Miranda de la Serna: “encarnar ese personaje fue levantar la voz de las mujeres que tenemos adentro”

Miranda de la Serna es actriz, tiene 22 años y un recorrido artístico tanto en teatro como en Cine. Hace muy poco protagonizó, en el Teatro San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, al personaje de La novia de la obra Bodas de sangre del poeta y dramaturgo Federico García Lorca. Miranda es hija de dos grandes actores: Erica Rivas y Rodrigo de la Serna quienes acompañaron su crecimiento artístico. Desde Sudestada, dialogamos con ella sobre su pasión por la actuación, el teatro, la poesía y la vigencia de la tragedia clásica en la actualidad.

Por Natalia Bericat

Pensaba en Bodas de sangre, en tu generación y también en que sos una actriz joven. La obra mueve mucho lo que tiene que ver con los mandatos y con todo lo que se está cuestionando en la actualidad. El género dramático, y los clásicos en este caso, abordan temas universales que los podemos repensar en el presente ¿Qué te pasó a vos con eso cuando la hiciste?
La verdad es que un poco me sorprendió porque obviamente yo ya había leído Bodas de sangre, había leído a Lorca antes, pero más en el colegio, en la secundaria. Nunca me había puesto a estudiar Lorca como actoralmente. Cuando la volví a leer, e hice el casting, me pasó eso: el pensar que fue algo que se escribió en 1930, pero es un tema que sigue redundando y más allá de todo el tema de los mandatos femeninos y los matrimonios (que es un poco el núcleo de Bodas de Sangre) también pasa algo con el amor muy fuerte y con el deseo. Principalmente con el jugarselá por el deseo. Creo que estamos en una época donde es muy confuso el tema del amor y qué significa. Al hacer esta obra, me di cuenta que son personas que se la juegan por el amor y por el deseo que sienten.
Me parecía importante y lindo encarnar eso en esta época porque yo me siento mucho más identificada con otra cosa quizás. El poder encarnar eso me pareció importante. Contar esta historia porque no sale de la mesa y me parece que jugarselá por el deseo es lo más lindo del mundo. Por ese lado, me quedé muy impactada y contenta.

La cuestión del deseo y también la cuestión del deseo que pasa por el cuerpo arriba de un escenario, ¿no? Me imagino lo que habrá sido para vos encarnar el personaje de La novia (que de alguna manera esa elección de Lorca de no ponerle nombre hace que todas seamos ese personaje a la que la obligan a hacer algo que no quiere). Desde el vestuario hasta la propia voz ¿Cómo fue hacer ese personaje?
Ya la elección de la Sala, el trabajar en el San Martín y además a eso sumarle Lorca ya era un montón. Todo era como un sueño. Al principio lo que me pasó fue pensar en que a este personaje lo hicieron muchas mujeres. Lo siento como un legado de actrices que dijeron esas mismas palabras, que pasaron por esas mismas emociones. Se sentía todo raro. Fue sentir como en esa época sufrían las mujeres y se la tenían que jugar. No les importaba si morían. A este personaje de La novia solo le importaba lo que tenía que vivir con la persona que amaba. Fue muy poderoso encarnar eso y todo ese legado.

Es poner en el cuerpo a todas las mujeres que en algún momento fueron obligadas a casarse (o porque estaban embarazadas o por arreglos económicos entre familias). Me parece que la elección acertada fue haber puesto a una actriz de 22 años a hacer este personaje. Como un impacto mayor en las pibas de esta generación. Como espectadores nos sacude de otra manera…
Que lindo eso que decís… es muy loco porque también La novia cumplía 22 años. Yo cumplí esa edad arriba del escenario. El día que se casa es el día de su cumpleaños también. Eso fue muy fuerte. Las personas de mi edad creo que no vivimos esas situaciones, aunque siguen pasando, como por ejemplo el “te tenés que casar”, pero creo que en menor medida vivimos cosas parecidas o cedimos a cosas así. No estábamos tan contentas con hacer ciertas cosas e igual las tuvimos que hacer. Poder encarnar eso era como levantar una voz que todas tenemos adentro y también contar un poco mi historia desde el canal de La novia. Es complejo a veces hablar de actuación. Es algo tan del sentimiento que me cuesta ponerlo en palabras.

Te he escuchado decir que siempre sentiste que querías ser actriz. ¿Podés reconocer esa escena donde encarnaste un personaje por primera vez? ¿Ves a esa niña Miranda actuando?
Siempre cuento esto. Me crié en una casa donde siempre se hacían personajes y siempre estaba abierta esa puerta. De hecho la intimidad con mi papá y mi mamá a veces es hacer personajes (siempre tirando para el lado gracioso). Desde que soy chiquita siento que pasa. Recuerdo la primera vez que tuve que encarar un personaje más como profesional, digamos, y ahí fue cuando dije: “listo. No tengo ninguna duda de que esto es lo que quiero hacer para toda la vida”. Es el amor más grande de mi vida. Ahora que estoy entre trabajos me digo “¡Necesito actuar!”.

