeno comunicativo. 

Sabiendo de tu compromiso social, y a poco tiempo de haberse cumplido 20 años del asesinato de Kosteki y Santillán, ¿cómo surgió la canción “Junio” y desde qué perspectiva ves hoy a ese tema? 
Me han preguntado varias veces sobre Junio, y cada vez intento, por un lado, explicar que la canción surge de una necesidad inmediata e íntima de expresar la angustia, el dolor y la impotencia ante el asesinato de los dos militantes, y del estupor que provoca advertir que esos crímenes son, a pesar de sus singularidades, repeticiones que la historia muestra con una frecuencia vergonzosa, de los mismos métodos de represión que el poder ejecuta sobre los más débiles en cualquier tiempo y lugar, haciendo foco en sus emergentes más combativos; basta considerar los asesinatos provocados por la violencia policial o paramilitar en varios países de América latina durante las últimas décadas. 
Por otro lado, pienso que esta canción no tiene importancia en sí misma sólo por su estética si se la aparta de su condición de herramienta de la memoria. Por eso su dedicatoria es absolutamente imprescindible a través del tiempo, porque obliga a recordar quiénes son los protagonistas y cuáles son sus luchas. 

Imagen: Guillermo Turin Bootello

El 2001 nos atravesó desde todos los aspectos, y un año después sacaste “Navega” que además de ser un gran disco en todo sentido, representa mucho la realidad de aquellos años, ¿Qué podés decirnos de aquellas creaciones, y de temas que siguen sonando, incluso interpretándose por otros artistas? 
El repertorio de Navega fue compuesto íntegramente durante los ´90 y creo que es un muy buen disco por varias razones.  
Los ´90 fueron, en lo personal, años de gran transformación por la cantidad de sucesos felices y laboriosos que me tocó vivir: nacieron mis hijos –acontecimiento trascendente-, participé de muchos proyectos musicales con diferentes compañeros músicos, compuse varias canciones que estuvieron inéditas durante años y tuve la posibilidad de seleccionar y dejar decantar ideas. No está demás recordar que los ´90 marcaron desde la política menemista un futuro demoledor para la Argentina y que todo eso se percibía de una forma extraña, que pasó por la euforia de algunos, la visión oscura de otros y terminó en desastre, experiencia que también termina expresándose de algún modo en lo artístico. En medio de ese panorama, mi propia energía de los cuarenta años de edad, que era mucha, estuvo asistida por el talento de los muchos músicos que intervinieron en el disco aportando ideas, arreglos y performances sin las cuáles no sería ni lejanamente lo que resultó.  
Creo que todos tenemos en nuestras vidas algún lapso creativo más afortunado y el mío estuvo sin duda en ese disco.  

¿Cómo ves la realidad actual en la que vivimos, qué cosas te duelen, cuáles te emocionan y te entusiasman, y cuál es el tipo lenguaje, desde la visión artística, que buscás para decir lo que sentís en relación a ello? 
Tengo la certeza que la complejidad de eso que llamamos realidad sumada a la falacia o el ocultamiento con que nos llegan sus versiones dominantes nos condenan siempre a ignorar una gran parte de los hechos o a interpretarlos equivocadamente, pero quisiera irme del mundo entendiendo lo más importante.    
Atravesamos, entre otras varias, una guerra sin alternativa diplomática forzada desde la OTAN que acentúa las crisis energética y alimentaria en todo el mundo, y deja abierta una alternativa nuclear terminal. Vemos diariamente el incremento de la pobreza, el endurecimiento de las políticas anti migratorias y excluyentes, el sometimiento financiero de países como el nuestro y tantos otros que obliga a los gobiernos a ajustes contra los sectores más débiles; somos protagonistas más o menos conscientes de un deterioro ambiental y un desequilibrio climáticos en varios niveles ya irreversible, cuyas víctimas se encuentran siempre en las franjas sociales más vulnerables. Desde el punto de vista de las causas: somos testigos de una cada vez mayor concentración de la riqueza, endurecimiento de las políticas imperiales y neocoloniales, incremento del gasto militar en los países más poderosos, vulneración de derechos humanos y fortalecimiento de los sectores de la ultraderecha más violenta en casi todos los países, la manipulación de la información y de la administración de la justicia discrecional por el poder corporativo, así como de la manifiesta mezquindad de las élites económicas, y etcéteras varios.   
Quienes no somos sus ejecutores, estamos siendo víctimas, testigos o cómplices de un proyecto de exterminio.  Las mismas inequidades a nivel global se observan en nuestro país. En medio de este panorama oscuro persisten en las pequeñas comunidades valores que alimentan resistencia y lucha: la empatía, la generosidad y la solidaridad siguen sosteniendo una trama social debilitada que no se mantendría de otro modo. Si fuera posible algún cambio que evite el derrumbe humano puede que venga de allí, de las formas mejor organizadas de cooperación, como así también de los intersticios módicos de una clase mejor posicionada y crítica, y de liderazgos emergentes de nuevas generaciones.  
Estas alternativas son las que me entusiasman y a la que les doy el crédito de mi resto de energía. Esta es la humilde certeza residual de un tipo pesimista y escéptico, pero que adhiere a esas luchas por respeto a quienes las libran diariamente.  
La visión artística y los lenguajes involucrados muestran el mismo estado de crisis que aquello que pretenden representar, y probablemente esto ocurra porque nunca como ahora hayan convivido con el mismo grado de verosimilitud lo cierto y lo falso. El lenguaje es un campo de batalla, lo vemos todos los días en la sistematización de la mentira y la manipulación de la opinión por parte de los medios que representan intereses económicos concentrados. La cuestión es qué posibilidad tienen los lenguajes artísticos de responder y resistir ese tipo sofisticado de violencia, de no vaciarse, de no ser funcionales o indiferentes a lo que pretenden oponerse, y qué recursos o qué formas tienen que adoptar para ser eficaces.     

