Los negocios tóxicos de Felipe Solá

El actual canciller de la Argentina y ayer cómplice del asesinato de Darío Santillán y Maxi Kosteki, Felipe Solá, cerró un trato con China para comercializar carne de cerdo. ¿Quién es este personaje de la política del país? ¿Por qué se firma este acuerdo porcino?

En 1996 con su sola firma habilitó el modelo ecocida del agronegocio en la Argentina y la entrega del Mar Argentino al extractivismo depredador. Después de 25 años, volvió a un cargo público en la Administración Nacional. En solo medio año de gestión y en plena cuarentena autorizó importar 32 millones de litros/kilos de insumos para la producción de agrotóxicos inmunosupresores, con el único objetivo de beneficiar a las corporaciones del agronegocio y asegurarles las ventas de formulados comerciales para que continuen durante el aislamiento social obligatorio las fumigaciones, las cuales a su vez, fueron declaradas actividad esencial.

No le bastó. Decidió avanzar con China en un Acuerdo Porcino que representaría, de firmarse, una entrega total de la seguridad ambiental y sanitaria del país, ya en serio riesgo de daño grave e irreparable por el modelo agroindustrial. Felipe Solá, como un Ministro de Agricultura Virtual, anunció un acuerdo con China para que se produzcan decenas de millones de cerdos para satisfacer el mercado chino, asumiendo nuestro país todas las externalidades que ello provoca, como los impactos ambientales y riesgos de una pandemia por la peste porcina africana (PPA); ésta, fue declarada en varias regiones de aquel país y le generó a China, bajas en la producción de cerdos por más de 20 millones de toneladas.

Erradicar la enfermedad podría tomarle al país asiático entre 5 y 10 años. Esto fue determinante para que China avance en la extranjerización de la producción de la carne de cerdo. Como si ello no bastara, Argentina también le aseguró la producción de su “soja transgénica” con tolerancia al Glifosato y Glufosinato de Amonio en los territorios locales, para satisfacer sus demandas de alimentos para consumo animal, asumiendo de nuestra parte los costos ambientales y humanos.

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