Ley VIH: “No somos una pastilla y un preservativo”

Foto: Asociación Ciclo Positivo

El proyecto de Ley de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual, ingresado en septiembre de 2020, está por perder estado parlamentario. Es la tercera vez que este proyecto, que modifica la Ley Nacional de Sida actual, entra al Congreso y se queda esperando en el cajón. “Este 2021 se cumplieron 40 años de la primera alerta del sida en Estados Unidos, y acá nos encontramos 40 años después reclamando derechos humanos básicos. En 1990 Argentina aprobó su ley de VIH, y acá estamos 31 años después con la misma normativa hoy ya vetusta”, expresó Lucas Fauno, activista VIH+, escritor y periodista en diálogo con Revista Sudestada. 

Florencia Da Silva 

Desde el activismo, se critica el sesgo que tiene la normativa vigente en cuanto a cuestiones de género y el estigma hacia las personas con VIH, Hepatitis, TBC o alguna Infección de Transmisión Sexual (ITS). Este proyecto busca mejorar la salud y vida de tantas personas, erradicar la mirada biologicista y la discriminación -como por ejemplo la prohibición del test de VIH, Hepatitis, TBC e ITS para ingresar a un puesto de trabajo, en los exámenes médicos-. “La ley actual tiene un enfoque biomédico de urgencia, el proyecto está enfocado en la calidad de vida, los derechos y en la vida digna. Además contempla espacios de trabajo en conjunto con el Inadi para evitar la discriminación y poder abordar los hechos cuando esto pase”, expresó el activista. 
Además, la normativa incentivaría la producción pública de medicamentos, vacunas, productos médicos para la prevención, diagnóstico y cura. Fauno explicó que el proyecto también propone trabajo interministerial, investigación, pensar oportunidades para producción de medicación e insumos nacionales, pensiones no contributivas para personas con las necesidades básicas insatisfechas -personas sin acceso a lo mínimo-. “El proyecto de ley también contempla los derechos y necesidades de personas gestantes y recién nacides. Y esto se suma a todos los puntos que contemplan las demás situaciones de salud que abarca tuberculosis, hepatitis virales, ITS, entre otras”, subrayó. 
Según datos que compartió el Frente Nacional por la Salud de las Personas con VIH y HEPA RED Argentina, en los últimos seis años que el proyecto viene intentando aprobarse, 15 mil personas fallecieron a causa del VIH y las Hepatitis Virales, hubo 28.800 nuevos diagnósticos de VIH, 12.600 nuevos diagnósticos de Hepatitis Virales y 65 mil nuevos diagnósticos de Tuberculosis. “Si la ley estuviera aprobada, contaríamos con mayores herramientas para que todos estos indicadores se modificarán. Nuestra salud y vida son parte de la obligación del Estado en el cumplimiento, garantía y respeto de los Derechos Humanos”, sostuvieron ambas agrupaciones en una carta al Presidente de la Nación.
“Por tercera vez la sociedad y un nuevo gobierno hace evidente y obscena la falta de interés, no solo por un proyecto de ley sino por nuestras vidas. Más allá de los números y estadísticas, vivir con VIH en Argentina sigue siendo una situación de vulnerabilidad. Desde los riesgos, que nos vulneren en los exámenes, el constante riesgo de que falte medicación, y los derechos que nos corresponden e históricamente que se nos han negado”, sostuvo Fauno. Y agregó: “¿Qué pasa con las infancias y adolescencias que nacieron con el virus? Mientras en 1990 se pensaba que no sobrevivirían hoy la amenaza es la falta de derechos además del virus. ¿Qué pasa con las personas que atravesaron toda la pandemia y sus consecuencias tanto físicas como emocionales? ¿Qué les depara este cotidiano abandónico?”. 
Cuando le preguntamos a Lucas Fauno por qué cree que los gobiernos ignoran y no priorizan la propuesta de una modificación de la ley actual, respondió: “Porque no les interesamos. No lo digo yo, lo dicen 40 años de historia de un virus que nunca fue abordado con urgencia. Al principio porque como se pensaba que moríamos ‘gays, adictos a drogas, trans, trabajadoras sexuales y demás’. A la sociedad no le importó buscar una respuesta. Hoy el odio y el abandono hacia nosotras seguramente sostiene algo de ese prejuicio rancio pero se potencia con la ignorancia, las ganas de decir ‘pero hoy si tenés VIH igual podés vivir bien’, que si bien mucho de verdad tiene, sin derechos humanos no hay VIHda digna”. Además, agregó: “Por tercera vez el proyecto de ley va caer y a nadie le importa. Nos mienten en la cara y no ven que bajo nuestros pies están los cadáveres de amigues, familia, activistas y más. Las calles en las que marchamos tienen ausencias históricas y a nadie le importa. Somos el virus que no es trending topic. Quienes vamos quedando seguro haremos nuestro duelo y vamos a volver a encarar todo el proceso de presentar un nuevo proyecto de ley. Se lo debemos a nuestros muertos y en especial a nuestros sobrevivientes. A quienes nos dejan de nuevo sin ley, nada”. 
Es urgente que el Estado y los gobiernos escuchen los reclamos de un colectivo que durante tantos años -y todavía- quedó relegado. Todavía hay personas con dificultades para el acceso al medicamento. También falta Educación Sexual Integral para que las personas que tengan alguna ITS puedan detectarlo a tiempo, porque el 17% de las 136 mil personas que conviven con el virus en Argentina desconocen el diagnóstico. Se necesita un presupuesto adecuado a las necesidades que existen y que se frene de una vez por todas el estigma frente al VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual. “No somos una pastilla y un preservativo, somos personas expuestas al odio y la ignorancia, somos realidades que niegan no solo hasta invibisibilizarnos, sino también para castigarnos cuando no tenemos voz”, sostuvo el activista.

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