¿Parado en el hoy, que sentís que te dio y nos dio a la gente la trova rosarina? 
De la emergencia de la Trova Rosarina yo recibí, sin querer ni prever, la posibilidad de vislumbrar y encaminar mi propio proyecto artístico. Además de deseo, acción y voluntad, estamos hechos de azar y contingencia. Soy una persona agradecida por lo que me tocó y por las puertas de acceso que la Trova hizo posibles.  
Creo también que la Trova llegó a varias generaciones con una expresión diversa y poderosa, que de algún modo fue reportando ecos, no sólo de esta historia de cuatro décadas que nos tocó, sino también de nuestros propias historias personales, antecedentes e influencias, dando cuenta, dentro del cancionero, de dónde venimos y qué acervo traemos. Nos tocó la canción como forma de expresión, que es testimonio y memoria de tiempo, espacio y cultura, y algo hemos tenido para decir al respecto.  

Imagen: Guillermo Turin Bootello

¿Cómo ves al presente de la música popular, y qué músicos/as actuales te conmueven? 
Supongo que el presente de la música popular deberá ser un camino de evolución muy ramificado, como lo fue siempre, pero ahora más porque las variantes de cruces entre especies y generaciones es mucho más nutrido. El mayor riesgo puede ser que esta abundancia de producción y consumo que muestra el mercado de la música, que es un mercado de medios audiovisuales ahora, traiga aparejada la homogeneidad. Las especies musicales argentinas, por ejemplo, no tienen, desde mi punto de vista, una vía de trasmisión y resguardo de sus rasgos, que son muy ricos y que corren el riesgo de perderse de manera similar a como se extinguen las especies biológicas día a día en todo el mundo.  
Y, como siempre, hay en la música argentina, un mercado central dominante y uno periférico, y lo que se genera en este último está lleno de sorpresas pero no logra difundirse masivamente y tarda mucho en conocerse. 
No tengo un ejercicio de escucha que me permita seguir las tendencias actuales, aunque lo intento. 
En mi imaginario personal músicos actuales siguen siendo aquellos cuyas obras perduran, y pueden interesar a mis alumnos de veinte años que escuchan desde los grandes creadores del tango, el folclore o el rock hasta los traperos. 
Todos mis contemporáneos más cercanos y aquellos con quienes he compartido proyectos me siguen conmoviendo; la lista es larga y de mencionarlos corro el riesgo de olvidar a alguno.  

¿Tus sueños personales y colectivos? 
Mis anhelos personales son bastante modestos o ambiciosos, depende como se los mire: poder terminar proyectos pendientes, grabar algunas canciones nuevas, poder seguir subiéndome a un escenario, seguir viviendo de lo que me gusta, tal vez con menos exigencias o pretensiones. De cualquier modo, lo que logre hacer involucrará a otros, como ha sido hasta ahora. 
Lo que desearía a nivel colectivo no es posible en el actual sistema de concentración de poder económico, subordinación de los estados y exclusión social. 
En nuestro país, un estado libre y soberano, económica, política y jurídicamente, con igualdad de derechos y oportunidades, justicia social, seguridad, acceso a la educación, a la salud, a la vivienda, a la alimentación y a lo indispensable para que todos los ciudadanos accedan a una vida digna quedan resignados a consignas discursivas mientras se siga pagando una deuda ilegítima, se siga privilegiando un modo de producción agroexportador y extractivo que no respeta el ambiente ni las pequeñas comunidades y no se toquen los privilegios de una elite económica poderosa ni se desmantelen sus delitos. Lo digo desde el lugar de uno que votó a este gobierno. 

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