Matias De Brasi: “Lo artístico sintetiza lo que pasa en lo urgente”

Matias De Brasi es artista: ilustrador, dibujante y muralista. Es docente, padre y vive en Zona oeste. Dialogó con Natalia Bericat para Sudestada sobre su trabajo artístico.

Cuando observamos tu trabajo vemos varias aristas. Vas creando cosas diferentes como las viñetas, las ilustraciones, los dibujos eróticos, los murales callejeros. ¿Cómo se fusiona todo ese laburo?
Yo pienso todo lo que hago, o lo vivo en realidad, de alguna manera como parte de un todo. Me cuesta encasillarme en alguna disciplina artística. Me gusta pensar el arte como una misma cosa y en todo caso después la técnica, el modo surge a la hora de expresar algo. Muchas veces tiene que ver con mis ganas. Me relaciono con escritores, actores, actrices, músicos porque me gusta vivirlo como parte de un todo. Después surge si eso va a ser mural, viñeta o canción. Pongo por delante de la producción artística el hecho artístico, el acto creativo. El arte me da la posibilidad de un encuentro con otras personas. Eso me sensibiliza y me permite conectarme con eso.

¿Qué se produce la intervención artística en lo callejero? ¿Cómo te construís en esos espacios?
Hace rato que cuando participo, cuando llevo adelante algún mural o alguna intervención en lo público me doy cuenta que lo mío no es lo que se llama “mural de autor. Le doy más importancia al encuentro, a lo que sucede cuando lo estoy haciendo que me da la posibilidad de unirme a un colectivo que está haciendo algo, o una institución que está llevando adelante alguna tarea importante o con una organización o una vecina que quiere un mural en la pared. Pongo el foco en eso y el hecho estético, para mí, queda en un segundo plano. Pongo en valor o me gusta mucho más disfrutar haciendo eso. Las herramientas artísticas me dan esa posibilidad de encontrarme con otros. Es un posicionamiento política. Lo trato de correr de ese lugar de dejar marcas. Estas actividades dejan marcas en mí.

Lo político aparece en todos tus trabajos. En las redes vemos la cuestión de lo urgente, que también ocurre con los poetas. ¿Qué te pasa con eso?
Es muy interesante lo que pasa con la imagen y la poesía. La imagen tiene potencia y síntesis en las redes. Lo que más me gusta de eso es el eco que resuena en otros. Una ilustración encuentra resonancia en otres y lo más interesante es lo que genera en lo popular. Se produce algo de lo anónimo, circula más allá del autor.
A mi de chico me pasaba con los dibujos de Rocambole. Yo quería hacer eso. Eso que aparecía en la tapa de Los Redondos. No sabía quién era Rocambole, pero yo quería hacer eso.
Una vez lo hablé con César González. Cuando él saca su primer libro, todavía como Camilo, le preguntan en la Editorial quién quería que ilustre la tapa y él sinceramente dice: “¿Qué es un ilustrador? Para mí lo más parecido a un ilustrador es el que hace la tapa de Los Redondos”. Y ahí termina dando con Rocambole. Le hace la tapa del libro y yo le hago una ilustración adentro porque me conocía del barrio, del Oeste. Lo popular tiene mucha potencia. Lo artístico nos permite metaforizar, sintetizar lo que pasa en lo urgente. Hoy las redes nos dan esa posibilidad, de replicar con mucha velocidad. A mi me gusta laburar lo urgente por eso tengo la metodología de dibujar todos los días. Nunca dejé de dibujar. A Hugo Montero lo conocí así. Se contactó conmigo a partir de una viñeta que circulaba. Así se empezaron a generar otras redes, la posibilidad de profundizar.

Vemos mucho de la infancia en tu trabajo. La posibilidad de mapaternar nos da la posibilidad de captar ese lenguaje. Se construye un lenguaje que nos interpela. ¿Cómo lo trabajás?
Las infancias en general atraviesan mi vida. Primero desde mi lugar como docente y luego toma más relevancia en mi vida a partir de mi propia paternidad. Es una labor constante donde nos preguntamos qué paternidad queremos construir, qué reflejo de adultos queremos dejarle a las infancias en general. Esto me pone en una constante pregunta. Estoy atento desde la escucha a lo que pasa en las infancias. Niños y niñas son parte de mis viñetas. Por momentos encontramos ese lenguaje inocente, despojado desde donde sale una reflexión profunda y que llega hasta el hueso. Hay que hacerles el lugar a las infancias. A través de la ironía voces inocentes ponen en jaque cuestiones profundas. Son reflexiones de cualquier niño, no es solo lo que escucho de mi hija en casa.
En relación al humor gráfico, a veces pienso cómo lo diría esto un niño y me doy cuenta que toma más potencia.

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