“La memoria que habitamos”: una película sobre Silvia Filler

“La memoria que habitamos”, es una película que se acaba de terminar de rodar en la Ciudad de Mar del Plata que aborda la escena en que Silvia Filler, una estudiante de 18 años que estaba participando de una asamblea en el 6 de diciembre en 1971, es asesinada por un grupo de hombres de la CNU, que entraron armados al espacio de la Universidad Nacional de Mar del Plata. En diálogo con Sudestada, Diego Ercolano, su director, junto a Federico Polleri y la hermana de Silvia, Lila Filler conversamos sobre el armado de la película y el hecho que se convirtió en bisagra para la historia de la ciudad.

Por Natalia Bericat

Me gustaría que nos cuentes, Lila, quien era Silvia Filler, tu hermana…
Silvia era cuatro años mayor que yo. Cuando la asesinan ella tenía 18 años y yo 14. Tengo algunos recuerdos (pasaron 50 años). En estos años estrujé mucho la memoria tratando de recordar muchos más detalles de la vida compartida. Silvia era una persona muy alegre, muy agradable con el otro. Su vida fue de una niñez y adolescencia feliz, de una familia de clase de media en una ciudad como  Mar del Plata en esa época. Estudió, tanto la primaria como la secundaria, en escuelas públicas. En el 71 fue cuando ingresó a la Facultad de Arquitectura, muy convencida de su proyecto de vida, de su futuro profesional. Estaba muy entusiasmada con su elección.

Note mucho, en el Trailer de la película, la aparición de la juventud, como un elemento que está ahí apuntando a las nuevas generaciones. Cuando entré a la Universidad el nombre propio de Silvia giraba como por debajo. Se hablaba de Silvia, sabíamos quien había sido, pero no sabíamos en profundidad quien era dentro de la Universidad de Mar del Plata. Me parece que esta película viene a destapar eso, como a venir a poner el nombre de Silvia en primer plano. ¿Qué sienten ahora que el nombre Silvia Filler empieza a circular?
Lila: Claramente es eso. Y los cincuenta años que pusieron una puesta en escena de Silvia. Es cierto que circulaba tanto en el ámbito institucional como en el militante. Su asesinato fue bisagra en la historia del movimiento estudiantil de la ciudad. Esto la película lo pone en primer plano.
Fede: Yo creo que también esto que decís tiene que ver, en relación con nuestra generación y las generaciones futuras (ni hablar los que compartieron generación con ella), con lo que este hecho marcó. Sean militantes o no, habían escuchado ese crimen, se había paralizado la ciudad, habían vivido el marplatazo que provocó el pedido de justicia por Silvia seis meses después del asesinato. Estaba instalado en nuestros padres, madres y por eso nuestra generación conversaba sobre ella. Lo que vemos con esta generación actual, que ya pasó una más, no tiene una relación directa con el crimen ni con esa historia. El riesgo que se empezaba a correr, y por eso la urgencia de hacer una película sobre Silvia, como deuda también que había sobre esto, era evitar ese corte generacional de la memoria. Que se nos escape eso. En ese sentido, más allá de los elementos que proyectan, nos permiten proyectar a futuro y actualizar el Nunca Más. Queríamos reconstruir la memoria para las nuevas generaciones donde no resuena el nombre de Silvia y en ese sentido la película se vuelve necesaria.

¿Cómo fue el proceso de investigación, de este hecho y de todo el accionar de la CNU en la ciudad? ¿Cómo fue hilar ese día de la asamblea y el contexto?
Fede: El trabajo de investigación fue muy apoyado por Lila que es la guardiana de la memoria diría yo. Todo lo que un investigador necesita estaba muy bien resguardado en las manos de ella. Fue una de las fuentes y la que abrió el material. Estaba todo muy bien organizado y eso facilitó mucho la reconstrucción. Después fue mucho el trabajo de hacer memoria y también revisar ciertos mitos urbanos que había en torno de esta historia. Hilando fino, nos dimos cuenta que había cosas que habían sido de otra manera. Trabajamos mucho sobre el detalle: cuántas personas hubo realmente en la asamblea, dónde estaba sentada realmente. Eso fue trabajar también con la causa penal, con el sumario de la universidad, con el archivo de la época y testimonios de quienes estuvieron en la asamblea. Hablamos con un historiador puntualmente para reconstruir la época. Lo más difícil fue reconstruir la imagen de Silvia, más allá de las fotos que tenemos de ella. La mirada de Silvia nos despertó un montón de cosas en la serie de fotos del archivo familiar. Cuando hablamos con los testigos nos hablaban de su mirada. Fue buscar por todas las fuentes, documentales y orales.

