Personal de salud: en batalla contra el Covid y la economía

Por: Camila Brizuela / @camibrizuela15

Fotos: Espacio Sindical de Base

Marcos Fritz es enfermero. Trabaja 12 horas de corrido en la terapia intensiva por Covid-19 del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), en la ciudad de Mar del Plata. Muchas veces lo hace sin comer y sin ir al baño. Y sumado a su trabajo, hace un tiempo que, junto con otros colegas, realiza asambleas y movilizaciones para exigir mejores condiciones laborales: hoy el HIGA es el protagonista del acampe vigente que ya lleva más de 15 días, organizado por trabajadores autoconvocados de salud de este centro y también del HIEMI e INAREPS.

            “Amo mi profesión, quiero luchar por ella y por lxs trabajadorxs de la salud que son una gran familia”, dice a Sudestada Marcos, que es uno de los voceros de esta lucha. El acampe comenzó a los pocos días de que se vuelva a declarar la suspensión de vacaciones para  el equipo de salud, y de saber que en las paritarias no llegaban a la canasta básica. Entre los reclamos principales, se exige salario digno, pase a planta permanente para los becados, un bono por pandemia,  la recategorización, y la Mesa de la Comisión Mixta de Salud y Seguridad en el Empleo Público (CoMisaSep).

Frente a este panorama fue que los y las trabajadoras de salud conformaron una asamblea interhospitalaria para unificar todas las peticiones del sector. Estos encuentros se realizan de forma permanente, además de las movilizaciones en la puerta de los hospitales y, también, el acampe en el HIGA. La lucha se lleva adelante en todo momento porque lxs compañerxs se suman a medida que finalizan su horario laboral. Ellxs trabajan y se movilizan: “nunca hicimos un paro porque sabemos que el pueblo depende de nosotros”, afirma el enfermero.

 Argentina atraviesa la segunda ola del coronavirus y el personal de salud se encuentra en lucha: por el Covid y por la economía. Los trabajadores de este sector se sienten abandonados por parte del Estado. Las direcciones gremiales de ATE y Salud Pública llaman al silencio y niegan su apoyo a los compañeros, pero la respuesta es nula tanto para el personal como para los afiliados, ya que nunca se creó una comisión para sostener a los colegas que trabajan, sin descanso, ante la pandemia desde hace ya más de una año.

Marcos trabaja 6 horas en el hospital modular para el HIGA y luego 6 horas más en el mismo lugar por una beca municipal, que se creó por falta de personal en pandemia. El contrato es hasta finalizar la emergencia sanitaria. El sueldo de los enfermeros muchas veces no llega a la canasta básica, lo que provoca que varios tengan dos o tres trabajos más. “Es muy feo escuchar a quienes piensan dejar la profesión de enfermería y dedicarse a otra cosa porque ya no aguantan”, dice Marcos. Además, el trabajador de salud expresó que están sobrecargadxs de trabajo y sienten que nadie lxs escucha ni tampoco lxs valora.

A varios de los compañeros que están becados aún les deben algunos meses de sueldos, y por la falta de ingresos, entre los mismos integrantes de la asamblea interhospitalaria se organizan y preparan bolsones de comida para que puedan llevar un plato de comida a sus casas. “Nos sentimos descartables ante los ojos de las autoridades”, concluye Marcos. 

Esta lucha, ahora concentrada en el HIGA, es un acampe histórico porque nació de los y las trabajadores de la salud, por el mismo reclamo que se extiende a lo largo del país. Es necesario un salario digno para dejar de precarizar a los trabajadores de la salud. A la espera de la reunión prometida en Zona Sanitaria VIII en Mar del Plata, y si bien el personal está agotado mental y físicamente, la batalla continúa. 

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