La amenaza de Duhalde

¿Qué hay detrás del fantasma de golpe de Estado y guerra civil que agitó Duhalde? ¿A qué intereses defiende y contra quién avanza en su reaparición política?

Por: Revista Sudestada

“Es ridículo que piensen que el año que viene va a haber elecciones”, afirmó Eduardo Duhalde en una entrevista en el programa Animales sueltos, y además añadió: “La gente no lo sabe, no lo lee, o se olvida, pero entre 1930 y 1983 hemos tenido 14 dictaduras militares, quien ignore hoy que el militarismo se está poniendo nuevamente de pie en América no conoce lo que está pasando…” .

En otro tramo de la nota, aclaró: “No digo que Alberto Fernández vaya a sufrir un golpe pero Argentina corre el riesgo porque este es un desastre tan grande que no puede pasar nada bueno”. El regreso al primer plano de la escena política de Eduardo Duhalde en un momento determinante no es casualidad y cualquier presunción negativa sobre su salud mental es un modo de subestimar un dato de la realidad: hace días nomás, el gobernador Axel Kicillof firmó un convenio con Duhalde, con el objetivo de “potenciar el desarrollo productivo bonaerense”, un eufemismo que oculta en realidad su voluntad de integrarlo al equipo de gobierno provincial.

Transformado desde hace mucho tiempo en operador de los intereses de las grandes corporaciones, los dichos del principal responsable del asesinato de Darío Santillán y Maxi Kosteki en 2002 funcionan como amenaza directa, pero… ¿Cuál es el sentido de agitar el miedo a un golpe de Estado en este contexto? ¿A quién dirige sus advertencias catastrofistas Duhalde (“Vamos a un escenario evidentemente peor que el 2001” y agregó que la crisis que se viene “puede terminar en una especie de guerra civil”)? ¿Por qué vuelve a la gestión de la mano de Kicillof?

La reaparición de Duhalde coincide con el cambio de estrategia del Grupo Clarín, y con su ofensiva devaluatoria: Telecom, del Grupo Clarín, estuvo detrás de más del 48% de las operaciones vinculadas a la suba del dólar de la semana pasada, una maniobra con el sello de Héctor Magnetto. La postura lobbysta de Duhalde es clara con respecto a la Reforma Judicial: “No se puede seguir así, para que haya elecciones tienen que ser consensuadas y borrar estas cosas que no sirven para nada que van por el camino opuesto de los consensos y los acuerdos”, dijo en referencia al proyecto, marcando la cancha.

Además, se ocupó puntualmente de agitar el fantasma de las diferencias de fondo dentro de la alianza de gobierno al señalar: “El Gobierno tiene tres personas que no piensan igual, Cristina (Kirchner) tiene un carácter que todos conocemos, opuesto al pensamiento profundo del Presidente y del tercero en discordia (Massa)”. Quien no observe la reaparición de Duhalde como una pésima noticia y como un intento de poner un pie corporativo sobre la cabeza del gobierno, no entiende las contradicciones que se respiran hoy en la alianza de gobierno. El mensaje mafioso es claro y si hay alguien que sabe mucho de mafias es Duhalde.

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