¿Cómo nació esa idea de hacer una película sobre Silvia?
Fede: Nosotros somos parte de la Dirección de contenidos audiovisuales de la Universidad y trabajamos juntos ahí con Diego en varios proyectos. El equipo de trabajo tenía muchas ganas de hacer una película, un documental. Veníamos pensando en temas que tenían que ver con la historia de la Universidad como el propio caso de Silvia, el de Coca Maggi. Lo entendimos como materias pendientes, o deudas de la Universidad en relación a que no podía no haber una película sobre Silvia Filler. Eso estaba planteado en el equipo de trabajo y a partir de la inquietud, se lo planteamos a Universidad, puntualmente a Alberto Rodríguez (Secretario de Comunicación de la UNMDP), y la Universidad se puso a disposición para producirla. Realmente implicó un esfuerzo grande para la Universidad. Es el primer largometraje financiado íntegramente por la Universidad y la Fundación Universidad y eso fue determinante para que podamos hacerlo. Nosotros la voluntad, y las ganas y el deseo de contar esta historia, de hacer esta película estaban y necesitábamos de ese apoyo para concretarlo.

¿Arrancaron con una idea previa o se dejaron llevar un poco por lo que el espacio o la reconstrucción del Aula Maga de la UNMDP les iba diciendo?
Diego: Fue un armado previo. Empezamos a laburar y a pensarlo a mediados del 2020 con Federico. Era un poco lo que hablábamos al principio: teníamos una idea de quien era Silvia Filler, pero no la conocíamos. Hoy puedo decir que la conozco, gracias a Lila y a la investigación que se hizo. Y empezamos a pensar que teníamos un dato real que era la asamblea de 1971 y que se podía reconstruir eso. El desafío era el traspaso de eso a los jóvenes y la aparición de los jóvenes en la película como protagonistas. Aparte de ser una película de investigación, hay una cosa performática que nosotros observamos y escuchamos que también es muy importante. Que es cómo los jóvenes, y otros personajes, escuchan y sienten lo que pasó. Entonces ahí aparece algo nuevo que requiere de paciencia, de escucha y de observación para que aparezcan esas cosas que en el montaje vamos a trabajar. Aparecen cosas que no están planeadas, son cosas del momento como ocurrencias de los chicos, también una mirada diferente en la propia Silvia. Me pone a pensar en como miraría ella esa escena reconstruida. Mi laburo fue definir esa distancia. Siempre respetando la observación, sin intervenir demasiando. Dejar que sucedan cosas ahí.

Una de las cosas que pensaba es en esta idea de cómo trabajar la muerte y como aparecen los destellos de una vida en una biografía. ¿Cómo armaron eso sin caer solamente en la escena final?
Diego: Hay escenas donde Lila nos empieza a contar un montón de cosas de la intimidad de Silvia. Así empezamos a reconstruir una Silvia totalmente distinta a la que yo me imaginaba. Mucho más comprometida de lo que se dice sobre que ella no militaba. Era pintada como una chica que estaba de casualidad ahí y no fue así. Tenía el compromiso, tenía ganas de cambiar un montón de cosas, tenía una fuerza que no está en el nombre de Silvia Filler y yo creo que en esta película va a parecer otra Silvia. Aparte de la reconstrucción de la asamblea, que fue un laburo impresionante de Juan Echeverría y Rosana Cassataro, pero aparte es mucho más una película sobre Silvia. Eso fue creciendo en el camino del documental.

Reconstruir la historia personal de Silvia mientras se reconstruye la historia colectiva…
Lila: La dimensión de lo personal-íntimo se pone en yuxtaposición con la dimensión política militante. Esto es lo novedoso de esta película. A partir de la película me costó pensarla a Silvia los 18 años para atrás porque siempre me preguntan por “el día”. Me doy cuenta que, cuando hablo, relaciono con ese 6 de diciembre de 1971. Y esto me hizo pensar en la Silvia con la que compartí mi vida antes de eso. Conté lo íntimo de lo público, aunque me guardé muchas cosas. Secretos que yo tenía con ella. Me preguntaba qué hubiera dicho ella ante alguna pregunta. La película entrelaza lo público con lo político. Es muy valioso para la historia y la memoria.

