Solo

Sobre la muerte de Angel Spotorno, el jubilado ultramacrista que murió de Covid-19 después de organizar y participar de varias marchas anticuarentena.

Solo. En el sillón de su casa en Mataderos, con la tele prendida y la computadora cerca. Murió completamente solo. Se llamaba Ángel José Spotorno, era jubilado, tenía 74 años y era dueño de una pasión singular: Spotorno odiaba. Odiaba al peronismo, odiaba al comunismo con toda su alma, odiaba al gobierno, odiaba a Cuba y a Venezuela, odiaba al feminismo, odiaba la cuarentena. Por eso se definía “antizurdo” y administraba páginas en redes sociales tales como “Argentina no se rinde” y “La República nunca será roja”, por eso fue un activo organizador y participante de todas las marchas anti cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires. Spotorno idolatraba a los dirigentes del macrismo, pero en su hora final, estaba solo. Solo con su odio, contagiado de Covid-19.

Después de militar en la calle que el Covid-19 era “un invento para imponer el comunismo” en Argentina, después de afirmar que quienes no salían a marchar eran “unos cagones”, se contagió y murió como consecuencia de una neumopatía. Podrán decir que lo mató el virus falso, que su odio lo llevó a la ceguera de no tomar las precauciones para alguien de su edad, que nunca admitió haberse contagiado y que murió en su ley. Pero lo más triste de todo es que murió solo, ninguno de los dirigentes que tanto idolatraba le dieron una mano o lo preservaron.

La familia de José manifestó molesta: “a veces pienso por qué sus mismos correligionarios no lo cuidaron y le dijeron ‘quedate vos en casa que salimos nosotros’. Y sigo leyendo que están armando nuevas convocatorias. Es como si no hubieran entendido. Falta conciencia”. Ninguno de los operadores de prensa que consumía y lo motivaban a salir a cuestionar las medidas de autocuidado, estaban a su lado en la hora final. Ninguno de los odiadores seriales que compartían sus posteos en las redes, le dio una mano o le preguntó si necesitaba ayuda. Lo dejaron solo, con la tele prendida. Solo con su odio.

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