Debe ser un desafío grande pensarte a vos misma sin entrar en eso de “la hija de…”. No hay una regla que diga que una hija de actores sea actriz. Se nota que tenés una pasión por lo que hacés…
Siento que la parte más difícil en relación a eso ya la pasé. En mi adolescencia que estaba como más tipo: “tengo que superar a mis padres”. Todo eso de medio adolescente que me re pasó. Ahora estoy en un momento que estoy tan agradecida de mis padres. Aprendo mucho de ellos y estoy muy agradecida de las personas y los actores que son. La verdad es que ellos me contagiaron el amor que tengo por este arte. Sin ellos sería diferente. Entonces como que un poco todo eso de las inseguridades y de tener que superarlos ya no lo siento.

¿Te gustan otros espacios además del teatro?
Hice un poco de todo. De hecho Bodas de sangre fue la primera vez que hacía teatro “pesado”, digamos. Había hecho unas obras pero un poco más chiquitas, no con tanto texto. Hice Cine y una serie. Ahora estoy un poco obsesionada con lo teatral. ¡Quiero hacer todas las tragedias! Soy escorpiana. Todo lo doloroso y medio oscureli me encanta. Después de hacer esta obra también me obsesioné con Lorca y me leí todos sus textos.
Ahora me empecé a ir un poco también por la comedia. A fin de año vamos a estrenar Alemania. Lo único que puedo adelantar es que es sobre los corsos en Corrientes. Es una comedia muy moderna que escribió alguien que quiero mucho y la va a dirigir ella en un teatro nacional. 

¿Cómo fue el proceso de hacer Bodas de Sangre, el casting y todo lo que vino después?
Justo estaba en Granada. Habíamos ido de viaje a España con mi mamá y estábamos en la casa de Lorca. Fue muy loco. Me escribió justo Vivi Tellas para invitarme a hacer el casting de La novia. Yo estaba como en otra, que no quería volverme y mi mamá me dijo: “no hay chance. Esto lo tenés que hacer”. Ahí me puse a preparar el casting. Mi mamá me ayudó con eso. El casting fue por zoom así que era difícil. Al final salió re bien. Lo preparé, hice el casting y a los dos días me llamó Vivi Tellas para avisarme que quedé. Me volví para Argentina y enseguida empecé los ensayos. El proceso de los ensayos fue precioso. Hubo mucha improvisación y pudimos jugar mucho con estos personajes. Ahí siento que nos pudimos conocer más. Gracias a eso trabajamos los personajes desde la cotidianidad. Estuvo muy bueno ese proceso. Se crearon lazos con los compañeros re importantes. Hacíamos almuerzos enormes y charlábamos mucho y debatíamos. Eso ayudó mucho a unir el grupo. Fuimos como descubriendo cosas. También fue descubrir cómo era mi personaje.
Al principio pensaba que era como una chica bien portada y después me di cuenta que no. Había cosas en común entre La novia y Leonardo. Pensábamos que si estuvieran en esta época andarían en moto, compartirían como esa cosa peligrosa. Pensábamos en eso de que ellos iban al bosque y jugaban con los cuchillos, que les gustaba ir a pelo a caballo por el bosque. Estuvo buenísimo porque encontramos algo en común entre los personajes. Había algo que los unía. Eso también pasó con Nico y con Alfre. El novio le recitaba poesía y ella decía “muy lindo este muñecote pero yo amo a otra persona”. Fue el proceso de ir encontrando a La novia.

Llega un momento que uno le escucha la voz al personaje ¿no?
Sí. Total. De hecho es el personaje con el que más me encariñé. Fue estar ahí a flor de piel. Se generaron cosas que me encantaron. Cada vez que hablo de ella un poco me emociono, siento que aprendí y que me quedaron cosas actorales al interpretarla. Por ejemplo, esto de las emociones tan extremas y tan puras. Fue algo casi animal lo que le pasaba al personaje de La novia. Siento que pude explotar una parte de mi espectro actoral que no sabía que tenía.  Hubo algo con la voz, como esa voz de teatro que siempre se habla, donde tenés que cuidar la voz  Es algo que tenés que aprender sí o sí porque si no te quedás afónica a la segunda semana y ya no podés hacer la función. Siento que eso también me empoderó un montón: tener herramientas nuevas y un montón de ganas de seguir explotando otras partes de mi actuación. Aprendí muchísimo con mis compañeros de actuación. Me daban ganas de anotar todo lo que decían, verlos actuar tan cerca. A María (Onetto) y a tantos. Hay gestos y miradas que no me las voy a olvidar nunca.

