“Perdón, amor, nos seguimos debiendo la revolución”

Por Tania Redes

Santucho le escribe a Sayo, su compañera, una carta. En ella le dice que le reconoce el crecimiento político/humano de ella, que siempre estuvo profundamente enamorado aunque no supiese demostrarlo y que la admiraba profundamente. Le pide perdón también, por las injusticias de su vínculo y le propone que estén a la par en las decisiones. También le suplica una condición: que por favor ella le dé con un caño en sus malas acciones porque notaba con mucha incomodidad que ya nadie le marcaba errores.
Unos meses después, Santucho despega sin ella, Sayo llega tarde al aeropuerto.
Sayito muere acribillada.

Tengo preguntas que me late cada 22 de agosto:
¿Qué sintió santucho con las turbinas del avión?
¿Miro por la ventanilla esperando verla llegar?
¿La nombró?
¿Sintió solo que era lo que la revolución demandaba?
¿Qué sintió sayo?
¿Cuál fue su pensamiento?

Por qué quién no miró por la ventana un día de invierno pensando:
“perdón, amor, nos seguimos debiendo la revolución”
Compañera SAYO ¡presente!

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