Mar del Plata es una ciudad que no solo se caracteriza por una ciudad donde pasar las vacaciones. Acá han pasado muchas cosas que con el rótulo de “Ciudad Feliz” se ha intentado ocultar. La dictadura pegó fuertísimo. Está película también aporta en ese sentido, en dar datos históricos; genera un impacto para los sobrevivientes y esa militancia que compartió la época con Silvia…
Fede: Sí. Y además ellos mismos refieren que el crimen de Silvia fue una bisagra que parte aguas inclusive para entender la historia de la ciudad. Irrumpe un tipo de violencia en ese momento que era diferente. Lo que dicen, quienes estuvieron ese día ahí, que además fue una bisagra personal en sus vidas. Empezaron a militar de otra manera a partir de ese momento. La cosa venía así de pesada. Por ejemplo, tanto Alejandra De Pablo, que estaba sentada al lado de ella, y Marcos Chueque que estaba en la asamblea y fue uno de los heridos. Hoy ambos están desaparecidos. Muchos fueron detenidos, exiliados y desaparecidos. Yo siento que la película es un esfuerzo por responder preguntas derivadas de esa dificultad que nos propone un ejercicio de memoria. Y eso es algo necesario. Como pueblo necesitamos reconstruir memoria.

¿Cuáles van a ser los espacios de difusión de la película?
Diego: Que estén los chicos del Colegio Illia nos ayuda a eso, a llegar a sus coetáneos mucho más libremente o fácilmente. En ese sentido le quiero agradecer a su profe de teatro, Belén Maneta, que hizo posible la participación de alumnos y alumnas. Muchas veces las películas de reconstrucción histórica, tienen esta cuestión periodística que no hacen a una distribución como película, sino como un documental para guardarse. Desde las primeras reuniones de la película la idea no fue esa. La idea era que fuera una película, que contenga toda esa información, pero aparte pretende llegar a la juventud. Necesita tener otro lenguaje. Pretendemos que los jóvenes vayan a verla al cine. Ese es el objetivo de distribución. Poder participar de los festivales.

¿Tiene alguna participación del INCAA la película?
Diego: Por ahora no. Queremos que sí, pero por ahora no forma parte. No tuve una buena experiencia. Hay una deuda con los que hacemos películas en el interior. Hay un problema con la federización. Es algo que hemos compartido con muchos colegas. El camino alternativo es muy difícil. Se va distribuir en cines y festivales esperamos para el mes de septiembre.

La memoria que habitamos
Participan: 
Lila Filler, Marta Filler, Federico Polleri, Estudiantes del Colegio Arturo Illia, Belén Manetta, Carlos Cervera, Ricardo Gonzalez, Mary Roldan, Daniel Medina, Pablo Mancini, Marta Rueda, Daniel Bary, Jorge Salas, Mónica Quiroga, Juan Gatamendy, Susana Méndez, Juan Ladeuix, Juan Ignacio Echeverría, Rosana Cassataro, Daniel Villalba.
Ficha Técnica:
Dirección: Diego Ercolano / Investigación y Guión: Federico Polleri / Producción Ejecutiva: Federico Polleri, Fabián Monteagudo / Asistente de Dirección: Lucas Allú / Fotografía y Cámara: Luciano Paciotti, Mariano Rendino / Sonido y Post: Gabriel Virga, Mauro Carusso / Montaje y Post: Diego Ercolano / Dirección de Arte: Juan Ignacio Echeverría / Realizaciones en Aula Magna: Juan Ignacio Echeverría, Rosana Cassataro, Natalia Beresiarte, Federico Castello, Claudio Copes / Diseño Gráfico: Luciano Alem, Agustina Cosulich / Asesoramiento Jurídico: Marcelo Galaverna / Producción: Alberto Rodríguez, Hernán Gáspari / Producción General: Universidad Nacional de Mar del Plata, Fundación Universidad.
Autoridades UNMDP:Rector: Alfredo Lazzeretti / Secretario de Comunicación y Relaciones Públicas: Alberto Rodríguez / Director de Contenidos Audiovisuales: Hernán Gáspari 

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