Claro. Y todo lo que pasó con María.  Te tocó vivir una experiencia donde te transmitió un montón de cosas. Es como un tesoro invaluable…
Todo lo aprendido tiene un lugar muy guardado en mi corazón Todas las cosas que decía María eran increíbles. Todo lo que ella sabía.

La idea es no ponernos tristes… María sigue siendo inmensa. Que lindo lo que compartiste con ella. Y ahora ¿Qué se viene, Miranda?
Me encantaría trabajar afuera. Ya hice una serie en España hace dos años. Fue un momento muy especial y lindo en mi vida que me gustaría volver a repetir porque me encanta viajar y actuar. Ahora justo me voy para España. No tengo nada concreto pero algo voy a hacer. Si no terminaremos actuando en la calle…
Estuve haciendo, además, una película mientras que estaba haciendo Bodas. Es una película que quiero mucho y que se va a estrenar a fin de año. Es independiente y se llama Alemania. Es la ópera prima de  María Zanetti. Fue una película muy íntima. Tuve que interpretar a un personaje con bipolaridad. Tengo muchas ganas de verla y que salga. 

¿Tenés algún modelo dentro de la actuación? ¿Alguien que admires mucho?
Tengo etapas. Yo soy como muy fan del terror. Hay una actriz que me gusta mucho que se llama Mía Goth. Es una actriz que lleva mucho lo teatral a la audiovisual Me parece muy espectacular lo que hace.

Un poco lo que pasa con el terror es que siempre fue trabajado muy Hollywood y en la Argentina quizás hay mucho por explorar. Pienso en Mariana Enríquez y su literatura y el impacto que tiene
Yo soy fan del terror desde que soy muy chiquita, desde hace muchos años. Siento que ahora se está empezando a hablar un poco más del género y me pone contenta porque significa que es que va a haber más producciones. Igualmente en la Argentina hay sectores que laburan el terror. Estaría buenísimo investigar sobre el terror argentino porque se tiene como referencia el terror yanqui ( aunque me encanta la pochocleada de terror). Yendo a Mariana Enríquez, estaría buenísimo instaurar más el género en nuestro país. Hay un montón de leyendas de acá que se podrían llevar al terror. Me encantaría poder actuar en una película de terror. Ahora estoy leyendo el libro Los peligros de leer en la cama y no quiero terminarlo. Me encanta. 

¿Cómo te conectás con lo poético? ¿Cómo fuiste llevando la metáfora y lo lorquiano a tu voz y a tu personaje?
A mí siempre me gustó la poesía y la leo desde antes de hacer Bodas. Cuando vivía en España me conectaba con un amigo en Encuentros de poesías e inclusive escribo mis propias poesías. Fue un desafío muy grande lograr la musicalidad en la obra, ese ritmo que tiene Lorca. Igualmente me llena de energía pensar en un desafío actoral. Fue muy apasionante. Hay una parte de la obra que tiene poesía en conjunto y esa parte fue más complicada porque hay partes poéticas más monólogos o conversaciones que son más simples. Era difícil encontrar esa línea que unía esa forma de recitar.

 ¿Te siguen resonando los textos en la cabeza?
Sí. Me pasa todo el tiempo. A veces le presto más atención y me pongo a recitarlo. A mis amigos ya los tengo cansados igual: “¿de vuelta lo del bosque vas a recitar?”, me dicen. Espero volver a hacer algo así porque me encanta. A veces me siento re ambiciosa. Quiero hacer todas las tragedias. Quiero hacer todo.

Siempre terminamos volviendo a los clásicos…
Es que son emociones tan carnales, tan primitivas que resulta imposible no volver a los clásicos. Ni me había puesto a pensar que tengo ganas de hacer todas las tragedias griegas. Me diste ganas. Hay algo muy transgresor en el personaje de las mujeres de las tragedias Pero por otro lado, todas terminan muertas.  Entonces es una denuncia aún más grande. No les importa terminar mal.  No les importa vivir dos días más si hacen lo que desean Y eso solo se ve en los clásicos y en las tragedias . Es imponer tu propio deseo ante los demás. En el caso de la obra es hacia su novio, hacia su padre e inclusive hacia ella misma. ¿Qué mujer alguna vez no hizo eso?  El deseo siempre te lleva donde querés ir. Fue muy lindo porque vinieron personas muy jóvenes que estaban viendo la obra la secundaria. Muchas se sintieron interpeladas. ¿Quién no se enamoró de la persona incorrecta alguna vez?

*Las fotos son gentileza del Teatro San Martín.

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