Ni Una Menos: nos siguen matando

A seis años de la conformación de “Ni una menos” organización conformada luego del asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que estaba embarazada y que fue asesinada por su pareja, hoy en la Argentina se registraron 1.733 femicidios y transfemicidios, 163 femicidios vinculados de varones adultos y niños, y 2.015 hijos e hijas quedaron sin madre, de los cuales el 64% son menores de edad, según un nuevo informe del Observatorio de Femicidios en Argentina La Casa del Encuentro. 

Por Carla Elena

“La situación es realmente preocupante. Los casos no disminuyeron. Siguen asesinando a una mujer o compañera trans cada 30 horas. El índice no descendió”, afirmó Ada Rico en una entrevista con El Auditor, presidenta de La Casa del Encuentro. Del informe se desprende que en 1107 casos los femicidios fueron cometidos por parejas o exparejas y durante la pandemia la situación se ha agravado significativamente.
Es importante no perder de vista que estos casos son los que el informe registra y las denuncias realizadas, aún existen una inmensidad de episodios que no están denunciados y no llegan a formar parte delos informes con los que contamos para poder evaluar los números.
En relación a las provincias podemos exponer las estadísticas de la Casa del Encuentro; Buenos Aires en el primer lugar con 608 femicidios, Santa Fe segunda con 169, Córdoba con 147, Salta con 94, Tucumán con 77; son las cinco provincias con más casos. Pero si se tiene en cuenta la tasa según la población, Salta, Santiago del Estero, Jujuy, Formosa y Neuquén son donde más femicidios se cometen cada 100.000 habitantes.
Un dato relevante es que 160 víctimas habían realizado denuncias, 107 femicidas tenían medida cautelar dispuesta y 90 de los asesinos eran agentes o ex agentes de las fuerzas de seguridad. Por otra parte el informe muestra que 472 casos fueron en la vivienda de la víctima y 451 fueron en viviendas compartidas con el femicida.
Queda claro que el ámbito doméstico no es seguro para mujeres, niñas, niños y personas trans. El panorama actual, con pandemia, es muy complicado. Lo que estamos viendo son los femicidios, porque nosotras no hacemos el informe de los intentos de femicidio aunque los registramos. La verdad es que hay muchísimos casos de mujeres internadas que no se ven. Es muy preocupante”, aseguró Rico para El Auditor. 
Por otra parte Rico aseveró que se necesitan medidas urgentes aunque muchas se han anunciado, pero aún no se llevan a la práctica. Medidas y programas anunciados hay muchísimos, pero es urgente que se efectivicen. 
“Por ejemplo, el Programa Acompañar, que es muy importante porque le facilita la posibilidad a una mujer víctima de violencia de irse de la casa a otro lugar y por seis meses le asegura un salario mínimo vital y móvil, pero solo tiene 843 inscriptas al momento”, señaló Rico.
En septiembre del año 2020, el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad presentó el programa Acompañar. Desde su apertura hasta febrero de 2021, solo 843 personas lograron obtener la ayuda económica. Para el 2021 la iniciativa preveía alcanzar a 92 mil beneficiarias, desde que comenzó hasta hoy, hay 6.084 inscripciones. El tramite tarda un mes, entre que se suscriben y les llega la primera ayuda, confirmaron desde el área de prensa de dicho Ministerio. 
El documento presentado por Ni Una Menos en 2015 constaba de 9 puntos, entre los cuales solicitaba la instrumentación de la ley 26.485  de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, presupuesto y la puesta en marcha del Plan Nacional, la implementación de estadísticas oficiales y la apertura de Oficinas de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia en todas las provincias. Por otra parte, pedía acceso a la justicia con patrocinio jurídico gratuito, monitoreo de los victimarios y creación de hogares o refugios. También, contemplaba la Educación Sexual Integral (ESI) en los distintos niveles educativos y capacitaciones obligatorias.
A seis años de la manifestación de esta agrupación todavía falta mucho camino por recorrer y medidas por concretarse y llevarse a cabo, mientras en la argentina el número de víctimas es de una cada 35 horas.

Foto: Ojo Nomade


En tal sentido Rico comentó: “De los 9 puntos de aquel primer documento, muchos no se cumplieron, entre ellos la necesidad de tener estadísticas oficiales. Hoy existen tres fuentes: los datos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), publicados recientemente, las estadísticas del Ministerio de Seguridad y las de la Defensoría del Pueblo de la Nación. Necesitamos que compartan criterios y que se unifiquen. Es importante tener cifras oficiales, saber en dónde hay más casos para generar más políticas de protección”.
Es urgente un cambio cultural, modificar conductas, educar, para que el dominio del patriarca sobre nuestros cuerpos tenga un límite y comprenda, tanto él como toda la sociedad, que nuestros cuerpos no son propiedad de nadie, ni objeto de explotación alguna y sobre ellos solo decidimos nosotras.
Ni porque podría ser tu madre, tu hermana, tu hija, tu sobrina o tu mujer. No porque somos mujeres y tenemos derecho a estar vivas seamos gordas, flacas, feas, lindas, santas, putas o llevemos la ropa que elijamos. Esta no es una cuestión de características físicas ni de elección de vestuario, esto se trata de un sistema que conlleva años y mediante el cual también se sostiene el capitalismo ya que se beneficia de la opresión sobre la mujer no reconociendo el trabajo que realiza para que el hombre sea útil para el patrón.
Al parecer hay modalidades que se repiten en estos actos: femicidio seguido de suicidio, agresiones con armas blancas, de fuego, ahorcamientos, entre otros. El varón violento no necesita ampararse en el anonimato para matar, entiende al femicidio como un mensaje aleccionador para las mujeres sobre las cuales siente que tiene el poder absoluto.
Según diferentes expertas, es urgente avanzar en estudios y protocolos de comunicación, para evitar que estas conductas se repitan y por otra parte es fundamental saldar la deuda que aún como Estado tenemos que es la aplicación de la ESI, asignar presupuesto a las políticas públicas e implementar programas donde las víctimas se sientan protegidas y no juzgadas.

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